jueves, 6 de febrero de 2025

TRUMP vs EUROPA



Sobre TRUMP se ha dicho de todo: epítetos tan descalificatorios que da vergüenza escribirlos. Y tan impropios del mandatario mundial más poderoso, que uno piensa si no serán artimañas del nuevo marketing de la época. Es imposible que Trump sea tan inculto y tan primario como nos dan a entender. Lo que sí parece cierto es que es un nacionalista trasnochado en un mundo globalizado. Aunque su nacionalismo sea en la nación más poderosa del planeta. Intentaremos analizar algunas cuestiones relativas a Trump que nos afecten en nuestro rincón de Europa.

 

La llegada de Trump, por segunda vez, a la Casa Blanca va a modificar la escena internacional en todos sus aspectos. La geoestrategia mundial ya está cambiando a los pocos días de su toma de posesión. Es indudable que los Estados Unidos de América es, todavía, la primera potencia del mundo, aunque China esté muy cerca de ella. Como señaló un reciente informe del think tank International Crisis Group, “el mundo parece abocado a un cambio de paradigma. La cuestión es si ocurrirá en mesas de negociación o en campos de batalla”.

 

El cambio de paradigma es tan claro y tan brutal que el análisis del futuro inmediato es necesario y urgente. De este futuro van a surgir, sin duda, amenazas y oportunidades. En el caso que nos ocupa, en Europa, o más concretamente en la UE, ha pasado a un plano primerísimo el Informe Draghi, que habrá que poner en marcha de manera acelerada, con una visión política que nos vaya dirigiendo a la configuración de la vieja idea de Delors de los Estados Unidos de Europa. Si hasta ahora la UE marchaba un tanto acomodaticiamente y sus decisiones iban encaminadas a parchear pequeños problemas, de ahora en adelante es urgente y necesario que la proa política dirija los pasos de sus actos y decisiones.

 

La cosmovisión de Trump sobre el mundo en general y Occidente en particular, nos va a obligar, para bien y para mal, a un análisis DAFO de urgencia. Los próximos cuatro años van a suponer un test de resistencia para la Unión Europea. Casualmente ha coincidido la reunión anual de Davos con la toma de posesión de Trump. La vieja globalización económica que se iba a traducir en una gobernanza global de un mundo más pacífico y próspero, ha recibido un golpe que puede ser mortal de necesidad, si al huracán Trump no se le encauza hacia nuestros intereses.  O nuestros intereses europeos se concilian con los de EEUU. En cualquier caso, la UE debe funcionar como un solo ente y no como 27 países. En concreto, en el ámbito de Defensa, independientemente de cuál sea nuestro pensamiento, no pueden existir 27 presupuestos y estrategias, sino que debe ser una sola UE la que rentabilice y planifique sus recursos de una manera armónica y única. Actualmente, operar desde 27 compartimentos estancos conduce a la ineficiencia de nuestros recursos.

Ya no vale con esa especie de optimismo cósmico que Europa siempre se ha aplicado a sí misma: somos los mejores, los más cultos, los más civilizados, y siempre hemos salido adelante. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca amenaza con revolucionar unas relaciones internacionales ya sacudidas por la invasión rusa de Ucrania y la tensión que no ha finalizado aún en el Oriente Próximo. Añádase Siria, Irán, y todas las guerras africanas que ni las nombramos. Todo apunta a profundos cambios en conflictos, alianzas, comercio, lucha contra el cambio climático y, en definitiva, en el futuro de la democracia. Política, economía, comercio y poder militar son los cuatro vectores que hay que cultivar y gestionar de una manera integrada por parte de la UE. La Unión Europea podría tener un importante papel como promotora de multilateralismo frente al proteccionismo de Trump.  Podría representar cierto protagonismo en la estrategia del libre comercio, de la lucha medioambiental y de apego a los valores democráticos, aspectos negados por Trump.

Pero hay que confiar en la fortaleza de la democracia estadounidense. Su sistema de pesos y contrapesos es muy fuerte y ya ha dado ejemplo en dos sentencias federales que han echado abajo dos decretos de urgencia del emperador Trump. Todos los epítetos que se han dicho hasta la saciedad de Trump son excesivamente hiperbólicos como para ser reales en la práctica política. Por ejemplo, los famosos aranceles a diversos países, que ya han creado un caos en las bolsas, son impuestos de ida y vuelta, encarecerán los productos a los propios americanos, generará inflación y supondría la quiebra del mercado internacional. ¿Todo esto es posible? Sí en un principio, pero dudo que dure mucho tiempo sin llegar a una solución más o menos compartida. O también pueden ser un chantaje mafioso para otro beneficio. En cualquier caso, va a ser (ya está siendo) China el factor de equilibrio en el mercado internacional.

Mariano Berges, profesor de filosofía

jueves, 23 de enero de 2025

ELECCIONES PRIMARIAS EN EL PSOE DE ARAGÓN



Aviso para mis lectores habituales. El artículo de hoy lo dedico a un asunto importante para el PSOE de Aragón, aunque tenga una relativa importancia para otros lectores.

 

En Aragón nos ha tocado en suerte para estas primarias una de las ministras con las que Sánchez piensa atar todavía más su circuito cerrado y autocrático en la organización del PSOE. Autocracia que se practica en todos los partidos y desde siempre. ¿Que una persona puede ser ministra y jefa orgánica a 300 kilómetros? Puede ser, pero es muy difícil, prácticamente imposible, por lo distintas y complejas que son las dos tareas y el esfuerzo consiguiente. Yo pensaba que ser ministro era algo casi inconmensurable y resulta que no, que puedes hacer más cosas simultáneamente. Pero, en fin, aceptemos que sí que se puede, y que incluso se pueden hacer bien las dos tareas. Los seres mitológicos podían con todo, pero eran mitológicos, no reales.

 

Entonces solo toca dilucidar cuál de los dos candidatos es el mejor: Pilar Alegría o Darío Villagrasa. Simpatía y conocimiento por ambos será clave en la elección. Pero también cabe que los afiliados se planteen en serio la valía de cada uno de los dos, teniendo en cuenta la finalidad de la elección. Nada menos que elegir al líder del PSOE aragonés durante una etapa muy difícil y con grandes retos por alcanzar. Entre ellos, intentar conseguir la presidencia de Aragón a fin de construir una región más justa, moderna y próspera. Y feliz. Y todo ello desde un partido político cohesionado y capaz de elaborar teoría y práctica políticas a fin de saber contarle a la sociedad aragonesa por qué el socialismo es una buena opción para el objetivo de una sociedad más justa e igualitaria.

 

Desde esta perspectiva pueden resultar positivas unas elecciones primarias. Así, los afiliados pueden elegir lo que cada uno piensa como más favorable para los intereses objetivos del partido socialista. Para ello se necesitan debates internos entre los dos candidatos, moderados por personas capaces y neutrales. Porque supongo que la cosa no va de corrientes (lambanismo y sanchismo), sino que todos tenemos la intención de coser heridas y configurar un proyecto común con aportaciones diversas y bien argumentadas.

 

Como yo no sé cómo se va a desarrollar el proceso de primarias, pues mi ignorancia en cuestiones orgánicas es grande, voy a mojarme y claramente diré a quién voy a votar yo, pues creo conocer algo a los dos. Mi voto será a favor de Darío Villagrasa. En lo que resta de este artículo voy a argumentar mi postura.

 

1) Darío Villagrasa (en adelante DV) ha demostrado en sus diez años de práctica política su sana actitud y talante dialogante. Dando importancia al fondo y a las formas en su trabajo político.

 

2) A pesar de su juventud, no. Precisamente por su juventud es la persona indicada para encarnar el futuro del PSOE. Un partido que necesita de un ímpetu nuevo y renovador, sin hipotecas a su espalda ni agradecimientos estériles que nada aportarán al partido. DV indica un mundo emergente, lleno de nuevas ideas y deseos de avanzar.

 

3) Ya sé que leyendo el párrafo anterior muchos sonreirán pensando en Lambán como su mentor y su impulsor. Pero, aparte de que DV ha negado cualquier dependencia de cualquiera en esa línea, en estas primarias el aparato del partido lo encarna Pilar Alegría, claramente impulsada nada menos que por el presidente del gobierno de España. Sin embargo, DV ha renunciado a su cargo de Secretario de Organización para no tener ninguna ventaja de tipo orgánico en el proceso de primarias.

 

4) Su presencia en el parlamento aragonés le posibilita su oposición al actual presidente de Aragón durante dos años. Aspecto del que carece su adversaria. ¿Qué tipo de oposición va a hacer Alegría contra Azcón? No creo que lo vaya a castigar con menos inversiones educativas, porque eso sería castigar a Aragón. Sin embargo, DV puede confrontar proyectos políticos con el actual presidente y erigir al PSOE como alternativa real de gobierno.

 

5) Y en ello ya tiene práctica, pues, además de ejercer de alcalde en Bujaraloz, la segunda vez con mayoría absoluta, a lo largo de su pertenencia al parlamento aragonés DV ha coordinado más de quince leyes, entre ellas la de memoria democrática de Aragón, la de capitalidad de Zaragoza, la de simplificación administrativa o la reforma del Código Foral de Aragón.

 

6) Se habrá podido observar que no entro en la capacidad política (hablo de la buena política) de cada uno de los dos. Tengo mi opinión al respecto, pero eso se podrá analizar en los debates que el PSOE debe organizar para que los militantes aragoneses tengan opinión fundada para su elección.

 

Mariano Berges, afiliado al PSOE de Aragón

viernes, 10 de enero de 2025

¿DÓNDE ESTÁN LOS PENSADORES?

 


 
“Sócrates al paredón” titulaba Carlos Sánchez hace unos días su artículo en El Confidencial. Y desgranaba una serie de ideas y realidades sobre la ausencia de pensamiento crítico dignas de tener en cuenta. Dicho artículo me ha inspirado este.

Situándonos en la esfera pública, los pensadores, ensayistas, intelectuales, o como se quiera llamarlos, han desparecido de un tiempo a esta parte. Históricamente, la labor de interpretación de la realidad social ha correspondido a los intelectuales. Ya no es así: las tertulias, las redes sociales, las controversias triviales, las denuncias vacías de contenido… campan cual Cid Campeador por las tierras de España. El famoseo es un término venido a más y su campo de acción es cada día más amplio. Siendo nulo el contenido intelectual que emana de su cerebro. Y no es eso lo peor, sino que los tradicionales medios de comunicación dedican gran parte de su tiempo y contenido a extender el eco de redes y famosos, con lo que el efecto multiplicador de las tonterías y chorradas se eleva a la enésima potencia. ¿Cuánto durará esta maldita moda con apariencia de modernidad? Que los dioses nos protejan, porque Trump y su multimillonario amigo Elon Musk van a posibilitar que esta inercia tan negativa se extienda por todo el mundo. En la actualidad, están apoyando a la extrema derecha en Alemania.

Además, este tipo de inercia funciona como un tsunami de la trivialidad, que opera con envoltorio “crítico” contra el pensamiento y la política tradicionales. La consecuencia es que la agenda pública la fijan hoy las redes sociales, cuya capacidad de polarización social es infinita, con las consecuencias que ello tiene. Y si los pensadores y políticos tradicionales insisten en vencerlos con sus propias armas, mal nos irá. Mal nos está yendo. Corren malos tiempos para la lírica. Como mucho, nos da para una épica tozolonera y chapucera, donde la magnitud cuantitativa se impone a la cualitativa de una manera escandalosa. La retórica y la autopublicidad de los políticos ocupa la mayor parte de su espacio expositivo. Y los oyentes y potenciales seguidores de estos altavoces políticos responden exclusivamente al ruido atronador y al folklore de los charlatanes de moda en cada momento. Nunca como ahora han sido tan necesarios la humildad y el silencio para, al menos, no embotar las inteligencias ajenas con tanta vaciedad y ruido.

Yo, personalmente, que procuro estar informado de lo que entiendo importante para mi tiempo y espacio, tengo la percepción de que los medios de comunicación fundamentalmente se dedican a llenar mi silencio de ruido publicitario y a imposibilitar lo poco que mi humilde pensamiento podría producir. Y, aunque mi ausencia de las redes sociales es total, me entero sin remedio de las tonterías que estas transmiten a través del eco en los medios públicos. Imposible evitar el interesado ruido “crítico” de nuestro tiempo. Añádase a esto la falsa batalla cultural de la educación donde la cantidad vuelve a imponerse abrumadoramente sobre la calidad. Qué labor tan poco grata tienen y les espera a los docentes de todos los niveles. Recuerdo una viñeta de mi admirado El Roto en la que dos niños estaban dedicados afanosamente a descifrar sus respectivos dispositivos electrónicos y uno le dice al otro “nos dan esto para que no miremos por la ventana”. Los cambios de perspectiva, de paradigma, de modelo, de vida, han cambiado tanto en tan poco tiempo que el lenguaje ya no sirve para comunicar, sino para manipular y, por tanto, para engañar.

Si la información solo sirve para llegar al poder y, desde el poder, manipular la siguiente información, el bucle esterilizador del progreso está garantizado. La estética y la ética (¡ay Hegel!) han caído bajo las garras del algoritmo que nos marca el itinerario si queremos estar al día. De lo contrario, nos convertiremos en fósiles descontextualizados respecto de la “modernidad” que nos invade.

Ya siento lo negra que me ha salido esta crónica quincenal, pero no puedo dejar de expresarla. No tanto por mí, que ya tengo la existencia amortizada, ni por mis hijos, que, de alguna manera, ya están fuertemente condicionados y casi determinados (espero que para bien). La negritud de mi crónica es aviso para navegantes, como mi nieto Eliot, y todo aquel que tenga a bien pensar sobre todo esto.

Para neutralizar un poco la oscuridad de lo dicho, cierto es que el futuro no está escrito, aunque sí pergeñado, y pueden surgir rebeldes con causa, a los que no les va a faltar un arduo trabajo de desbroce y clarificación. De momento, hagamos buena política y buen periodismo. Y hasta me atrevo a pedir una especie de cruzada: boicoteemos las malas redes sociales, que suelen ser las tecnológicamente fuertes, y que son las que están engordando a la extrema derecha.

Mariano Berges, profesor de filosofía

viernes, 27 de diciembre de 2024

QUÉ DECIR AQUÍ Y AHORA

 



El final de año siempre es una tentación hacer balances analíticos y propósitos de enmienda. Y el principio de año, el 1 de enero, es una fecha mítica que parece dotarnos de un impulso adánico y transformador de toda la vulgaridad que ha sido el contexto en que nos hemos movido hasta ahora.

Bueno, pues por qué no cumplir con el tópico y, de paso, cumplir con mi obligación de articulista quincenal. Veremos qué sale.

Desde mi perspectiva de jubilado profesional, ya fuera del mercado, aunque con cosas por contar, me sorprendo con una biografía de cuarenta años de vida pública, veinte como docente y otros veinte como cargo público en distintas instituciones (ayuntamientos, Gobierno de Aragón, Diputación Provincial de Zaragoza, Universidad de Zaragoza). Nunca olvido ni renuncio de mi profesión. Mi docencia de la filosofía en el Instituto de Ejea y en el mítico Mixto 4 de Zaragoza la recuerdo con emoción y agradecimiento. No sé si mis alumnos aprendieron algo de mí, espero que sí, pero yo sí que aprendí de mis alumnos, de mi esfuerzo por comunicarme con ellos y de sus preguntas-respuestas hacia lo que yo daba por sentado, pero que a ellos no les parecía tan sentado.

Sobre mi alter-ego político, mi visión es algo más poliédrica. Empezaré diciendo que me siento un político fracasado. Mis intenciones platónicas de convertirme en un filósofo-político quedaron en eso… buenas intenciones. Puede ser que alguien recuerde algún indicio prometedor, pero la falta de continuidad en la ajetreada vida política y la ausencia total de coordinación y planificación institucionales dejan un saldo raquítico para el común de la sociedad.

¿Quiere esto decir que mi vida (u otras vidas semejantes) sea una vida sin sentido? No lo sé. Tendría que profundizar en qué es eso de la vida y, sobre todo, qué es una vida con sentido. Para ayudarme en tan ardua tarea vuelvo una y muchas veces a los Ensayos de Montaigne. ¡Qué humildad, sentido común y sabiduría rezuman! Y, aunque toda autobiografía es siempre selectiva, favorablemente selectiva, hay que evitar cualquier mínimo sesgo hagiográfico. Aunque siempre te viene a la cabeza esa cita de Hölderlin: “Si me analizo, un enano, pero, si me comparo…”. Al final, siempre te agarras a un clavo ardiendo. Un poco de autoestima es imprescindible para sobrevivir.

Pero a lo que íbamos. De mi presencia a lo largo de cuarenta años en la vida pública ¿ha quedado algo? Y aquí llega, para mi sorpresa, lo novedoso. Sí, ha quedado algo, ha quedado mi vida. Lo que yo he aprendido y que me ha permitido vivir con una calidad mínima. De lo que yo he dicho y hecho, ignoro si ha servido para alguien, pero a mí sí que me ha servido. Mi vida se ha hecho “golpe a golpe, verso a verso” a través de mi experiencia. Una experiencia, siempre consciente y reflexionada, que me ha impulsado al tramo vital siguiente. Al final, me atrevo a sostener que he tenido una vida interesante en su sentido etimológico de inter-est, lo que está en mí, lo que me afecta, lo que me da sentido. El gran escultor Chillida decía que solo se hace bien lo que no se sabe hacer, mientras uno aprende. Luego, cuando ya lo sabe, se repite y se oxida. La creatividad ha desaparecido.

Quizás eso sea la vida, ir aprendiendo y experimentando. Quizás la enseñanza sea pensar en voz alta y oír tu eco en los demás. Quizás no existen los finales, y menos los finales felices. Si algo son las utopías son horizontes lejanos, u-tópicos y u-crónicos (fuera de lugar y de tiempo), imposibles de alcanzar, pero cuya visión y referencia te indican el itinerario. Y ese itinerario, balbuceante, imperfecto, inacabado y siempre futuro, constituye tu vida.

Bueno, pues aquí estoy, intentando autodefinirme sartrianamente, en un proyecto de libertad inacabada. Si el hombre son sus actos, cuya definición solo es posible al final de tu vida, esta es mi vida, lo que soy, el resto es excipiente literario.

Y colorín colorado este artículo se ha acabado.

¡Ah! Feliz año 2025. Sigamos con nuestras vidas, que es nuestro único tesoro. Luego, ya muertos, alguien nos recordará. Y mientras eso ocurra, mi vida seguirá existiendo como referencia para otros. Esa y no otra es la única inmortalidad.

Mariano Berges, profesor de filosofía

viernes, 13 de diciembre de 2024

LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA (CE)

 


Parece de obligado cumplimiento hablar de la Constitución España, en su 46 cumpleaños. Lógicamente, no voy a hablar técnicamente, sino          que voy a desgranar algunos hitos que me parecen interesantes.

El consenso entre todas las formaciones políticas de 1978 es quizás la característica más notable de la CE. Justamente lo contrario que en la actualidad, en que la mayoría compite por ver quién la dice más gorda en la réplica al adversario. Se constituyó una comisión constitucional encargada de redactar el proyecto de Constitución. Y se decidió que los ponentes fueran siete: Jordi Solé Tura (por el grupo parlamentario comunista), Miquel Roca Junyent (por la minoría catalana), José Pedro Pérez-Llorca, Gabriel Cisneros y Miguel Herrero de Miñón (por la Unión de Centro Democrático), Gregorio Peces-Barba (por el PSOE) y Manuel Fraga Iribarne (por Alianza Popular). Son conocidos como los siete padres de la Constitución.

A pesar del deseo general de dejar atrás la dictadura, el contexto de aquella época era atroz: los asesinatos de ETA (100 al año), el ruido de sables en los cuarteles, el asesinato de cinco abogados laboralistas por parte de grupos de extrema derecha… Urgía poner en marcha una sociedad democrática y la Constitución era el imprescindible punto de arranque.

Por descontado que las discusiones fueron el pan nuestro de cada día. Por eso el consenso logrado por los siete ponentes (y los partidos que los respaldaban) tuvo un gran valor cívico. Las más fuertes discusiones fueron en torno al modelo económico, educativo y autonómico. Y los puntos clave de la ponencia eran: forma de Estado, forma de Gobierno, competencias del Rey o Jefe del Estado. Sin duda ninguna, el dilema monarquía o república era la cuestión más llamativa. Y aquí fue Carrillo el que lanzó una advertencia que fijó la posición de todos: “Si en las condiciones concretas de España pusiéramos sobre el tapete la cuestión de la república, correríamos hacia una aventura catastrófica en la que, seguro, no obtendríamos la república, pero perderíamos la democracia”. También se discutió mucho el artículo 57.1, que consagró la prevalencia del varón sobre la mujer en la sucesión al trono. Y aún sigue sin modificar. Tampoco fue fácil la elaboración de asuntos tan importantes como las nacionalidades, la religión o la pena de muerte.

Y como foto icónica del momento hay que elegir esa de La Pasionaria y Rafael Alberti bajando de sus escaños para tomar posesión de la mesa de edad del Congreso. Era la mejor imagen de la reconciliación en España.

La elaboración de la Constitución fue relativamente rápida: 25 sesiones   entre los meses de agosto y diciembre de 1977. Luego, transcurrió todo el proceso aprobatorio hasta llegar a la votación final en el Congreso (31 de octubre de 1978). La votación final en el Congreso fue: 258 votos a favor, 2 votos en contra y 14 abstenciones. El mismo día 31 de octubre se vota en el Senado: 226 votos a favor, 5 votos en contra y 8 abstenciones. Y, por último, el 6 de diciembre de 1978, se aprobó en Referéndum la Constitución Española: votaron sí: 15.706.078 (88,54%); no: 1.400.505, (7,89%); en blanco: 632.902 (3,57%).

Tras 46 años de vigencia de la Constitución, flota en el aire desde ya hace muchos años la oportunidad de actualizarla y reformarla en aquellos aspectos envejecidos o perfeccionar el modelo territorial, la Ley electoral, la prevalencia del varón en la sucesión, adecuarla a nuestra pertenencia a la Unión Europea, que entonces no existía, reformar el Senado para que cumpla con su función territorial, blindar las leyes importantes en torno a la igualdad de los españoles. Pero el momento actual no posibilita un consenso, ni de lejos, parecido al de 1978. Una pena. Porque la reforma fortalecería a la Constitución y la haría válida para otro tiempo futuro. Sin embargo, los tiempos se han encanallado, los políticos ya no discuten, se agreden. Y los partidos están en perpetua campaña electoral.

Como corolario. La Constitución es un documento de concordia. No resuelve todos los problemas, pero marca las reglas de juego comunes para avanzar en el camino de la prosperidad y la libertad. El aspecto más importante de la CE es la articulación de los derechos sociales. Quizás el segundo aspecto más importante sea la descentralización territorial del poder. Pero hay que perfeccionar el modelo autonómico, a pesar del intento de golpe de Estado en Cataluña en 2017, o precisamente por eso. Y, sobre todo, yo pondría el acento en el consenso que posibilitó que en España haya una de las constituciones más progresistas y modernas de Europa y del mundo. Hoy, con la polarización política existente y el populismo reinante, eso sería imposible.

Mariano Berges, profesor de filosofía

viernes, 29 de noviembre de 2024

PEDRO SÁNCHEZ, PRESIDENTE DEL GOBIERNO

 


No cabe ninguna duda de que el actual Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es uno de los personajes públicos más fascinantes de la España actual. Entiéndase descriptivamente en cualquiera de los posibles significados de fascinar: atraer, encantar, seducir, cautivar, maravillar, alucinar, asombrar, deslumbrar, embelesar, hipnotizar, magnetizar, sugestionar, embrujar. Aunque otros usos menos propios son: engañar, ofuscar.

Puesto que en varios de mis artículos anteriores he dicho cosas muy variopintas de él (a favor y en contra), y que reconozco su capacidad magnética, voy a intentar relativizar y objetivar mi juicio, sin que los datos favorables me confieran condición alguna de sanchista (palabra que odio) ni los datos desfavorables me la confieran de antisanchista (palabra aún más odiosa). Manifestar mi libre opinión es una obligación ética como ciudadano y como socialista.

Su manera de llegar a la Secretaría General del PSOE, en las dos ocasiones, ha sido a través de elecciones primarias, sin formar parte del aparato, y con mucha carga épica a sus espaldas. Su manera de llegar a la Presidencia del Gobierno por primera vez fue a través de una moción de censura contra Rajoy, procedimiento tan constitucional como el de unas elecciones generales. La segunda vez fue a través de unas elecciones generales que no ganó, pero consiguió la investidura por su capacidad de aglutinar una mayoría parlamentaria, frente a la incapacidad de su adversario Feijóo. Por lo tanto, es un Presidente del Gobierno de España y un Secretario General del PSOE, legal y legítimo. Cualquier descalificativo en su contra atenta al sistema democrático español.

¿Qué tal le ha ido a España durante sus mandatos? Bastante bien. Para llegar a tal evaluación positiva, podríamos repasar algunos datos de este tiempo: La economía española ha crecido, la inflación se ha controlado, el paro ha bajado, las pensiones y el salario mínimo han subido, se han aprobado muchas leyes con gran aceptación social, el independentismo ha disminuido, hay paz social, España tiene prestigio en Europa, y, a pesar de los catastrofistas, el apocalipsis no ha llegado. Quizás los españoles somos demasiado duros con la política española.

Entre los peros, algunos esgrimen que gobierna con separatistas vascos y catalanes. Aunque no es la primera vez que esto pasa ni, casi seguro, la última. Lo de etarras no tiene sentido porque ETA ya no existe. Otro argumento importante es que ha aprobado leyes de dudosa constitucionalidad: indultos y amnistía para los separatistas catalanes y, especialmente, el pacto fiscal con ERC (que aún no sabemos exactamente en qué consiste y, sobre todo, cómo se concretará). En mi opinión, los indultos fueron positivos; pero la amnistía, aunque yo pienso que es constitucional, me parece un grave error político. Los indultos ya habían desinflado el suflé independentista y la cárcel había serenado los ánimos de los delincuentes. Pero no me parece aceptable el pacto fiscal firmado con ERC, ni jurídicamente ni políticamente, ya que es un agravio a todos los españoles. Y dudo mucho de su viabilidad jurídica por su posible inconstitucionalidad.

Que la derecha política y mediática se han cebado en el antisanchismo es algo evidente. Sus argumentos son tan reiterativos como poco entitativos. Por mi parte, opino que, de todo lo expuesto, el argumento más grave que se puede oponer a Sánchez es el alto precio que ha pagado por los pactos con los independentistas catalanes. Alto precio que están constantemente cobrando. Podríamos aceptar los indultos y la amnistía, en los que hay dos claros ganadores: Sánchez, que se mantiene en el poder, y los propios separatistas catalanes, que son perdonados, aunque estos últimos, por su parte, no salvan ni la estética ni la ética. Pero así es la política.

Y hay otro grave defecto orgánico de Sánchez, aunque éste lo comparte con todos sus antecesores socialistas y con los de todos los partidos políticos: no acepta la más mínima crítica interna en su partido y cualquier discrepancia es rápidamente cortada con el castigo que proceda y sea posible. La autocracia orgánica parece ser connatural. Tampoco explica/razona algunas medidas que toma. Por ejemplo, el abandono saharaui en favor de Marruecos. Sus discursos políticos son, con frecuencia, más promesas publicitarias que acciones políticas. Y cómo no, el clientelismo político, también compartido con casi todos los políticos.

Entonces, ¿cuál es la razón de tanta inquina contra Sánchez? Sin duda ninguna, el estéril concepto que casi todos los políticos tienen del hecho de ser oposición. Piensan que su objetivo casi único es desacreditar al adversario gobernante. Pero, sobre todo, en el caso de un gobierno socialista, la oposición, llena de prejuicios y de tautologías, se basa en un sentimiento de que el poder, por naturaleza, debe ser ocupado por la derecha. Mientras que la ocupación por parte de la izquierda es un paréntesis erróneo y provisional de la historia.

Mariano Berges, profesor de filosofía

viernes, 15 de noviembre de 2024

La dana y el estado



Parece inevitable hablar de la tragedia acaecida en Valencia como consecuencia de la dana y sus efectos devastadores. La dificultad radica en no repetir lo que insistentemente hemos visto y oído en los medios de comunicación. Intentaré aportar algo propio.

 

Cuando hablo de lo público me refiero a los gobiernos y administraciones de todos los niveles. Y si hay una palabra que define bien lo público es la palabra Estado. El Estado es el mejor constructo que han inventado las sociedades más civilizadas desde la Modernidad para salvaguardar los intereses de su parte social más vulnerable. Cuanto más fuerte es un Estado mejor defendidos están los intereses de sus ciudadanos, al menos potencialmente. Aunque los intentos de menoscabar al Estado por parte de los sectores más reaccionarios de la sociedad son constantes y siempre envueltos en una poesía falsa, populista y demagoga. En Valencia se ha oído eso de “solo el pueblo salva al pueblo”.  Incluso los ingenuos lo han enviado por las redes sociales y wasap con la mejor de sus intenciones. El romanticismo en política es prólogo del fascismo. Por el contrario, el pueblo más inteligente y civilizado ayuda a configurar un Estado fuerte desde el que sus representantes democráticamente elegidos organicen la convivencia pacífica y salvífica de sus conciudadanos. Otra cosa es que los políticos elevados a los puestos representativos en ese Estado cumplan con su obligación. Ahí radica la mejora continua con que debemos fortalecerlo. La democracia solo se salva con más democracia. En una Administración Pública todo es Estado, desde los impuestos de los ciudadanos hasta el jefe del Estado, y todo debe estar coordinado. Si el gobierno central y los gobiernos autonómicos no están coordinados, el Estado de las autonomías no nos sirve, y poco habremos avanzado desde la España cantonalista.

 

Lo sucedido en Valencia no es un ejemplo del mal funcionamiento de la política española y, como consecuencia, de los servicios públicos, sino que es un ejemplo del mal funcionamiento de algunos políticos, porque no todos los políticos son iguales. Está claro que la gestión de la catástrofe valenciana por parte del gobierno autonómico ha sido un desastre: un gobierno autonómico irresponsable e incapaz. Que incluso ha querido tapar sus carencias con mentiras y medias verdades. No voy a enumerar conductas, horarios ni efectos, por entender que ya todos los hemos visto y leído hasta la saciedad. Pero la percepción negativa de su mala gestión es general y total. 

 

Casi todos los agentes intervinientes para paliar la tragedia son funcionarios públicos pertenecientes al Estado y han frenado una tragedia mayor. ¿Desde cuándo han estado presentes? He aquí una pregunta que convendría responder con propiedad. Se trata de la ya famosa duda de si la catástrofe era calificable como de nivel 2 o su entidad eran tan colosal que el gobierno central debería haber recabado para sí la gestión, como emergencia nacional y, por tanto, de nivel 3. Yo así lo creo, sobre todo después de ver la desastrosa gestión autonómica valenciana. Cuando los que están en primera línea son unos inútiles, tiene que operar la subsidiareidad estatal.  ¿Pecó de prudente el gobierno de la nación? ¿Recordaba el varapalo judicial de su primera alarma en la pandemia de la covid? ¿Temía que lo acusaran de invasión competencial en la autonomía valenciana? (acusación muy frecuente por parte de los nacionalismos). Estas y más preguntas se pueden formular sobre la descoordinación central y autonómica. Esperar a que lo pidan unos malísimos políticos que no saben ni cómo funcionan las alarmas, pronostica lo que sucedió. Lo que está claro es que un mecanismo más rápido y eficaz desde que Aemet y la Confederación Hidrográfica del Júcar sueltan su voz de alarma al principio del día 29, hubiera evitado muchas muertes.

 

En estos casos, sirve el ejemplo de Países Bajos, donde el 60% de sus habitantes viven por debajo del nivel de sus aguas. Y tienen un mecanismo cuyo funcionamiento automático y jerarquizado funciona con toda normalidad cuando sucede una emergencia. Es cierto que tras catástrofes pretéritas con resultados de muchas muertes. Pero han aprendido.

 

¿Aprenderemos nosotros, mejor dicho, nuestros políticos? ¿O nos pasará como con la pandemia de la covid? Que ha dejado el sistema sanitario español con un déficit de recursos materiales y personales tremendo y, sobre todo, con un vacío muy preocupante en cuanto a la toma de decisiones en sus inercias funcionales. ¿Dónde están todos los buenos propósitos al finalizar la pandemia para aumentar la resiliencia de nuestro sistema sanitario?

 

Como síntesis: 1) La naturaleza actúa y seguirá actuando libremente; 2) El urbanismo ilegal, alegal o irregular produce esos efectos tan devastadores; 3) Los malos políticos ni solucionan estos desmanes ni ninguno; 4) No se crean elementos neutralizadores que eviten las catástrofes naturales; 5) No aprendemos de los errores anteriores.

 

Mariano Berges, profesor de filosofía

 

viernes, 1 de noviembre de 2024

A PROPÓSITO DE ERREJÓN

 


A PROPÓSITO DE ERREJÓN

¿Por qué el caso Errejón ha traído y traerá tanto ruido mediático? Porque se han juntado dos dimensiones que tienen mucho morbo: política y sexo. Ambos aspectos son materia incendiaria, especialmente cuando es un famoso el agresor o la víctima. Las opiniones y comentarios van desde justificaciones con apariencia de análisis hasta críticas durísimas desde una postura justiciera y ocultadora de otros comportamientos cercanos a uno mismo. Qué serenidad nos hubiera dado una secuenciación de los hechos con una descripción objetiva, una valoración, obligatoriamente subjetiva, de los protagonistas y esperar a que se pronuncie la justicia. Pero dudo que nuestros medios de comunicación se priven de tan gran festín. 

En mi caso, y aprovechando el caso Errejón, voy a intentar hablar de cuestiones más básicas, como la sexualidad como derecho básico, del feminismo como igualdad de todas las personas, y de la ética como fundamento de la conducta personal. Son todas ellas cuestiones básicas que con frecuencia solemos olvidar y que son el fundamento de otros asuntos que, por ser de una rabiosa actualidad, nos distraen de lo básico y fundamental. Veremos qué sale.

La tendencia a identificar el bien con el placer recibe en filosofía moral el nombre de hedonismo. Y hay tantas versiones del hedonismo como significados se dan al término placer.  Las ciencias de la conducta (psicología, sexología) consideran el placer sexual como un factor de equilibrio y autorrealización de la persona, a la vez que una forma de comunicación y conocimiento interpersonal. Epicuro ha sido y es quien mejor representa este planteamiento, considerando que el bien supremo es el placer. Así pues, el hombre sabio sería aquel que cultiva todo aquello que contribuye a aumentar la felicidad (el placer) y a suprimir todo aquello que se le oponga (el dolor). Hay muchos más matices en Epicuro que no vienen al caso, aunque sí hay que dejar claro que el bien-placer que persigue Epicuro es una vida plena y gozosa en sentido integral (bien material e intelectual). Y el mal que intenta evitar es también el material y el psicológico o intelectual.

Concretemos un poco más. Las relaciones sexuales éticamente entendidas son siempre relaciones de reciprocidad e igualdad. Esto es algo no asumido totalmente en nuestra tradición cultural, ya que el varón ha sido normalmente el vértice del poder y dominio económico, cultural y social. Por el contrario, la situación de inferioridad y sometimiento de la mujer ha sido casi una constante en la historia de nuestra civilización. La Revolución Francesa de 1789 es el primer hito reivindicativo de la igualdad de derechos. Pero es a final del siglo XIX cuando las mujeres comienzan a organizarse y a luchar en pro de la igualdad de derechos civiles (movimientos sufragistas). Y a partir de los años sesenta del siglo XX se comenzará a gestar un movimiento feminista, que luchará por la igualdad del hombre y la mujer en todos los terrenos.

Si analizamos las normas y leyes de la actualidad en los países occidentales, podríamos atrevernos a decir que se ha conseguido la igualdad entre hombre y mujer. Sin embargo, la concreción o realización en la vida cotidiana de lo que las leyes dictan es bastante deficitaria. Pero se sigue avanzando, las mujeres van alcanzando puestos directivos prácticamente en todos los aspectos de la vida y de la sociedad. El varón va compartiendo, poco a poco, las tareas domésticas. Y el sexo va ejerciéndose cada vez más en situación de igualdad. Por descontado que hay todavía mucho margen de mejora en todo ello.

Sin embargo, aparecen casi a diario noticias de violaciones o vejaciones de la mujer en diferentes ámbitos, bien sean actitudes discriminatorias o netamente machistas. Lo que desdice la igualdad teórica que parece haber. Porque esta igualdad solo avanzará a través de la práctica consciente de cada uno en su vida cotidiana.

El caso Errejón no es tanto una vejación sexual contra la mujer, que lo es, sino un caso de abuso de poder o dominio, que se traduce en acoso sexual como se podía haber traducido en acoso laboral. En definitiva, se trata de un acto contra la igualdad interpersonal que, lejos de aprovechar una diferencia sexual enriquecedora, aniquila la comunicación y cosifica a la parte femenina. Viene bien aquí el consejo kantiano de hacer con los demás lo que te gustaría que hicieran contigo.

Mariano Berges, profesor de filosofía

viernes, 18 de octubre de 2024

EL PENSAMIENTO Y LA POLÍTICA

 




A pesar de que son famosos algunos pensadores sobre la política (Platón, Aristóteles, Maquiavelo, Marx, MaxWeber…), lo cierto es que la realidad es mucho más prosaica, los pensadores y la política nunca se han llevado muy bien. El sentido de inmediatez de la política no casa bien con la quietud del pensamiento. Es inmensa la lista de los pensadores que han fracasado en política. Y viceversa, a pocos políticos se les ha sorprendido con un pensamiento en la mente, y menos aún, expresándolo. Sería descabalgado inmediatamente. En política se llevan más los estrategas, o mejor dicho, los tacticistas. Incluso los ideólogos (es distinta la ideología al pensamiento) se van también extinguiendo.

Pensar, reflexionar, filosofar, es una manera de entender el mundo y estar en él, cultivando la acción racional, dudando y juzgando con imparcialidad. Y con esos mimbres, ¿qué pensar sobre lo que está ocurriendo en este nuevo milenio? Inseguridad, inestabilidad, populismos ineficaces y democracias en peligro. En definitiva, se trata de una regresión del Estado de bienestar, que se plasma en el deterioro de la sanidad, educación y servicios sociales. En este sentido, hay una cierta contradicción, pues el bienestar está más extendido que nunca en el mundo, aunque las diferencias en el disfrute de ese bienestar son mayores que nunca, pues también las expectativas son mayores que nunca. Son las democracias del primer mundo las que están en crisis, pues los nuevos fascismos no son Hitler, Mussolini o Franco, sino una demagogia populista que se apodera de las instituciones y de la mentalidad social. A veces, las llamamos identidades, nacionalismos, xenofobia, racismo, aporofobia…

Parece ser que la caída del Muro de Berlín y la implosión de los regímenes comunistas es la línea que separa el siglo XX del XXI. En Occidente creímos que ese derrumbe supondría el triunfo de la civilización y la democracia liberal, que las guerras acabarían y regiría la paz mundial. Y resulta que nos encontramos con unas democracias debilitadas, con sucesivas crisis económicas y una paz mundial amenazada. En estos momentos, Ucrania, Palestina y un sinfín de guerras cronificadas, que ni aparecen en los medios, son el pan nuestro de cada día.

La socialdemocracia, que aparece tras la Segunda Guerra Mundial, fue la manera política de solventar los problemas existenciales de las sociedades democráticas y su receta es el famoso Estado de bienestar. La creación de las plusvalías económicas y un reparto más o menos justo es la fórmula que se puso de moda e hizo avanzar el derecho, la ciencia y la economía. En definitiva, la política. Pero ese Estado de bienestar hay que estar alimentándolo continuamente y ahí es donde nos encontramos, pues la fiscalidad democrática que debe acompañar a esa política está fracasando. La UE, que quizás sea el intento más serio en esta línea redistributiva, a pesar de muchos fallos y renuncias, está intentando actuar de conciencia estimulante ante los renuentes políticos europeos. Los italianos Draghi y Letta son los nombres de moda en la actualidad en su intento de estimular la recuperación económico-política de Europa.

Sin embargo, los dirigentes políticos actuales van casi siempre por detrás de los acontecimientos. Esto en política se llama incompetencia, pues al ser envueltos por los problemas, carecen de la objetividad necesaria para su comprensión y solución. Entonces, como la política siempre parece tener ese carácter de urgencia, aparece el populismo como receta mágica, que no es otra cosa que aplicar soluciones simples a problemas complejos. Esto es lo más ineficaz que puede haber en política, aunque parezca que obtienen pequeños triunfos en la inmediatez. El problema se complica, al no ser solo los políticos los que entran en esa vorágine populista, también los medios de comunicación forman parte del festín. Y, por si éramos pocos, las redes sociales nos acompañan en esta farsa interminable.

En la actualidad, la palabra de moda en política es polarización. Proliferan cuentos al gusto de cada bando. El discurso político y las opiniones en los medios tienden al extremismo, provocando el sectarismo y la polarización. La razón y los hechos tienen poca cabida. Todo son promesas y la política es más propaganda que política. Los discursos son huecos y demagógicos. Y la gente, votantes y militantes, se dividen en fans o enemigos. Las discusiones políticas son tan futbolísticas que hacen que la política y el fútbol sean las realidades más visibles y menos reales.

Mariano Berges, profesor de filosofía

viernes, 4 de octubre de 2024

EL PORQUÉ DE LAS COSAS Y DE LAS OPINIONES

 


EL PORQUÉ DE LAS COSAS Y DE LAS OPINIONES

Normalmente enunciamos situaciones, opiniones y pensamientos un tanto dogmáticamente, sin matices y sin argumentos que justifiquen lo enunciado. Lo que trae como consecuencia que no haya debates ni discusiones mínimamente aceptables dialécticamente. Y lo que es peor, las opiniones que vencen públicamente son las impulsadas por los altavoces más potentes o por el poder más consistentemente establecido.

Actualmente (ya hace tiempo) se habla mucho sobre Cataluña. Y el gobierno frankestein, que bautizara Rubalcaba, fue una consecuencia del posicionamiento pro independentista catalán de Sánchez para conseguir su investidura. Hablamos de Cataluña, pero no argumentamos por qué son buenos o malos los distintos posicionamientos u opiniones sobre Cataluña.

Pues bien, pienso que habría que razonar y motivar el porqué de nuestras opiniones. No sirven ni enriquecen el debate las declaraciones taxativas sin argumentar ni razonar ni secuenciar los considerandos en que nos basamos. Y si tomamos como ejemplo el debate público sobre Cataluña, habría que empezar diciendo que cuando hablamos de Cataluña, en estos momentos, hablamos del nacionalismo catalán, y más todavía, del nacionalismo independentista catalán. Y entonces tendríamos que analizar y discutir sobre el nacionalismo. Respecto del cual mi opinión es que el nacionalismo es incompatible con la libertad, pues, en el fondo es una forma de racismo, ya que se cree superior respecto a los que no pertenecen a su credo. Es, en definitiva, renunciar a la razón por un acto de fe. Y los nacionalismos (catalán y vasco) hay que combatirlos políticamente, sin complejos de inferioridad, en aras de una convivencia más democrática y más justa. Ello supone que los grandes partidos (PSOE y PP) deben posicionarse democráticamente en una defensa del Estado, resistiendo los chantajes nacionalistas y redistribuyendo los recursos por los distintos territorios autonómicos en función de los criterios que conjunta y democráticamente se acuerden. La Constitución ha propugnado un federalismo embrionario que casa mal con las bilateralidades que los nacionalismos defienden, y que los partidos con vocación de Estado deben atajar por todos los medios.

Y así debemos proceder con todas las cuestiones, arrancando de conceptos básicos para ir avanzando hacia conclusiones válidas, en principio para mí, y posteriormente intentar convencer a los demás de la bondad de mis argumentos. Y siempre bajo el imperio de la ley. Hay que convencer, no vencer. Kant, nada sospechoso de sectarismo, decía que “la historia es la historia de la educación de la humanidad hacia la libertad bajo el imperio de la ley”.

Y seguimos razonando. ¿Por qué cada partido, en concreto el PSOE y los partidos nacionalistas catalanes, hacen lo que hacen, si ya se vio en 2017 que la independencia no era viable? Es más, hasta la mayoría de los partidarios de la independencia han corregido su postura. ¿Por qué, pues, se posicionan en defensa de lo inviable? Da la impresión de que los chantajes de unos, las mentiras de otros, la estigmatización de los disidentes y, sobre todo, la cada día menor presencia del Estado en los territorios nacionalistas independentistas, va aumentando, contra toda lógica constitucionalista y democrática.

La consecuencia de todo ello es la pérdida de la centralidad política por parte del PSOE, su declive en los sondeos (menos en el CIS), su incapacidad para legislar y su imposibilidad para aprobar los presupuestos. No tiene mucho sentido estar por estar en el gobierno de la nación si la utilidad para los españoles es casi nula. Incluso las muy buenas estadísticas de la macroeconomía española empequeñecen ante la tozuda realidad de la microeconomía de los muchos españoles reales, a los que no les llega la bonanza de las grandes cifras. España sigue siendo el país de más paro en Europa, donde los jóvenes son más precarios y más tarde se emancipan de los hogares paternos (añádase su imposibilidad para adquirir una vivienda), la sanidad y la educación pública han bajado de calidad (y mucho) respecto a tiempos recientemente anteriores, la atención a la dependencia deja mucho que desear, etc.

Como colofón formulo una pregunta: ¿qué pasaría si el PSOE no cediera al chantaje nacionalista, aunque fuera al precio de perder el poder? Nada. El PSOE necesita rearmarse, ideológica y orgánicamente, volver a ocupar la centralidad política y esperar mejores tiempos. Si algo han demostrado las sucesivas elecciones es que la sociedad española tiene un fino olfato para estructurar mayorías. El confusionismo y la polarización actuales son consecuencia del confusionismo y polarización políticas. Debemos trazar proyectos, defender ideas lógicas y tratar de convencer a la mayoría social de que nuestra propuesta es la más conveniente para nuestro país. Eso y no otra cosa es una política madura.

Y, como siempre, reivindico el derecho a equivocarme.                              

Mariano Berges, profesor de filosofía