Le robo el título a Martín Caparrós, magnífico escritor y articulista argentino, porque me parece la expresión más ilustrativa entre todos los apelativos que se pueden predicar del presidente de USA.
¿Qué leyes y qué normas ha incumplido? El amo no tiene leyes ni normas.
Nadie le lleva la contraria, y quien lo hace la paga. Y, en el caso de
Venezuela, lo explica bien claro. La causa de la invasión es que Maduro es un
“dictador ilegal”. Ah, que ustedes no sabían que había dictadores legales, pues
ya lo saben. Y la finalidad de la invasión es que el amo va a poner orden en
Venezuela y va a poner en marcha la producción petrolífera venezolana. Estamos
hablando de la mayor reserva mundial de petróleo.
A partir del hecho inicial, todo son incertidumbres. Hay más preguntas que
respuestas sobre el futuro de Venezuela. Lo que sí está claro es que la famosa Doctrina
Monroe de “América para los americanos” (del norte) se cumple una vez más. Trump
la llama “Doctrina Donroe”. También hay que decir que en esto Trump no es
original, pues sigue la estela de los presidentes estadounidenses anteriores.
Recordar Panamá y Noriega, Granada, Haití, Chile, Argentina, la Irak de Sadam
Husein (esta con ayuda de Aznar)… Sin entrar en el expolio de Méjico, la guerra
de Vietnam y otras. Lo que sucede es que el programa político de Trump hablaba
de que no iba a empezar ninguna guerra y acabaría con las que ya había.
Trump es tan puto amo que se ha propuesto decidir cómo va a ser el mundo a
partir de ahora. Europa puede ser otro damnificado, bien sea directamente o
bien Rusia mediante. “Estas son las leyes de hierro que siempre han determinado
el poder global, y vamos a seguir manteniéndolo así”, dijo el amo tras capturar
a Maduro.
Desde mi desconocimiento geoestratégico mundial, percibo que el mundo se va
configurando, una vez más, en zonas de influencia, bajo el mandato de los
imperios respectivos Rusia, China y USA, y que los países bajo su imperio saben
que, en cualquier momento, pueden ser objeto de la codicia imperial.
Europa del Este (y la no tan del Este), Taiwán y América Latina están bajo
vigilancia. El resto de Asia y África también forman parte del futuro mapa a
repartir. De momento, de Groenlandia ya ha dicho el amo que es suya, que la
necesita para su seguridad. Estamos ante una nueva configuración del mundo. Las
posturas tan ambiguas y tibias por parte de los mandatarios de Rusia y China
ante la invasión de Venezuela así lo atestiguan.
Trump no se esconde: EEUU regresa a Latinoamérica bajo la promesa de
“gobernar Venezuela” con la colaboración de la nueva presidenta interina. “Y si
no colabora le irá peor que a Maduro” (el amo). Y se hará con el petróleo
venezolano, con o sin el permiso internacional y nacional. Podría ser el
principio de su nuevo imperio del Hemisferio Occidental, lo que incluiría a
Europa.
¿Y Europa, que? Si Gorbachov finalizó con el mundo soviético, Trump puede
finalizar con el mundo occidental, tal como está concebido hasta ahora. Europa
y Canadá ya no son aliados de USA; estamos en el principio de una nueva
relación. La OTAN parece ser el nuevo ámbito del cambio y la nueva relación
Rusia-USA su consecuencia o su causa, según se mire.
¿Es Trump un loco millonario, maniático y caprichoso? No lo creo. Detrás
hay toda una ideología y una nueva concepción del mundo. En solo un año ha dado
suficientes pruebas de ello. Quizás se haga el loco para difuminar su poder
intimidatorio, su vocación de depredador universal. De cualquier manera, la
multipolaridad actual está empezando y es el momento en que Europa debe empezar
a ser adulta respecto a USA y a los otros imperios. O la UE empieza a
configurarse como una fuerza única con voz propia o pasará a ser una víctima
más del amo. Habrá que desempolvar los informes Letta y Draghi sobre la nueva
voluntad política de Europa para esta nueva manera de estar en el mundo.
Es fascinante el momento actual del planeta, si hacemos caso omiso de los
muertos que quedan por el camino. Ya parecen no existir Ucrania ni Gaza, tras
el caso Venezuela. Veremos cuál es la próxima figura del tablero mundial en aparecer
en las primeras páginas de los medios: ¿Cuba?, ¿Colombia?, ¿Méjico?
En cualquier caso, hay que reconocer que la voz de Pedro Sánchez ha sido la
voz europea que más claro ha hablado (al menos, hablado) sobre esta cuestión. Ha
declarado que era “una violación del derecho internacional”, mientras Merz la
ha calificado como “una acción compleja”, y la italiana Meloni se ha creído lo
de la acusación narcoterrorista.
Mariano Berges, profesor de filosofía

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