viernes, 27 de diciembre de 2024

QUÉ DECIR AQUÍ Y AHORA

 



El final de año siempre es una tentación hacer balances analíticos y propósitos de enmienda. Y el principio de año, el 1 de enero, es una fecha mítica que parece dotarnos de un impulso adánico y transformador de toda la vulgaridad que ha sido el contexto en que nos hemos movido hasta ahora.

Bueno, pues por qué no cumplir con el tópico y, de paso, cumplir con mi obligación de articulista quincenal. Veremos qué sale.

Desde mi perspectiva de jubilado profesional, ya fuera del mercado, aunque con cosas por contar, me sorprendo con una biografía de cuarenta años de vida pública, veinte como docente y otros veinte como cargo público en distintas instituciones (ayuntamientos, Gobierno de Aragón, Diputación Provincial de Zaragoza, Universidad de Zaragoza). Nunca olvido ni renuncio de mi profesión. Mi docencia de la filosofía en el Instituto de Ejea y en el mítico Mixto 4 de Zaragoza la recuerdo con emoción y agradecimiento. No sé si mis alumnos aprendieron algo de mí, espero que sí, pero yo sí que aprendí de mis alumnos, de mi esfuerzo por comunicarme con ellos y de sus preguntas-respuestas hacia lo que yo daba por sentado, pero que a ellos no les parecía tan sentado.

Sobre mi alter-ego político, mi visión es algo más poliédrica. Empezaré diciendo que me siento un político fracasado. Mis intenciones platónicas de convertirme en un filósofo-político quedaron en eso… buenas intenciones. Puede ser que alguien recuerde algún indicio prometedor, pero la falta de continuidad en la ajetreada vida política y la ausencia total de coordinación y planificación institucionales dejan un saldo raquítico para el común de la sociedad.

¿Quiere esto decir que mi vida (u otras vidas semejantes) sea una vida sin sentido? No lo sé. Tendría que profundizar en qué es eso de la vida y, sobre todo, qué es una vida con sentido. Para ayudarme en tan ardua tarea vuelvo una y muchas veces a los Ensayos de Montaigne. ¡Qué humildad, sentido común y sabiduría rezuman! Y, aunque toda autobiografía es siempre selectiva, favorablemente selectiva, hay que evitar cualquier mínimo sesgo hagiográfico. Aunque siempre te viene a la cabeza esa cita de Hölderlin: “Si me analizo, un enano, pero, si me comparo…”. Al final, siempre te agarras a un clavo ardiendo. Un poco de autoestima es imprescindible para sobrevivir.

Pero a lo que íbamos. De mi presencia a lo largo de cuarenta años en la vida pública ¿ha quedado algo? Y aquí llega, para mi sorpresa, lo novedoso. Sí, ha quedado algo, ha quedado mi vida. Lo que yo he aprendido y que me ha permitido vivir con una calidad mínima. De lo que yo he dicho y hecho, ignoro si ha servido para alguien, pero a mí sí que me ha servido. Mi vida se ha hecho “golpe a golpe, verso a verso” a través de mi experiencia. Una experiencia, siempre consciente y reflexionada, que me ha impulsado al tramo vital siguiente. Al final, me atrevo a sostener que he tenido una vida interesante en su sentido etimológico de inter-est, lo que está en mí, lo que me afecta, lo que me da sentido. El gran escultor Chillida decía que solo se hace bien lo que no se sabe hacer, mientras uno aprende. Luego, cuando ya lo sabe, se repite y se oxida. La creatividad ha desaparecido.

Quizás eso sea la vida, ir aprendiendo y experimentando. Quizás la enseñanza sea pensar en voz alta y oír tu eco en los demás. Quizás no existen los finales, y menos los finales felices. Si algo son las utopías son horizontes lejanos, u-tópicos y u-crónicos (fuera de lugar y de tiempo), imposibles de alcanzar, pero cuya visión y referencia te indican el itinerario. Y ese itinerario, balbuceante, imperfecto, inacabado y siempre futuro, constituye tu vida.

Bueno, pues aquí estoy, intentando autodefinirme sartrianamente, en un proyecto de libertad inacabada. Si el hombre son sus actos, cuya definición solo es posible al final de tu vida, esta es mi vida, lo que soy, el resto es excipiente literario.

Y colorín colorado este artículo se ha acabado.

¡Ah! Feliz año 2025. Sigamos con nuestras vidas, que es nuestro único tesoro. Luego, ya muertos, alguien nos recordará. Y mientras eso ocurra, mi vida seguirá existiendo como referencia para otros. Esa y no otra es la única inmortalidad.

Mariano Berges, profesor de filosofía

viernes, 13 de diciembre de 2024

LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA (CE)

 


Parece de obligado cumplimiento hablar de la Constitución España, en su 46 cumpleaños. Lógicamente, no voy a hablar técnicamente, sino          que voy a desgranar algunos hitos que me parecen interesantes.

El consenso entre todas las formaciones políticas de 1978 es quizás la característica más notable de la CE. Justamente lo contrario que en la actualidad, en que la mayoría compite por ver quién la dice más gorda en la réplica al adversario. Se constituyó una comisión constitucional encargada de redactar el proyecto de Constitución. Y se decidió que los ponentes fueran siete: Jordi Solé Tura (por el grupo parlamentario comunista), Miquel Roca Junyent (por la minoría catalana), José Pedro Pérez-Llorca, Gabriel Cisneros y Miguel Herrero de Miñón (por la Unión de Centro Democrático), Gregorio Peces-Barba (por el PSOE) y Manuel Fraga Iribarne (por Alianza Popular). Son conocidos como los siete padres de la Constitución.

A pesar del deseo general de dejar atrás la dictadura, el contexto de aquella época era atroz: los asesinatos de ETA (100 al año), el ruido de sables en los cuarteles, el asesinato de cinco abogados laboralistas por parte de grupos de extrema derecha… Urgía poner en marcha una sociedad democrática y la Constitución era el imprescindible punto de arranque.

Por descontado que las discusiones fueron el pan nuestro de cada día. Por eso el consenso logrado por los siete ponentes (y los partidos que los respaldaban) tuvo un gran valor cívico. Las más fuertes discusiones fueron en torno al modelo económico, educativo y autonómico. Y los puntos clave de la ponencia eran: forma de Estado, forma de Gobierno, competencias del Rey o Jefe del Estado. Sin duda ninguna, el dilema monarquía o república era la cuestión más llamativa. Y aquí fue Carrillo el que lanzó una advertencia que fijó la posición de todos: “Si en las condiciones concretas de España pusiéramos sobre el tapete la cuestión de la república, correríamos hacia una aventura catastrófica en la que, seguro, no obtendríamos la república, pero perderíamos la democracia”. También se discutió mucho el artículo 57.1, que consagró la prevalencia del varón sobre la mujer en la sucesión al trono. Y aún sigue sin modificar. Tampoco fue fácil la elaboración de asuntos tan importantes como las nacionalidades, la religión o la pena de muerte.

Y como foto icónica del momento hay que elegir esa de La Pasionaria y Rafael Alberti bajando de sus escaños para tomar posesión de la mesa de edad del Congreso. Era la mejor imagen de la reconciliación en España.

La elaboración de la Constitución fue relativamente rápida: 25 sesiones   entre los meses de agosto y diciembre de 1977. Luego, transcurrió todo el proceso aprobatorio hasta llegar a la votación final en el Congreso (31 de octubre de 1978). La votación final en el Congreso fue: 258 votos a favor, 2 votos en contra y 14 abstenciones. El mismo día 31 de octubre se vota en el Senado: 226 votos a favor, 5 votos en contra y 8 abstenciones. Y, por último, el 6 de diciembre de 1978, se aprobó en Referéndum la Constitución Española: votaron sí: 15.706.078 (88,54%); no: 1.400.505, (7,89%); en blanco: 632.902 (3,57%).

Tras 46 años de vigencia de la Constitución, flota en el aire desde ya hace muchos años la oportunidad de actualizarla y reformarla en aquellos aspectos envejecidos o perfeccionar el modelo territorial, la Ley electoral, la prevalencia del varón en la sucesión, adecuarla a nuestra pertenencia a la Unión Europea, que entonces no existía, reformar el Senado para que cumpla con su función territorial, blindar las leyes importantes en torno a la igualdad de los españoles. Pero el momento actual no posibilita un consenso, ni de lejos, parecido al de 1978. Una pena. Porque la reforma fortalecería a la Constitución y la haría válida para otro tiempo futuro. Sin embargo, los tiempos se han encanallado, los políticos ya no discuten, se agreden. Y los partidos están en perpetua campaña electoral.

Como corolario. La Constitución es un documento de concordia. No resuelve todos los problemas, pero marca las reglas de juego comunes para avanzar en el camino de la prosperidad y la libertad. El aspecto más importante de la CE es la articulación de los derechos sociales. Quizás el segundo aspecto más importante sea la descentralización territorial del poder. Pero hay que perfeccionar el modelo autonómico, a pesar del intento de golpe de Estado en Cataluña en 2017, o precisamente por eso. Y, sobre todo, yo pondría el acento en el consenso que posibilitó que en España haya una de las constituciones más progresistas y modernas de Europa y del mundo. Hoy, con la polarización política existente y el populismo reinante, eso sería imposible.

Mariano Berges, profesor de filosofía

viernes, 29 de noviembre de 2024

PEDRO SÁNCHEZ, PRESIDENTE DEL GOBIERNO

 


No cabe ninguna duda de que el actual Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es uno de los personajes públicos más fascinantes de la España actual. Entiéndase descriptivamente en cualquiera de los posibles significados de fascinar: atraer, encantar, seducir, cautivar, maravillar, alucinar, asombrar, deslumbrar, embelesar, hipnotizar, magnetizar, sugestionar, embrujar. Aunque otros usos menos propios son: engañar, ofuscar.

Puesto que en varios de mis artículos anteriores he dicho cosas muy variopintas de él (a favor y en contra), y que reconozco su capacidad magnética, voy a intentar relativizar y objetivar mi juicio, sin que los datos favorables me confieran condición alguna de sanchista (palabra que odio) ni los datos desfavorables me la confieran de antisanchista (palabra aún más odiosa). Manifestar mi libre opinión es una obligación ética como ciudadano y como socialista.

Su manera de llegar a la Secretaría General del PSOE, en las dos ocasiones, ha sido a través de elecciones primarias, sin formar parte del aparato, y con mucha carga épica a sus espaldas. Su manera de llegar a la Presidencia del Gobierno por primera vez fue a través de una moción de censura contra Rajoy, procedimiento tan constitucional como el de unas elecciones generales. La segunda vez fue a través de unas elecciones generales que no ganó, pero consiguió la investidura por su capacidad de aglutinar una mayoría parlamentaria, frente a la incapacidad de su adversario Feijóo. Por lo tanto, es un Presidente del Gobierno de España y un Secretario General del PSOE, legal y legítimo. Cualquier descalificativo en su contra atenta al sistema democrático español.

¿Qué tal le ha ido a España durante sus mandatos? Bastante bien. Para llegar a tal evaluación positiva, podríamos repasar algunos datos de este tiempo: La economía española ha crecido, la inflación se ha controlado, el paro ha bajado, las pensiones y el salario mínimo han subido, se han aprobado muchas leyes con gran aceptación social, el independentismo ha disminuido, hay paz social, España tiene prestigio en Europa, y, a pesar de los catastrofistas, el apocalipsis no ha llegado. Quizás los españoles somos demasiado duros con la política española.

Entre los peros, algunos esgrimen que gobierna con separatistas vascos y catalanes. Aunque no es la primera vez que esto pasa ni, casi seguro, la última. Lo de etarras no tiene sentido porque ETA ya no existe. Otro argumento importante es que ha aprobado leyes de dudosa constitucionalidad: indultos y amnistía para los separatistas catalanes y, especialmente, el pacto fiscal con ERC (que aún no sabemos exactamente en qué consiste y, sobre todo, cómo se concretará). En mi opinión, los indultos fueron positivos; pero la amnistía, aunque yo pienso que es constitucional, me parece un grave error político. Los indultos ya habían desinflado el suflé independentista y la cárcel había serenado los ánimos de los delincuentes. Pero no me parece aceptable el pacto fiscal firmado con ERC, ni jurídicamente ni políticamente, ya que es un agravio a todos los españoles. Y dudo mucho de su viabilidad jurídica por su posible inconstitucionalidad.

Que la derecha política y mediática se han cebado en el antisanchismo es algo evidente. Sus argumentos son tan reiterativos como poco entitativos. Por mi parte, opino que, de todo lo expuesto, el argumento más grave que se puede oponer a Sánchez es el alto precio que ha pagado por los pactos con los independentistas catalanes. Alto precio que están constantemente cobrando. Podríamos aceptar los indultos y la amnistía, en los que hay dos claros ganadores: Sánchez, que se mantiene en el poder, y los propios separatistas catalanes, que son perdonados, aunque estos últimos, por su parte, no salvan ni la estética ni la ética. Pero así es la política.

Y hay otro grave defecto orgánico de Sánchez, aunque éste lo comparte con todos sus antecesores socialistas y con los de todos los partidos políticos: no acepta la más mínima crítica interna en su partido y cualquier discrepancia es rápidamente cortada con el castigo que proceda y sea posible. La autocracia orgánica parece ser connatural. Tampoco explica/razona algunas medidas que toma. Por ejemplo, el abandono saharaui en favor de Marruecos. Sus discursos políticos son, con frecuencia, más promesas publicitarias que acciones políticas. Y cómo no, el clientelismo político, también compartido con casi todos los políticos.

Entonces, ¿cuál es la razón de tanta inquina contra Sánchez? Sin duda ninguna, el estéril concepto que casi todos los políticos tienen del hecho de ser oposición. Piensan que su objetivo casi único es desacreditar al adversario gobernante. Pero, sobre todo, en el caso de un gobierno socialista, la oposición, llena de prejuicios y de tautologías, se basa en un sentimiento de que el poder, por naturaleza, debe ser ocupado por la derecha. Mientras que la ocupación por parte de la izquierda es un paréntesis erróneo y provisional de la historia.

Mariano Berges, profesor de filosofía

viernes, 15 de noviembre de 2024

La dana y el estado



Parece inevitable hablar de la tragedia acaecida en Valencia como consecuencia de la dana y sus efectos devastadores. La dificultad radica en no repetir lo que insistentemente hemos visto y oído en los medios de comunicación. Intentaré aportar algo propio.

 

Cuando hablo de lo público me refiero a los gobiernos y administraciones de todos los niveles. Y si hay una palabra que define bien lo público es la palabra Estado. El Estado es el mejor constructo que han inventado las sociedades más civilizadas desde la Modernidad para salvaguardar los intereses de su parte social más vulnerable. Cuanto más fuerte es un Estado mejor defendidos están los intereses de sus ciudadanos, al menos potencialmente. Aunque los intentos de menoscabar al Estado por parte de los sectores más reaccionarios de la sociedad son constantes y siempre envueltos en una poesía falsa, populista y demagoga. En Valencia se ha oído eso de “solo el pueblo salva al pueblo”.  Incluso los ingenuos lo han enviado por las redes sociales y wasap con la mejor de sus intenciones. El romanticismo en política es prólogo del fascismo. Por el contrario, el pueblo más inteligente y civilizado ayuda a configurar un Estado fuerte desde el que sus representantes democráticamente elegidos organicen la convivencia pacífica y salvífica de sus conciudadanos. Otra cosa es que los políticos elevados a los puestos representativos en ese Estado cumplan con su obligación. Ahí radica la mejora continua con que debemos fortalecerlo. La democracia solo se salva con más democracia. En una Administración Pública todo es Estado, desde los impuestos de los ciudadanos hasta el jefe del Estado, y todo debe estar coordinado. Si el gobierno central y los gobiernos autonómicos no están coordinados, el Estado de las autonomías no nos sirve, y poco habremos avanzado desde la España cantonalista.

 

Lo sucedido en Valencia no es un ejemplo del mal funcionamiento de la política española y, como consecuencia, de los servicios públicos, sino que es un ejemplo del mal funcionamiento de algunos políticos, porque no todos los políticos son iguales. Está claro que la gestión de la catástrofe valenciana por parte del gobierno autonómico ha sido un desastre: un gobierno autonómico irresponsable e incapaz. Que incluso ha querido tapar sus carencias con mentiras y medias verdades. No voy a enumerar conductas, horarios ni efectos, por entender que ya todos los hemos visto y leído hasta la saciedad. Pero la percepción negativa de su mala gestión es general y total. 

 

Casi todos los agentes intervinientes para paliar la tragedia son funcionarios públicos pertenecientes al Estado y han frenado una tragedia mayor. ¿Desde cuándo han estado presentes? He aquí una pregunta que convendría responder con propiedad. Se trata de la ya famosa duda de si la catástrofe era calificable como de nivel 2 o su entidad eran tan colosal que el gobierno central debería haber recabado para sí la gestión, como emergencia nacional y, por tanto, de nivel 3. Yo así lo creo, sobre todo después de ver la desastrosa gestión autonómica valenciana. Cuando los que están en primera línea son unos inútiles, tiene que operar la subsidiareidad estatal.  ¿Pecó de prudente el gobierno de la nación? ¿Recordaba el varapalo judicial de su primera alarma en la pandemia de la covid? ¿Temía que lo acusaran de invasión competencial en la autonomía valenciana? (acusación muy frecuente por parte de los nacionalismos). Estas y más preguntas se pueden formular sobre la descoordinación central y autonómica. Esperar a que lo pidan unos malísimos políticos que no saben ni cómo funcionan las alarmas, pronostica lo que sucedió. Lo que está claro es que un mecanismo más rápido y eficaz desde que Aemet y la Confederación Hidrográfica del Júcar sueltan su voz de alarma al principio del día 29, hubiera evitado muchas muertes.

 

En estos casos, sirve el ejemplo de Países Bajos, donde el 60% de sus habitantes viven por debajo del nivel de sus aguas. Y tienen un mecanismo cuyo funcionamiento automático y jerarquizado funciona con toda normalidad cuando sucede una emergencia. Es cierto que tras catástrofes pretéritas con resultados de muchas muertes. Pero han aprendido.

 

¿Aprenderemos nosotros, mejor dicho, nuestros políticos? ¿O nos pasará como con la pandemia de la covid? Que ha dejado el sistema sanitario español con un déficit de recursos materiales y personales tremendo y, sobre todo, con un vacío muy preocupante en cuanto a la toma de decisiones en sus inercias funcionales. ¿Dónde están todos los buenos propósitos al finalizar la pandemia para aumentar la resiliencia de nuestro sistema sanitario?

 

Como síntesis: 1) La naturaleza actúa y seguirá actuando libremente; 2) El urbanismo ilegal, alegal o irregular produce esos efectos tan devastadores; 3) Los malos políticos ni solucionan estos desmanes ni ninguno; 4) No se crean elementos neutralizadores que eviten las catástrofes naturales; 5) No aprendemos de los errores anteriores.

 

Mariano Berges, profesor de filosofía

 

viernes, 1 de noviembre de 2024

A PROPÓSITO DE ERREJÓN

 


A PROPÓSITO DE ERREJÓN

¿Por qué el caso Errejón ha traído y traerá tanto ruido mediático? Porque se han juntado dos dimensiones que tienen mucho morbo: política y sexo. Ambos aspectos son materia incendiaria, especialmente cuando es un famoso el agresor o la víctima. Las opiniones y comentarios van desde justificaciones con apariencia de análisis hasta críticas durísimas desde una postura justiciera y ocultadora de otros comportamientos cercanos a uno mismo. Qué serenidad nos hubiera dado una secuenciación de los hechos con una descripción objetiva, una valoración, obligatoriamente subjetiva, de los protagonistas y esperar a que se pronuncie la justicia. Pero dudo que nuestros medios de comunicación se priven de tan gran festín. 

En mi caso, y aprovechando el caso Errejón, voy a intentar hablar de cuestiones más básicas, como la sexualidad como derecho básico, del feminismo como igualdad de todas las personas, y de la ética como fundamento de la conducta personal. Son todas ellas cuestiones básicas que con frecuencia solemos olvidar y que son el fundamento de otros asuntos que, por ser de una rabiosa actualidad, nos distraen de lo básico y fundamental. Veremos qué sale.

La tendencia a identificar el bien con el placer recibe en filosofía moral el nombre de hedonismo. Y hay tantas versiones del hedonismo como significados se dan al término placer.  Las ciencias de la conducta (psicología, sexología) consideran el placer sexual como un factor de equilibrio y autorrealización de la persona, a la vez que una forma de comunicación y conocimiento interpersonal. Epicuro ha sido y es quien mejor representa este planteamiento, considerando que el bien supremo es el placer. Así pues, el hombre sabio sería aquel que cultiva todo aquello que contribuye a aumentar la felicidad (el placer) y a suprimir todo aquello que se le oponga (el dolor). Hay muchos más matices en Epicuro que no vienen al caso, aunque sí hay que dejar claro que el bien-placer que persigue Epicuro es una vida plena y gozosa en sentido integral (bien material e intelectual). Y el mal que intenta evitar es también el material y el psicológico o intelectual.

Concretemos un poco más. Las relaciones sexuales éticamente entendidas son siempre relaciones de reciprocidad e igualdad. Esto es algo no asumido totalmente en nuestra tradición cultural, ya que el varón ha sido normalmente el vértice del poder y dominio económico, cultural y social. Por el contrario, la situación de inferioridad y sometimiento de la mujer ha sido casi una constante en la historia de nuestra civilización. La Revolución Francesa de 1789 es el primer hito reivindicativo de la igualdad de derechos. Pero es a final del siglo XIX cuando las mujeres comienzan a organizarse y a luchar en pro de la igualdad de derechos civiles (movimientos sufragistas). Y a partir de los años sesenta del siglo XX se comenzará a gestar un movimiento feminista, que luchará por la igualdad del hombre y la mujer en todos los terrenos.

Si analizamos las normas y leyes de la actualidad en los países occidentales, podríamos atrevernos a decir que se ha conseguido la igualdad entre hombre y mujer. Sin embargo, la concreción o realización en la vida cotidiana de lo que las leyes dictan es bastante deficitaria. Pero se sigue avanzando, las mujeres van alcanzando puestos directivos prácticamente en todos los aspectos de la vida y de la sociedad. El varón va compartiendo, poco a poco, las tareas domésticas. Y el sexo va ejerciéndose cada vez más en situación de igualdad. Por descontado que hay todavía mucho margen de mejora en todo ello.

Sin embargo, aparecen casi a diario noticias de violaciones o vejaciones de la mujer en diferentes ámbitos, bien sean actitudes discriminatorias o netamente machistas. Lo que desdice la igualdad teórica que parece haber. Porque esta igualdad solo avanzará a través de la práctica consciente de cada uno en su vida cotidiana.

El caso Errejón no es tanto una vejación sexual contra la mujer, que lo es, sino un caso de abuso de poder o dominio, que se traduce en acoso sexual como se podía haber traducido en acoso laboral. En definitiva, se trata de un acto contra la igualdad interpersonal que, lejos de aprovechar una diferencia sexual enriquecedora, aniquila la comunicación y cosifica a la parte femenina. Viene bien aquí el consejo kantiano de hacer con los demás lo que te gustaría que hicieran contigo.

Mariano Berges, profesor de filosofía

viernes, 18 de octubre de 2024

EL PENSAMIENTO Y LA POLÍTICA

 




A pesar de que son famosos algunos pensadores sobre la política (Platón, Aristóteles, Maquiavelo, Marx, MaxWeber…), lo cierto es que la realidad es mucho más prosaica, los pensadores y la política nunca se han llevado muy bien. El sentido de inmediatez de la política no casa bien con la quietud del pensamiento. Es inmensa la lista de los pensadores que han fracasado en política. Y viceversa, a pocos políticos se les ha sorprendido con un pensamiento en la mente, y menos aún, expresándolo. Sería descabalgado inmediatamente. En política se llevan más los estrategas, o mejor dicho, los tacticistas. Incluso los ideólogos (es distinta la ideología al pensamiento) se van también extinguiendo.

Pensar, reflexionar, filosofar, es una manera de entender el mundo y estar en él, cultivando la acción racional, dudando y juzgando con imparcialidad. Y con esos mimbres, ¿qué pensar sobre lo que está ocurriendo en este nuevo milenio? Inseguridad, inestabilidad, populismos ineficaces y democracias en peligro. En definitiva, se trata de una regresión del Estado de bienestar, que se plasma en el deterioro de la sanidad, educación y servicios sociales. En este sentido, hay una cierta contradicción, pues el bienestar está más extendido que nunca en el mundo, aunque las diferencias en el disfrute de ese bienestar son mayores que nunca, pues también las expectativas son mayores que nunca. Son las democracias del primer mundo las que están en crisis, pues los nuevos fascismos no son Hitler, Mussolini o Franco, sino una demagogia populista que se apodera de las instituciones y de la mentalidad social. A veces, las llamamos identidades, nacionalismos, xenofobia, racismo, aporofobia…

Parece ser que la caída del Muro de Berlín y la implosión de los regímenes comunistas es la línea que separa el siglo XX del XXI. En Occidente creímos que ese derrumbe supondría el triunfo de la civilización y la democracia liberal, que las guerras acabarían y regiría la paz mundial. Y resulta que nos encontramos con unas democracias debilitadas, con sucesivas crisis económicas y una paz mundial amenazada. En estos momentos, Ucrania, Palestina y un sinfín de guerras cronificadas, que ni aparecen en los medios, son el pan nuestro de cada día.

La socialdemocracia, que aparece tras la Segunda Guerra Mundial, fue la manera política de solventar los problemas existenciales de las sociedades democráticas y su receta es el famoso Estado de bienestar. La creación de las plusvalías económicas y un reparto más o menos justo es la fórmula que se puso de moda e hizo avanzar el derecho, la ciencia y la economía. En definitiva, la política. Pero ese Estado de bienestar hay que estar alimentándolo continuamente y ahí es donde nos encontramos, pues la fiscalidad democrática que debe acompañar a esa política está fracasando. La UE, que quizás sea el intento más serio en esta línea redistributiva, a pesar de muchos fallos y renuncias, está intentando actuar de conciencia estimulante ante los renuentes políticos europeos. Los italianos Draghi y Letta son los nombres de moda en la actualidad en su intento de estimular la recuperación económico-política de Europa.

Sin embargo, los dirigentes políticos actuales van casi siempre por detrás de los acontecimientos. Esto en política se llama incompetencia, pues al ser envueltos por los problemas, carecen de la objetividad necesaria para su comprensión y solución. Entonces, como la política siempre parece tener ese carácter de urgencia, aparece el populismo como receta mágica, que no es otra cosa que aplicar soluciones simples a problemas complejos. Esto es lo más ineficaz que puede haber en política, aunque parezca que obtienen pequeños triunfos en la inmediatez. El problema se complica, al no ser solo los políticos los que entran en esa vorágine populista, también los medios de comunicación forman parte del festín. Y, por si éramos pocos, las redes sociales nos acompañan en esta farsa interminable.

En la actualidad, la palabra de moda en política es polarización. Proliferan cuentos al gusto de cada bando. El discurso político y las opiniones en los medios tienden al extremismo, provocando el sectarismo y la polarización. La razón y los hechos tienen poca cabida. Todo son promesas y la política es más propaganda que política. Los discursos son huecos y demagógicos. Y la gente, votantes y militantes, se dividen en fans o enemigos. Las discusiones políticas son tan futbolísticas que hacen que la política y el fútbol sean las realidades más visibles y menos reales.

Mariano Berges, profesor de filosofía

viernes, 4 de octubre de 2024

EL PORQUÉ DE LAS COSAS Y DE LAS OPINIONES

 


EL PORQUÉ DE LAS COSAS Y DE LAS OPINIONES

Normalmente enunciamos situaciones, opiniones y pensamientos un tanto dogmáticamente, sin matices y sin argumentos que justifiquen lo enunciado. Lo que trae como consecuencia que no haya debates ni discusiones mínimamente aceptables dialécticamente. Y lo que es peor, las opiniones que vencen públicamente son las impulsadas por los altavoces más potentes o por el poder más consistentemente establecido.

Actualmente (ya hace tiempo) se habla mucho sobre Cataluña. Y el gobierno frankestein, que bautizara Rubalcaba, fue una consecuencia del posicionamiento pro independentista catalán de Sánchez para conseguir su investidura. Hablamos de Cataluña, pero no argumentamos por qué son buenos o malos los distintos posicionamientos u opiniones sobre Cataluña.

Pues bien, pienso que habría que razonar y motivar el porqué de nuestras opiniones. No sirven ni enriquecen el debate las declaraciones taxativas sin argumentar ni razonar ni secuenciar los considerandos en que nos basamos. Y si tomamos como ejemplo el debate público sobre Cataluña, habría que empezar diciendo que cuando hablamos de Cataluña, en estos momentos, hablamos del nacionalismo catalán, y más todavía, del nacionalismo independentista catalán. Y entonces tendríamos que analizar y discutir sobre el nacionalismo. Respecto del cual mi opinión es que el nacionalismo es incompatible con la libertad, pues, en el fondo es una forma de racismo, ya que se cree superior respecto a los que no pertenecen a su credo. Es, en definitiva, renunciar a la razón por un acto de fe. Y los nacionalismos (catalán y vasco) hay que combatirlos políticamente, sin complejos de inferioridad, en aras de una convivencia más democrática y más justa. Ello supone que los grandes partidos (PSOE y PP) deben posicionarse democráticamente en una defensa del Estado, resistiendo los chantajes nacionalistas y redistribuyendo los recursos por los distintos territorios autonómicos en función de los criterios que conjunta y democráticamente se acuerden. La Constitución ha propugnado un federalismo embrionario que casa mal con las bilateralidades que los nacionalismos defienden, y que los partidos con vocación de Estado deben atajar por todos los medios.

Y así debemos proceder con todas las cuestiones, arrancando de conceptos básicos para ir avanzando hacia conclusiones válidas, en principio para mí, y posteriormente intentar convencer a los demás de la bondad de mis argumentos. Y siempre bajo el imperio de la ley. Hay que convencer, no vencer. Kant, nada sospechoso de sectarismo, decía que “la historia es la historia de la educación de la humanidad hacia la libertad bajo el imperio de la ley”.

Y seguimos razonando. ¿Por qué cada partido, en concreto el PSOE y los partidos nacionalistas catalanes, hacen lo que hacen, si ya se vio en 2017 que la independencia no era viable? Es más, hasta la mayoría de los partidarios de la independencia han corregido su postura. ¿Por qué, pues, se posicionan en defensa de lo inviable? Da la impresión de que los chantajes de unos, las mentiras de otros, la estigmatización de los disidentes y, sobre todo, la cada día menor presencia del Estado en los territorios nacionalistas independentistas, va aumentando, contra toda lógica constitucionalista y democrática.

La consecuencia de todo ello es la pérdida de la centralidad política por parte del PSOE, su declive en los sondeos (menos en el CIS), su incapacidad para legislar y su imposibilidad para aprobar los presupuestos. No tiene mucho sentido estar por estar en el gobierno de la nación si la utilidad para los españoles es casi nula. Incluso las muy buenas estadísticas de la macroeconomía española empequeñecen ante la tozuda realidad de la microeconomía de los muchos españoles reales, a los que no les llega la bonanza de las grandes cifras. España sigue siendo el país de más paro en Europa, donde los jóvenes son más precarios y más tarde se emancipan de los hogares paternos (añádase su imposibilidad para adquirir una vivienda), la sanidad y la educación pública han bajado de calidad (y mucho) respecto a tiempos recientemente anteriores, la atención a la dependencia deja mucho que desear, etc.

Como colofón formulo una pregunta: ¿qué pasaría si el PSOE no cediera al chantaje nacionalista, aunque fuera al precio de perder el poder? Nada. El PSOE necesita rearmarse, ideológica y orgánicamente, volver a ocupar la centralidad política y esperar mejores tiempos. Si algo han demostrado las sucesivas elecciones es que la sociedad española tiene un fino olfato para estructurar mayorías. El confusionismo y la polarización actuales son consecuencia del confusionismo y polarización políticas. Debemos trazar proyectos, defender ideas lógicas y tratar de convencer a la mayoría social de que nuestra propuesta es la más conveniente para nuestro país. Eso y no otra cosa es una política madura.

Y, como siempre, reivindico el derecho a equivocarme.                              

Mariano Berges, profesor de filosofía

viernes, 20 de septiembre de 2024

PACTO FISCAL PARA CATALUÑA (II)

 


PACTO FISCAL PARA CATALUÑA
(II)

El Pacto Fiscal con Cataluña es demasiado complejo y confuso como para despacharlo con un par de descalificaciones. Es más, su lenguaje es premeditadamente ambiguo con la finalidad de que el tiempo de interpretación sea suficientemente largo, y así poder jugar con las expectativas de unos y otros.

De manera sintética, el acuerdo dice que Cataluña recaudará y gestionará todos los impuestos en su comunidad autónoma. Y posteriormente pagará al Estado central por los servicios que recibe más una cantidad al fondo de solidaridad interterritorial sujeta al principio de ordinalidad.

Claro que se parece al concierto vasco-navarro. Veremos luego cómo se desarrolla. Si a ello añadiésemos que Madrid y Baleares se quieran sumar a este modelo, no hay dinero en el Estado español para financiar a todas las CCAA ricas primero y, luego, a las pobres. Independientemente de la inconstitucionalidad del acuerdo y de la transgresión de la LOFCA, para cuya modificación el PSOE no tiene los votos necesarios en el Congreso.

Por otra parte, el procés ni se acaba ni se acabará, pues no olvidemos que empezó cuando Rajoy le negó a Artur Mas el cupo para Cataluña, lo que  precipitó a Mas al secesionismo, que técnicamente finalizó con la aplicación del art. 155. Curiosamente fue Rajoy con quien empezó y con quien acabó el procés. Todo el tiempo anterior y posterior no es más que la melodía catalana de siempre y que hay que saber conllevar con caridad cristiana. Éste es el fondo de la cuestión y lo demás son juegos malabares para los objetivos de unos y otros. El resto de los españoles podemos ser meros voyeurs menos cuando se toca las cosas de comer. Hemos transigido con los indultos y la amnistía, pero un pacto fiscal que, además de ilegal, nos empobrece al resto de españoles, es ya demasiado. Este pacto fiscal, para nada federal sino confederal, rompe con la igualdad entre los españoles y privilegia a unos respecto de otros. Hace bien mi amigo Javier Lambán en mantener esa brava pelea en el ocaso de su vida política activa. Gracias. Porque es que si ese pacto se cumpliese sería el auténtico triunfo del procés, pues eso, el cupo vasco y no la independencia (que es inviable), es lo que la insolidaria y rapaz burguesía catalana ha pretendido siempre. El resto de activistas son meros comparsas en un proceso que ya dura más de un siglo, desde finales del XIX, tras la pérdida de Cuba y los inicios del catalanismo. O sea, que con esto no solo no acabamos con el proces, sino que supone su triunfo definitivo.

Si interpretásemos bien la Constitución, veríamos que son los ciudadanos y no los territorios los sujetos de derechos. Por lo tanto, si Cataluña ingresa más será a costa de los ingresos de las demás CCAA, pues el sistema de financiación es un reparto de la recaudación de impuestos. Por lo tanto, este incremento sustancial de recursos para Cataluña supone, necesariamente, una disminución sustancial de los recursos de las demás CCAA y/o del Estado.

En el fondo, cuando hablamos de cuestiones sustanciales en España siempre partimos de un déficit teórico por ausencia de debate y por una especie de pereza mental para los asuntos de enjundia teórica. Deberíamos escribir más (aunque solo sea para nosotros mismos) y hablar menos. La escritura ata el pensamiento. A mí, personalmente, escribir estos humildes artículos me obliga a estructurar mi pensamiento y comunicarlo con la mayor claridad posible.  Cosa distinta es que lo consiga, pero el esfuerzo merece la pena.  

Hubo una época reciente en la que España estaba bastante implicada en una discusión pública sobre la modificación de la Constitución. El constitucionalista Santiago Muñoz Machado fue uno de los mayores impulsores hasta que se cansó y lo dejó. Muchos dicen que la Constitución Española (CE) tiene una base federalista que merecería la pena desarrollar y hacer evolucionar a la propia CE. Pero no lo hacemos. Más bien al contrario. Ya la propia CE en su origen consagra a Navarra y País Vasco como elementos claramente confederales, que no caben en ningún sistema federal y que agravian al resto de CCAA.  Ahora, el gobierno dice que el pacto fiscal con Cataluña es para ir avanzando en el federalismo. Eso no solo es falso, sino que avanza en sentido contrario, el confederalismo.

Los indultos y la amnistía, más la segunda que los primeros, constituyeron para muchos un agravio que tenía mucho de emotividad, aparte de los beneficios propios para cada firmante. Pero el pacto fiscal para Cataluña es mucho más grave, pues constituye una perversión territorial mezclada con un fuerte agravio económico. Lo que hace trizas la igualdad de los españoles y determina su futuro, ya que, si esto fraguara, nacer en Extremadura, Aragón, Cataluña o País Vasco, no sería inocuo, sino que disminuiría o incrementaría sus oportunidades de futuro.

Mariano Berges, profesor de filosofía

viernes, 6 de septiembre de 2024

PACTO FISCAL PARA CATALUÑA


 

PACTO FISCAL PARA CATALUÑA

Tras el parón veraniego me reencuentro con los lectores, a los que saludo cordialmente y les deseo lo mejor para sus vidas. Sin embargo, en este último mes de agosto no ha habido parón político, sino que han sucedido muchas cosas, frente a otros agostos de otros años en los que prácticamente no sucedía casi nada. En agosto no pasa nada llegué a titular yo un artículo.

De entre todos los asuntos ha habido dos muy destacados: la cuestión migratoria, que amenaza con colapsar Canarias y Ceuta, mientras el resto de las CCAA se niegan a recibir menores migrantes (los famosos menas). El PSOE llevó al Congreso una ley que intentaba poner un orden y una obligación más justos en el reparto de los inmigrantes, pero una vez más el enquistamiento político del PP, con la ayuda de un tal Puigdemont, lo ha imposibilitado. Y, en segundo lugar, el asunto del pacto o acuerdo fiscal firmado entre PSOE y ERC, que ha supuesto la investidura de Salvador Illa como presidente del gobierno catalán. En este artículo, me centraré en esta segunda cuestión.  

Ambos partidos, PSOE y ERC, se han dado hasta el primer semestre de 2025 para cerrar la futura financiación singular catalana, pero hay muchas dudas y divergencias sobre la literalidad del acuerdo, como con todas las cuestiones que atañen a Cataluña. De entrada, vemos un agravio comparativo a favor de Cataluña y en contra del resto de las CCAA (salvo Navarra y País Vasco) y que se circunscribe al hecho de si lo firmado es un concierto económico o no. En la literatura del acuerdo no aparece la palabra concierto, pero sí el contenido, con lo que estaríamos ante una cuestión de imposible cumplimiento, pues el concierto fiscal entre el Estado español y una comunidad autónoma ni es constitucional ni posiblemente tendría votos suficientes en el Congreso de los Diputados. Tras la indigestión de la ley de amnistía llega esta segunda, aún más indigesta, de la financiación singular para Cataluña.

Ya el Tribunal Constitucional (TC) declaró en 2010 la imposibilidad de la bilateralidad de Cataluña con el Estado español en materia de financiación, ya que ésta solo se puede dar en la globalidad del Estado español, para cumplimiento del art. 2 de la Constitución, como garantía efectiva del principio de solidaridad entre todos los españoles. En concreto, ninguna CA puede salirse del régimen común, a excepción de Navarra y País Vasco porque lo ampara la Constitución (grave error de la Constitución) y, por tanto, no se rigen por el modelo de financiación común sino por su concierto singular.

Por lo tanto, la llamada soberanía fiscal de Cataluña es falsa e imposible, pues habría que modificar la Constitución Española (CE). El propio gobierno socialista admite que no podrá culminar el pacto con ERC si el PP no apoya reformar la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA). Entonces ¿qué sentido tiene un acuerdo que es inviable? Una vez más estamos ante otro ejemplo de literatura política “modelo Sánchez” que junto al otro interlocutor (ERC) se reparten las ganancias políticas de interpretaciones sobre algo que no admite tal interpretación.  Volvemos otra vez al pensamiento Alicia en el que las palabras significan aquello que quien tiene el poder dice qué significan. Se me puede decir que tampoco la amnistía era posible y el taumaturgo Sánchez lo hizo. Respondo que la amnistía no era imposible y pienso que puede ser constitucional. Otra cosa es que políticamente sea un gravísimo error.

En definitiva, la relación entre Cataluña y el Estado español ha sido siempre vidriosa y compleja. Y no va de ahora. Pero, precisamente ahora, que es cuando el nacionalismo catalán está más débil, rebajarse el Estado a acuerdos vergonzantes, además de inviables, dice poco digno de un gobierno, a no ser que nos quieran engañar como dos trileros que así consiguen sus objetivos respectivos: Sánchez se apalanca en el poder (aunque los siete votos de Junts los tiene difíciles) y ERC comanda el nacionalismo catalán. No me sirve eso de que hemos pacificado Cataluña. En primer lugar, porque es más que dudoso y, en segundo lugar, a qué precio. ¿Al precio de quebrantar constitucionalmente y políticamente a todo un país? Los autores del intento secesionista ya fueron indultados. Posteriormente, se aprobó la ley de amnistía teniendo como damnificado principal a Puigdemont (cuestión que está todavía en entredicho). Y, en tercer lugar, se acuerda un pacto fiscal inviable e inconstitucional para Cataluña. Y aún no están conformes los secesionistas. Mal negocio el de Sánchez.

Mientras tanto, el proceloso camino que le espera al gobierno de Sánchez con unos presupuestos de 2025 muy difíciles de aprobar y con casi toda España en pie de guerra, Sánchez se puede jugar el poder político del gobierno y el orgánico del PSOE. Ahora bien, si la alternativa a Sánchez es Feijóo, vamos de mal en peor, porque el PP, aparte de descalificar a Sánchez a todas las horas, no emite ni una sola idea ni proyecto para gobernar España. Que los dioses sean benévolos con los españoles.

Mariano Berges, profesor de filosofía

viernes, 28 de junio de 2024

TRES AÑOS DE LA LEY DE EUTANASIA

 




En este mes de junio se cumplen tres años de la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE). Logro que muy pocos países en el mundo han conseguido: Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá, Nueva Zelanda y algunos territorios de Estados Unidos y Australia. Y España. Se trata de permitir el fin de la vida, de manera regulada, a los enfermos terminales o con un sufrimiento extremo.

 

En este artículo no voy a hablar de aspectos formales ni técnicos de la ley, pues se pueden encontrar fácilmente. Solo voy a hacer algunas reflexiones que me parecen de un cierto interés.

 

1. Aproximadamente 680 personas han podido acceder a la eutanasia y poner fin a su sufrimiento de manera legal en estos tres años. Solo son la mitad de las que lo solicitaron, y muchas de ellas (aproximadamente un tercio) fallecieron durante el proceso. Un resultado mediocre. Ha habido bastante boicot (activo o pasivo) por parte de la clase médica y de la administración de turno. Muchos olvidan que el paciente que solicita la eutanasia no lo hace por capricho sino por necesidad apremiante. Y que el derecho a la eutanasia es eso, un derecho que se transforma en una prestación sanitaria más al servicio del paciente que lo solicita. En el fondo y en la forma es algo sencillo. Hay que quitarle morbo y liturgia fúnebre.

 

2. Los que, por razones ideológicas o religiosas, se oponen a la eutanasia, tienen que tener en cuenta que su aprobación la convierte en un derecho para todos los españoles que la quieran utilizar. Y que los funcionarios, tanto políticos, como administrativos y sanitarios, tienen la obligación de facilitarla, encauzarla y aplicarla. Solo se permite al médico objetar en conciencia a la aplicación de la eutanasia, pero eso no le permite desentenderse del paciente, sino que lo debe dirigir a otro médico que no sea objetor. Y desde luego debe acusar recibo de la petición y registrarla para que comience el procedimiento.

 

3. Una reflexión sobre la objeción de conciencia del médico. La objeción de conciencia (OC) del sanitario siempre plantea problemas y se utiliza como herramienta de bloqueo. Es lo que ha pasado con el derecho al aborto, donde también se permite la OC del sanitario, y, como consecuencia, el aborto ha sido excluido en la práctica en la sanidad pública y ha tenido que refugiarse en las clínicas y grupos privados. La OC prioriza las creencias privadas sobre el bienestar del paciente, lo que es una contradicción en un Estado laico y aconfesional. Con la OC, la religión se sitúa por encima de la ley. Sin embargo, la polis no tiene biblia, tiene constitución, que nos iguala a todos en derechos y deberes.

 

4. La muerte sigue siendo un tema tabú. Pero si lo pensamos bien, el temor a la muerte no deja de ser un temor a la vida, pues vida y muerte constituyen un proceso natural. La vida es el principio y la muerte, el final. Morir en buenas condiciones es amar la vida de una manera racional. Una situación terrorífica no es vida. Un buen vivir exige un bien morir.

5. La oposición de algunos paliativistas a la eutanasia ha llegado a fabricar un “mito paliativo”, según el cual la causa de las peticiones de eutanasia es la falta de una atención adecuada del dolor. La realidad desmiente este discurso. La mayoría de las personas que piden la eutanasia no es por dolor sino por un sentimiento de dignificación personal. Algunos (cada vez menos) identifican eutanasia y sedación paliativa para criminalizar a esta última (recordar el caso del Hospital de Leganés y el Dr. Luis Montes). Y el encarnizamiento terapéutico no solo no es amor al paciente, sino que es una mala práctica médica que constituye una tortura y un trato degradante para paciente y entorno afectivos, prohibido en nuestras leyes. Es algo ilegal e inmoral.

6. Con la constitución de 1978 España entra en la contemporaneidad jurídico-política. Y con ello, aparecen los derechos de última generación: divorcio, aborto, matrimonio homosexual y eutanasia. Y los cuatro tienen algo en común: para todos son derechos y para nadie son obligatorios. La eutanasia es el último logro de la contemporaneidad en la victoria humana sobre la muerte, pues significa el triunfo de la libertad y la autonomía humanas.

Bueno, me tomo unas vacaciones. Hasta septiembre. Buen verano a todos.

Mariano Berges, socio de DMD-Aragón

viernes, 14 de junio de 2024

EUROPA EN LA ENCRUCIJADA

 






Entre mayo de 2023 y junio de 2024, en solo un año, ha habido en España seis procesos electorales: municipales y autonómicas, generales, gallegas, vascas, catalanas y europeas. Una auténtica locura. Porque, independientemente del gasto económico que conlleva, mientras hay elecciones no hay gestión ordinaria, lo que significa un año entero de vacío institucional para llevar a cabo la ejecución de las cosas ordinarias (y extraordinarias) para las que está pensada la política.

En estos momentos, tras las elecciones europeas nos encontramos en una situación realmente endiablada, con un desarrollo y un final no apto para cardiacos. Toda la energía política se va en la pura retórica electoral, que, en una situación como la española, dada la polarización y fragmentación políticas, se traduce en palabrería, insultos y futbolización de algo tan serio como es la acción política. Y todavía faltan consecuencias sustanciales como es la formación de varios gobiernos derivados de dichos procesos electorales: falta constituir el gobierno vasco, el gobierno catalán y el gobierno europeo.

Puesto que el gobierno vasco ya está enfilado con una coalición entre el PNV y el PSE, que garantiza la mayoría absoluta, las incógnitas se centran en la constitución del gobierno catalán y del gobierno europeo. Comenzaremos por el primero.

El gobierno catalán está pendiente de muchos interrogantes, tantos que podría acabar con la repetición de las elecciones. De momento, y tras la reciente puesta en marcha de la ley de amnistía, los indepes catalanes lo han vuelto a hacer. Haciendo caso omiso de la voluntad popular, han configurado una mesa parlamentaria mayoritariamente independentista, una mesa antirrepresiva la llaman (los represores son los que les han concedido a la carta los indultos y luego la amnistía), con cinco componentes independentistas y dos del PSC, partido claramente vencedor en las elecciones. Ya la mesa de edad del Parlamento catalán comenzó haciendo caso omiso de una reciente sentencia del Tribunal Constitucional, que negaba el voto de tres parlamentarios independentistas huidos de España para evitar el juicio y consiguiente condena por parte de la justicia española. La mesa, especialmente el presidente, tiene unas funciones importantísimas en el funcionamiento del parlamento, entre otras, establecer el orden de la investidura del presidente catalán.

Desde un punto de vista numérico y lógico, un acuerdo entre PSC, ERC y Sumar-comunes garantiza la mayoría absoluta, independientemente de si ERC y Sumar-comunes entran o no en el gobierno. O sea, que podría haber un tripartito o un gobierno en solitario del PSC con apoyo externo de los otros dos partidos. Cualquiera otra fórmula estaría fuera de la lógica política. Aunque, viendo lo sucedido con la constitución de la Mesa, todo es posible. Otro efecto indeseado pero posible puede ser la repercusión que la composición del gobierno catalán pudiera tener en la estabilidad o desestabilización del gobierno de España.

Sigamos con Europa. La constitución del parlamento y gobierno europeos está pendiente de multitud de posibilidades negociadoras entre las distintas familias políticas europeas, entre las que han tenido un notable ascenso las de extrema derecha, claramente antieuropeas, y lo que ello conlleva de negacionismo de los valores humanos y democráticos del, llamémosle, modelo Europa.

De las elecciones habidas en todos los países de la UE, hay dos resultados que destacan negativamente sobre todos: Francia y Alemania. También Italia, con Georgia Meloni como clara vencedora. En Francia ha ganado las elecciones con mayoría aplastante el partido de extrema derecha Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen y en Alemania el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) ha quedado en segundo lugar tras la conservadora CDU/CSU (democracia cristiana), muy por encima de la coalición gubernamental en estos momentos, comandada por los socialdemócratas alemanes. Hay que tener en cuenta que el tándem Alemania-Francia ha sido el motor de los avances en la UE desde su fundación. Y también de los momentos de retroceso, como sucedió con el referéndum fallido en Francia de 2005, que paralizó el proyecto de la Constitución europea. Si Francia o Alemania, o peor aún las dos, caen en manos de fuerzas de extrema derecha, la paralización de la UE está garantizada. En Francia, cuyas elecciones generales ha adelantado Macron, el suspense ya lo tenemos encima. Los proyectos de los políticos italianos Letta y Draghi, que, de llevarse a cabo, supondrían un salto cualitativo en el porvenir de la UE, están en evidente peligro.

Mariano Berges, profesor de filosofía

viernes, 31 de mayo de 2024

ELECCIONES EUROPEAS





El próximo día 9 de junio los españoles votamos 61 escaños para el Parlamento europeo. Se trata de una votación con circunscripción única (la nación en su conjunto) por lo que todas las papeletas cuentan igual. Suele ser una votación a la que no damos mucha importancia, pues los elegidos no legislan sobre las cosas de casa, pero olvidamos que las normas europeas inciden cada vez más en la vida de los españoles. En este artículo intentaré dar algunas pinceladas sobre la importancia de dichas elecciones.

 

Se comenzó con la Europa monetaria, hoy estamos en la Europa económica, ojalá pronto estemos construyendo la Europa política, y quizás lleguemos al objetivo final deseado, los Estados Unidos de Europa. El proceso, aunque lento, prosigue, pero ha cambiado de dirección. El espíritu de los fundadores de la idea de Europa en los años cincuenta y el sentido de los líderes europeos de los años ochenta y primeros noventa (Delors, González, Kohl y Mitterrand) se ha transformado en la actualidad. Desde el Tratado de Maastricht, firmado por los 15 países miembros en 1992, por la que la entonces llamada Comunidad Europea pasa a denominarse “Unión Europea” (UE) y entra en funcionamiento el Mercado Único Europeo, basado en tres principios fundamentales: Libre circulación de trabajadores, Libertad de establecimiento y Libre circulación de mercancías. Pero aquel proyecto, tal y como estaba concebido, ha llegado al final de su trayecto y el Consejo Europeo ha decidido encargarle a Enrico Letta, ex primer ministro italiano y presidente del Instituto Jacques Delors, un informe para impulsar el crecimiento y la competitividad europea, frente a las grandes potencias actuales: Estados Unidos, China e India.      

 

Hasta ahora, las nuevas tecnologías y, a partir de ahora, la Inteligencia Artificial (IA) la gestionan fundamentalmente los grandes financieros mundiales y escapan de las manos de los políticos. Los políticos han sido secuestrados por los financieros y solo se ocupan de cosas secundarias, como es la gestión de las consecuencias. Pero la configuración de lo importante, que es la causa de las consecuencias, queda fuera de la política y la llevan los expertos. Hay un cierto olor a dictadura financiera. Parece que la globalización está siendo instrumentalizada en su versión más negativa y solo sirve para generar riesgos, pero no para dar soluciones.

 

Debemos desvelar y denunciar la nueva revolución conservadora, mutiladora del Estado de bienestar, del que predica su inviabilidad y propicia la idea-valor del “sálvese quien pueda”. Pero Europa no es solo una palabra, ni siquiera es solo un territorio, Europa es también un concepto, una idea moral, que inventa la Modernidad, la Ilustración, los Derechos del Hombre, el Estado de bienestar. El modelo europeo es el que ha producido los mejores logros políticos y éticos de la humanidad. Lo más grave de lo que hoy está sucediendo no es tanto la famosa crisis financiero-económica sino todo un cambio de valores, criterios y parámetros que conllevan un radical cambio social hacia un empobrecimiento material y mental.

El riesgo mayor que tiene la UE hoy es la parálisis frente a las grandes potencias. Por lo que debe avanzar desde una sola Europa y no desde sus naciones por separado. Por ejemplo, la transición verde a la que el cambio climático nos obliga. La inversión que ello supone sería un trampolín formidable para el futuro europeo. Eso sí, guardando las cautelas y equilibrios con los sectores productivos más vulnerables, como la agricultura, o los países menos desarrollados. Otra cuestión importantísima para el futuro de la UE es una gestión inteligente de la inmigración. Actualmente, la tendencia poblacional europea es muy negativa y solo una buena planificación de la inmigración puede poner remedio a esto. Todo lo que sean nacionalismos y fuerzas regresivas serán una rémora para el futuro europeo. La extrema derecha y la derecha extrema podrían dar un giro muy peligroso en este sentido.

Incluso la industria militar puede y debe ser un sector estratégico europeo. Ya que estamos en guerra (Ucrania y otras futuras posibles) aprovechemos esta circunstancia para impulsar una verdadera industria armamentística en Europa, con investigación puntera y muchísimos puestos de trabajo. Europa debe abandonar su papel subsidiario en la OTAN e ir caminando hacia un ejército europeo único. De lo contrario, solo EEUU se beneficia económicamente.

Pero donde Europa puede ser líder mundial es como defensor de los valores del Estado de derecho y de las libertades individuales. Y esto es un intangible con muchas derivadas económicas y de liderazgo.

Mariano Berges, profesor de filosofía