La Ilustración fue un movimiento cultural e intelectual europeo que tuvo lugar desde mediados del siglo XVII hasta principios del siglo XIX. Locke, Hume, Kant, los Enciclopedistas franceses y todo el entorno de la Revolución francesa son algunas de sus referencias más notables. El racionalismo ilustrado fue su efecto más destacado, y el despotismo ilustrado, su exceso. Algunas ideas importantes de la Ilustración son: la fe en el progreso, la búsqueda de la felicidad, la soberanía de la razón, la evidencia de los sentidos, la ley natural, la igualdad, la tolerancia, la fraternidad, el gobierno constitucional, la separación Iglesia-Estado… La Ilustración introduce a Europa en la Modernidad, dejando atrás la Edad Media y su feudalismo y la monarquía absoluta. Esta Ilustración iluminó Europa y la constituyó en el faro que condujo al mundo occidental en la mejor época de su historia.
Pues bien, desde hace
muy poco tiempo tenemos otra ilustración, la “ilustración oscura”. Hasta hace
muy poco tiempo yo solo había leído algo sobre Bannon, Thiel, Vance y poco más,
pero ideas sueltas sin prestarles gran atención. Fue un amigo (gracias, Carlos)
quien me aconsejó buscar en Internet la expresión “ilustración oscura” y casi
me da un colapso. Y lo mismo hago ahora yo con mis lectores, busquen en
Internet “ilustración oscura” y alucinarán. Decía Benjamín Farrington que lo
revolucionario de la ciencia no está tanto en los descubrimientos sino en su
divulgación. Eso es lo que intento hacer.
“Ilustración oscura” es
la expresión que sirve para nombrar a toda la saga de ideólogos y pensadores
que se mueven en torno a Donald Trump y que están intentando por todos los
medios cambiar el Orden del Día en el tablero estadounidense y mundial. No es
que sea Trump el inventor, sino que es el mandatario que mejor, hasta ahora, ha
encarnado y focalizado el rostro del poder y la desfachatez verbal para llevar
a cabo todos los objetivos que la “ilustración oscura” pretende en el más corto
espacio de tiempo posible.
Es un movimiento de
extrema derecha, antidemocrático, reaccionario y tradicionalista que se
considera a sí mismo como la antítesis de la Ilustración. En general, rechaza
el igualitarismo y la opinión de que la historia muestra un progreso inevitable
hacia una mayor libertad e ilustración. Las construcciones sociales que busca
instalar en la sociedad se basan en las monarquías absolutas propias del
Antiguo Régimen y Edad Media. Esta perspectiva se aplica a cuestiones como los
roles de género, relaciones raciales y migración.
Algunos nombres
importantes de este movimiento neorreaccionario son: Curtis Yavin, un ingeniero
informático estadounidense que comenzó a construir las bases de esta ideología
a finales de la década de los 2000; el filósofo inglés Nick Land, que
desarrolló y acuñó el término “ilustración oscura”; también ha tenido gran
importancia en este círculo el multimillonario de Silicon Valley Peter Thiel;
también se mueve en este ámbito el conocido Steve Bannon, asesor político de
Donald Trump y eficaz agitador entre todos los grupos de extrema derecha de los
países europeos. (entre ellos, Vox); y también pertenece a esta casta J.D.
Vance, vicepresidente de Trump y su posible sucesor.
La ilustración oscura
ha sido descrita como la rama teórica de la derecha alternativa y ha sido
calificada como “neofascista”, pues se basa en las teorías supremacistas del
fascismo. Su idea básica es negar la compatibilidad entre la libertad y la
democracia. Conciben la sociedad como un sistema en el que una empresa es
propietaria del país. Son feudos libres de leyes y regulaciones externas. Así,
por ejemplo, proponían que el presidente Trump tomase más poder cancelando la
Constitución de los Estados Unidos y reemplazando el gobierno por la
Organización Trump, pues piensan que los sistemas aristocráticos son más
estables financieramente y menos despilfarradores que los sistemas
democráticos, a los que llaman comunistas.
¿Por qué esta historia
que acabo de contar, y que está en Internet, es tan poco conocida? Porque los
neorreaccionarios no se prestan a entrevistas. Lo importante son las ideas y,
sobre todo, su aplicación a la realidad socio-política, no los nombres propios.
Exceptuando a Donald Trump, que es el traductor fáctico de tales ideas.
Lógicamente, la
neorreacción hace una evaluación pesimista de los resultados del progresismo y
desecha muchos avances que se han logrado: mayores derechos de las mujeres,
minorías raciales y colectivo LGTB+, mejor atención a ancianos y desempleados,
mayor atención a la salud por parte de las personas con pocos recursos, la
disminución de la pobreza mundial, la mejora de la calidad del aire, la mayor
tolerancia religiosa e integración racial, ausencia de guerras mundiales desde
1945, etc. Y vemos que Trump da pasos reales y rápidos en esa dirección.
La labor de Trump es
muy peligrosa para todo el mundo, incluido EEUU. No se trata de un payaso
todopoderoso, sino de un agente de la “ilustración oscura” que trata de acabar
con la otra Ilustración, la luz que odia esta saga ideológica y que, con los
medios técnicos y económicos de los que disponen, podría conseguirlo. Vox no es
una cuadrilla de indocumentados (los indocumentados son los que lo votan), sino
que son la cabeza de puente de la “ilustración oscura” en España.
Mariano
Berges, profesor de filosofía









