jueves, 15 de mayo de 2025

9 DE MAYO, DÍA DE EUROPA



La vida de un ser humano merece la pena si tiene sentido, si tiene lógica, si trasciende su propia masa corpórea. De lo contrario, no deja de ser un mero cuerpo que no aporta nada a la humanidad y que se guía por la lógica de la mera supervivencia de las cosas u objetos inanimados. Lo mismo pasa con una sociedad, a la que da sentido su escala de valores, su proyecto político y su aportación al conjunto mundial.

 

El 9 de mayo de 1950, el ministro de Exteriores francés Robert Schuman pronunciaba un discurso sobre la búsqueda sincera de la paz mediante el reconocimiento mutuo y la cooperación con el prójimo. Ese es el punto de arranque del gran proyecto europeo, actualmente Unión Europea (UE) y ojalá en el futuro Estados Unidos de Europa. 

 

Si algo caracteriza a Europa es ser el origen de conceptos e ideas que trascienden su propio territorio. A pesar de ser el origen y el lugar de las dos guerras mundiales, que son propiamente europeas, aunque nuestro eurocentrismo las considere mundiales, Europa, ya desde Roma y especialmente desde el Renacimiento, ha ido forjando, aparte de una sociedad fuerte política y económicamente, una cultura de valores compartidos que han marcado la lógica y la esencia de un potente capital ético. Si hay dos términos que definen una sociedad de valores como la europea son: democracia y ética. De ahí derivarán otros conceptos como libertad, igualdad, diálogo, tolerancia…, valores todo ellos que se expandirán universalmente y que cristalizarán en los Estados de derecho que conocemos en la actualidad. Ciudadano es el concepto resultante de la evolución del contrato social que la modernidad europea inventó para el mundo. Concretamente en España, los españoles no recobramos la condición de ciudadanos desde la II República hasta nuestra Constitución de 1978, y la ampliamos como ciudadanos europeos con la entrada en Europa. La europeidad da sentido a un nuevo Estado de derecho que debemos fortalecer.

 

Actualmente, la guerra ha vuelto a Europa en Ucrania con la invasión rusa. Ante ello, Occidente está desunido. EEUU, hasta ahora el gendarme occidental frente a los imperios más orientales, ha abandonado a Europa como aliado prioritario. Y no solo eso, sino que le ha declarado la guerra, de momento económica, pero en el fondo es una estrategia contra el proyecto europeo de integración y fortalecimiento como potencia. Ya lo consiguió en parte con el brexit británico, trampa en la que los conservadores ingleses cayeron y ahora están arrepentidos. Incluso Trump se alía coyunturalmente con el imperio ruso frente a la UE, a la que ya ven como un rival de importancia creciente. La batalla que se está dando no es solo territorial, sino que los distintos nacionalismos, autoritarismos y neofascismos de diverso signo están peleando contra un proyecto político, el europeo, que defiende un Estado de derecho protector de libertades y derechos.

 

Por eso hay que defender Europa, su idea, su proyecto y todo lo que ello conlleva para sí y para el mundo. Todo lo progresista que existe en los foros internacionales lleva el sello europeo: las políticas verdes, la política migratoria (a pesar de sus muchos retrocesos, debidos a las dialécticas nacionales frente a los nuevos partidos de extrema derecha) y, sobre todo, la idea y la práctica de una democracia liberal que viene desde la modernidad europea del XVII y llega hasta nuestros días. Si a ello añadiésemos una mayor integración entre los 27 países de la UE, el proyecto europeo daría un salto de gigante.

 

En la actualidad, Europa se encuentra en una encrucijada que, si la aprovecha, podría suponer su mayoría de edad en términos democráticos, políticos y económicos, y su equiparación como gran potencia junto a otras (EEUU, China, Rusia). Para ello necesita de unos líderes que estén a la altura del momento y de una ciudadanía que los obligue a seguir la lógica y la ética que el proyecto político europeo nos demanda. Y no solo por el bien de Europa, que también, sino por el bien mundial como efecto derivado.

 

La superioridad moral de Europa sobre las otras potencias debe ir acompañada de otros factores económicos, políticos y tecnológicos. Solo así estaremos en situación de articular un proyecto de integración que garantice su independencia, seguridad, libertad y cohesión social. 27 países no hacen una potencia si no hay previamente una integración. De ahí la gran importancia de luchar contra todos los movimientos reaccionarios auspiciados por las otras grandes potencias, a las que no interesa una UE con estrategia única y fortaleza equiparable a la de ellos.

 

Mariano Berges, profesor de filosofía

 

 

jueves, 1 de mayo de 2025

FRANCISCO, UN PAPA DIFERENTE

Por circunstancias de mi vida residí un año en Roma, y puedo manifestar, sin ningún género de dudas, que ese año fue la experiencia estética y vital más importante de mi vida. Si alguna vez me pierdo en mi entorno habitual, buscadme en Roma.

 

El acontecimiento mundial de estos últimos días ha sido la muerte y entierro del papa Francisco en la ciudad de Roma. Y el espectáculo que hemos podido ver por los distintos medios de comunicación ha sido de tal magnitud que mis ojos y mi mente no podían asumir tanta belleza. La belleza arquitectónica de la plaza de San Pedro, ejemplo perfecto de armonía monumental, con la cuádruple columnata de Bernini, las dos fuentes gemelas y el monumental obelisco marcando el epicentro, sumados a la imponente fachada de la catedral, componen un mosaico estético imposible de superar. Si a ello sumamos la belleza de la liturgia romana, con su colorido, sonoridad gregoriana y ritmo pleno de cadencias intemporales, el espectáculo es total. Al final del trayecto funerario aparecerá la sin par belleza de la basílica de Santa María la Mayor, con su espléndida columnata y el extraordinario artesonado de la nave central. En medio, el recorrido por algunos puntos icónicos de la maravillosa ciudad de Roma. En definitiva, un espectáculo estético de primerísima magnitud.

 

En otro orden de cosas, recomiendo una película (más bien un biopic) sobre el papa Francisco, de Wim Wenders. Se titula “El papa Francisco – Un hombre de palabra” (Movistar). Y traza un cierto paralelismo entre el citado papa y la figura de Francisco de Asís, del que toma su nombre como papa, en la importancia que ambos dan a su dedicación a los pobres, a los marginados y a la naturaleza. Se detecta la fascinación que Wenders por el papa Francisco a lo largo de dos entrevistas que le hace en vida y que plasma con una narrativa cinematográfica austera y eficaz.

 

Bien, y dejamos para el final de este artículo el perfil del papa argentino. Desde una perspectiva laica y respetuosa, agnóstica pero transcendente, hago también mi personal homenaje a un hombre que ha procurado a lo largo de los doce años que ha durado su papado un discurso de humanidad y solidaridad con los pobres y víctimas del mundo en que le ha tocado vivir. Este papa ha encarnado la conciencia moral e intelectual de toda la humanidad, denunciando con ímpetu los grandes desafíos y catástrofes que amenazan el futuro de este mundo que tantas agresiones concita: los pobres, los marginados, los migrantes, las víctimas inocentes de cualquier guerra económica (que son todas) y cualquier agresión que nuestro capitalismo salvaje acarrea a la naturaleza.

 

Me parece fuera de este análisis declarar a este papa como conservador o progresista, pues su discurso es totalmente transversal y no casa con este tipo de calificativos. Todos sus actos y manifestaciones han tenido un sesgo de solidaridad y compasión con los perdedores del mundo. Desde su primer viaje a Lampedusa y su siembra de flores sobre el mar Mediterráneo, auténtica tumba silenciosa de miles de migrantes ahogados, hasta sus visitas a cárceles y extrarradios marginales y sus desesperados gritos contra la cruel carnicería de Gaza, su papado ha sido un discurso de actos y gestos a favor de los perdedores y en contra de sus autores.

 

Que todo eso es un discurso retórico, puramente simbólico y que no cambia en nada la catastrófica realidad. Cierto. Que estos perdedores no han disfrutado de un cambio positivo en su situación. Cierto. Que su presencia ha sido un mero incordio, pero las estructuras vaticanas y eclesiásticas no han sufrido un cambio significativo. Cierto. Que la dogmática de la Iglesia no ha sido objeto de sus desvelos. Cierto. Que, en definitiva, todo han sido palabras y gestos sin traducción legislativa y/o canónica. Cierto.

 

Pero lo que nadie puede negar es que este papa ha dado esperanza a este mundo tan insolidario y cruento. Porque a la gente le gusta lo que este papa hacía y decía. Ha sido un discurso permanente escrito emocionalmente y plásticamente. Este papa ha demostrado que todo se puede hacer de otra manera, que el mundo puede organizarse de otra forma, y que todo empieza con una forma distinta de mirar y de sentir. Todo cambio es posible. Y si es posible, merece la pena intentarlo. Este papa ha encendido una chispa que puede dar lugar a un incendio mundial. Esa chispa estaba alimentada por armas sencillas, su humor argentino, su ironía, sus dudas y sus interrogantes en voz alta, su nula pretensión de epatar y deslumbrar. Solo por eso merece la pena su papado. Será una siembra a largo plazo. Lo veremos en las disputas del cónclave que elegirá a su sucesor. La línea que él ha trazado marcará más la perspectiva de futuro que muchos cambios teológicos o burocráticos. Seguramente porque ahora eran imposibles. Ha hecho lo que ha podido y lo ha hecho bien.

 

Mariano Berges, profesor de filosofía

 

jueves, 17 de abril de 2025

REARME, SÍ O NO

 



En estos momentos del trumpismo-putinismo, dos imperialismos tienen atemorizados al mundo europeo que, de la noche a la mañana, ha entrado en una vorágine guerrera ante un temor, inexistente hasta ahora, de que Rusia podría atacar a la UE. La histeria ha llegado al extremo de invitar a los ciudadanos de la UE a tener preparado un kit de supervivencia personal para un mínimo de los tres primeros días en un hipotético ataque bélico. La guerra de Ucrania, aún sin desentrañar sus auténticas causas que provienen de la estructura territorial y política de la antigua URSS, ha sido la espita que ha disparado este ardor guerrero en la UE, que ha llegado a hablar de invertir una cantidad monstruosa de 800.000 millones de euros para ponerse en pie de guerra, aunque para jugar a pacifistas lo llamemos estrategia de defensa.

Cuando leemos sobre esta cuestión del rearme, podemos observar dos bandos: los partidarios del rearme y los pacifistas. También podríamos llamarlos realistas e ingenuos. Pero la verdad no es absoluta y además de relativa es poliédrica. Como diría el clásico, la situación es confusa, profusa y difusa. Yo estoy convencido de que, al menos en España, la mayor parte de la ciudadanía está por la paz, que tan bien le ha sentado a la España democrática, especialmente desde su entrada en Europa en el año 1986. Por eso mismo, ese nominalismo que el presidente Sánchez intenta establecer de hablar de seguridad en lugar de rearme, no es ninguna tontería. Porque no es lo mismo seguridad que rearme, ni defensa que guerra. Independientemente de que el presidente español sepa perfectamente que quien lleve al parlamento una inversión monstruosa para comprar armas o vaya en plan guerrero, que se despida de su futuro político. Porque la clave electoral de cualquier acción política es siempre causa motriz de su acción.

Ignoro la psicología social de otros países, pero España no aprobaría hoy la entrada en un conflicto armado. ¡Buen siglo XX hemos padecido! Por lo tanto, me parece inteligente hablar de seguridad y no de rearme, y de defensa y no de guerra.  Además, la UE necesita, antes que comprar o producir armamento en magnitudes planetarias, tomar una serie de decisiones que van desde depurar algunos conceptos teóricos hasta establecer una tipología de armamento común y/o complementario entre todos los países de la UE, y adoptar de una vez para siempre estructuras de mando, militares y civiles, únicas y comunes a toda la UE. Aparte de responder un interrogante mayúsculo previo, ¿qué hacemos con la OTAN? Porque en esto tiene razón el autócrata Trump, Europa ha tenido gratis el paraguas de la OTAN financiado por EEUU. Eso sí, con un montón de hipotecas que no vienen al caso. ¿Vamos a inventar la OTAN 2 sin los EEUU? No sería ninguna tontería que la UE diese un paso de gigante, aprovechando la situación geoestratégica actual en el mundo, y caminase hacia su sueño inicial de la configuración de los Estados Unidos de Europa. Pero eso es política con mayúsculas. Podría ser una oportunidad de oro. En un artículo reciente, Habermas decía que una fuerza militar disuasoria en la UE podría aprobarse solo con un paso adelante en la integración europea.

Pero me quedo con mal gusto de boca si solo uso argumentos de tipo práctico. Si seguimos la lógica de los realistas armamentistas nunca habrá paz. Y armarse en cantidades industriales y sin previos en línea con la integración europea, es seguir esa lógica. Claro que hay que hablar de todo, pero antes que de guerra hay que hablar de política, de diplomacia y de muchas cuestiones relacionadas con la defensa europea que tengan ese doble uso tecnológico, militar y civil: todos los trenes con ancho europeo, vías rápidas que conecten toda la UE, digitalización empresarial de doble uso, estructura de mando unificado, complementariedad técnica entre todos los países… En fin, puede aprovecharse el momento antieuropeo del imperialismo ruso-estadounidense para hacer una Europa más integrada y fuerte. Porque, en el fondo, se trata de eso, de abortar la integración europea, de que esa civilización ilustrada y defensora de los derechos humanos no se imponga al capitalismo cutre de Trump y el imperialismo trasnochado de un espía que aún sueña con reinventar la URSS.

A riesgo de repetirme, hay que recurrir a Kant y su obra Sobre la paz perpetua, en la que el origen de las relaciones humanas, de la política humana y del derecho humano no es la supuesta necesidad de la guerra, sino el ideal de la paz. Porque, aunque la realidad de nuestro mundo es brutal, debemos someternos a leyes cuyo ideal sea la paz, porque solo así conseguiremos que esta siga siendo posible, a pesar de todo. Según la advertencia de Kant, el destino de una humanidad que no se mantenga fiel al ideal de la paz será inevitablemente la destrucción. Y estamos hablando en el siglo XVIII.

Más filosofía (y más política y más diplomacia) y menos rearme.

Mariano Berges, profesor de filosofía

jueves, 3 de abril de 2025

INFANTICIDIO EN GAZA

 



Martes 18 de marzo de 2025, Israel bombardea Gaza por enésima vez. Más de 400 muertos. De ellos 130 niños. Y ya van más de 50.000 palestinos muertos. Sin contar los varios miles de cadáveres bajo los escombros. Un responsable de la ONU afirmó que en los cuatro primeros meses de guerra en Gaza murieron más niños que en el resto de las guerras del mundo en cuatro años.

La asepsia de unas palabras y unos números esconden y distancian el horror y la mayor crueldad posible de un ser humano: Netanyahu.  Hay que poner nombre al horror. De lo contrario, nos olvidamos y parece que la crueldad humana no existe.

¿Cuánto vale una vida humana? Depende de quién sea y de dónde sea. No es lo mismo que sea estadounidense, español, africano, de Afganistán o de Gaza. Es como si algunos nacieran para ser solo estadística mortal.

Pero las palabras también discriminan. No es lo mismo muertos que asesinados. Y lo de Gaza son asesinatos. Y si son niños, y si un niño muerto es el contenido de una fotografía en primer plano, entonces tu cuerpo tiembla, tus ojos brillan y las lágrimas se escapan. Y piensas en tu nieto. Entonces esa muerte alcanza para mí un valor infinitesimal. Y quizás sería capaz de devolver esa acción. Y piensas en los gazatíes, y piensas en Hamás, y piensas en esos secuestros y muertes de judíos, que no justificas, pero que, pensando en tu nieto, sí que comprendes.

Po eso escribo hoy así, con las tripas. Porque hay muertos próximos y lejanos, propios y ajenos, conocidos y anónimos, llorados y olvidados. Ese asesino, Netanyahu, tiene nombre propio y de su mente y de su voluntad surgen tan viles asesinatos. Ese nombre, Netanyahu, jamás debe ser olvidado de cualquier memoria de un ser humano mínimamente decente. Y que el asesino pague. Porque así podrán evitarse futuros asesinatos. Porque la impunidad genera más asesinatos y más horrores. Acabemos con la impunidad. Que funcione el Tribunal Penal Internacional. Y pensar que ese tal Netanyahu es heredero de las víctimas de los campos de concentración nazis. Esos campos, tras cuya existencia Primo Levi dijo que ya no podría haber poesía.

Y los palestinos ¿cómo pueden aguantar? Sí, ya sé que Hamás comete asesinatos terroristas. Cuestión que no justifico, aunque sí puedo llegar a comprender. No lo justifico porque ¿para qué?  ¿para justificar a Netanyahu? Estos últimos días, la prensa ha informado de que, por fin, los palestinos se han manifestado contra Hamás. Cerremos el círculo vicioso que ampara tanto infanticidio y tanto asesinato. Pero los niños palestinos no solo mueren, muchos quedan heridos gravemente. Unicef calcula que entre 3.000 y 4.000 de ellos tienen al menos un miembro amputado.

En esos mismos días EEUU bombardea Yemen. Ucrania sigue en guerra, mientras Trump y Putin juegan al póker a ver quién gana más en esa apuesta. ¿Cuántos muertos ucranianos van ya? ¿y rusos? ¿800.000 + 1 millón? Palabras, números, muertos lejanos, muertos anónimos, estadísticas… ¿Por qué? ¿Para qué?

Y Occidente sigue impertérrito a estas masacres. Ahora parece que piensan que también ellos pueden ser agredidos, y que, entonces, los muertos podemos ser nosotros, nuestros hijos, los nuestros. Y parece ser que nos toca rearmarnos ¿Por qué y para qué? ¿Es esa la solución? Me resisto a pensarlo, aunque pase a formar parte del grupo de los ingenuos y de los buenistas.

Además, una cosa es poner dinero y armas, y otra muy distinta es poner los muertos. No sé en otros países, pero en España, por suerte, ya no hay guerreros. Por no haber no hay ni mili. Que, por cierto, la suprimió un tal Aznar, uno de los machotes que invadió Irak, otro caso ya olvidado: un país industrializado y moderno, cuarta potencia mundial en producción de petróleo, invisibilizado de un día para otro. ¿Se trataba de eso?

¿Y la ONU? Ese gran invento, surgido tras la 2ª Guerra Mundial, para evitar más guerras. Refórmese ya. Que tenga poder ejecutivo, que la toma de decisiones sea operativa y no un paripé escenográfico, inoperante, hipócrita y estéril. Más que rearme hay que pelear para hacer una ONU operativa, un gobierno mundial con poder decisorio. Eso dijo en el XVIII un ilustre e ilustrado ingenuo, Kant: no habrá paz en el mundo hasta que no haya un gobierno mundial. ¡Claro que sirve la filosofía! Menos rearme y más filosofía.

Mariano Berges, profesor de filosofía

jueves, 20 de marzo de 2025

LA COTIDIANEIDAD Y LA CONTEMPORANEIDAD

 


En la actualidad, si uno quiere ejercer de persona contemporánea (obligación antropológica), estando medianamente informado, y participar mínimamente del debate público, corre el riesgo de terminar exhausto al final de cada día. Los asuntos son muchos y variados, los enfoques son también diversos, las perspectivas y los intereses son muy distintos, inclusos opuestos. Y lo más confuso todavía es que entre lo que los políticos piensan y lo que dicen hay una gran diferencia, pues la apariencia cotiza más que el ser y los medios retratan al personaje público más que su propia entidad personal, que, por si acaso, permanece oculta. La política, en estos momentos, es más propaganda que comunicación fidedigna de los objetivos a conseguir.

 Si intentamos hacer un listado de asuntos calientes de la actualidad, veremos que se extiende excesivamente, aún sin citar los conflictos más lejanos a nuestra curiosidad occidental (léase África, por ejemplo). Pero no acaba ahí la cosa, porque la política de alianzas e intereses cambia cada muy poco tiempo y cuando aparecen especímenes singulares e influyentes (Trump), que gobiernan a golpe de tuits caprichosos y lo privado se impone sobre lo público, entonces las neurosis de nuestras percepciones y pensamientos pueden estallar.

 De ahí el título de este artículo. Refugiarse en la cotidianeidad, al menos por un tiempo, puede ser una solución oxigenante y salvífica. En estos momentos, yo al menos, necesito respirar y desentrañar todos los hilos de esta maraña que nos envuelve y amenaza con asfixiarnos. Los interrogantes se imponen sobre las respuestas y las dudas sobre las seguridades. Nuestras opiniones son como cañas movidas por los vientos de cada día y su base de confort dura lo que dura el efecto de la última noticia.

 Se me ocurre pensar que, si prestamos un poco más de atención a nuestra cotidianeidad, podremos apreciarla mejor y disfrutar del bienestar que nos ofrece. La RAE define la cotidianidad como “la característica que distingue lo que es rutinario o común de todos los días”. Si acampamos en la cotidianeidad, observaremos que es un ámbito donde no pasa nada especial ni extraordinario. Se trata de miles de gestos, de acciones imperceptibles, ritualidades, saludos, funciones y tareas de cada día… que constituyen lo cotidiano. Aunque no hay que confundir lo cotidiano con lo rutinario, que es trivial e insignificante. Lo rutinario está incluido en lo cotidiano, que es mucho más amplio y rico.

 Pues bien, esta es mi tentación en estos momentos. Pero sé que no habrá transcurrido mucho tiempo en que la contemporaneidad y el compromiso existencial y antropológico me exigirán volver a las andadas e intentar desentrañar los signos de los tiempos para clarificar e intentar influir, más bien poco, lo sé, en el entorno de mi existencia.

 Hace pocos días, en Roma hubo una concentración de cincuenta mil personas de casi todos los credos e ideologías, con una sola reivindicación: Europa es nuestra patria. La única bandera visible era la de Europa y todas las intervenciones giraban sobre la misma idea: Europa como realidad a confirmar frente a los imperialismos actuales y la ausencia de lógica en el mundo actual. Ejemplo a seguir. Otro caso que yo siempre recuerdo es la derrota del mayor ejército del mundo (EEUU) en un pequeño país asiático (Vietnam) en la década de los años sesenta del siglo pasado. La clave de ese resultado final no fueron las armas ni las tácticas militares, sino los múltiples actos, manifestaciones y declaraciones a favor de Vietnam en todo el mundo y durante mucho tiempo. La opinión cuenta y los pequeños gestos suman.

 Al final, siempre se impone la síntesis. Siempre he pensado, supongo que por influencia de Hegel y Marx, que la historia avanza a base de síntesis. Los elementos aparentemente contradictorios (tesis y antítesis) se autoalimentan y se enriquecen en la oposición entre si, dando lugar a una situación nueva, alumbrada por elementos anteriores que se complementan y dan lugar a algo nuevo que denominamos síntesis, que, a su vez, se convierte en la tesis del movimiento siguiente. En el fondo es la energía que fluye y con la que hay que estar conectados para no dejar de ser contemporáneos. Y la contemporaneidad exige de nuestro compromiso, pequeño o grande. Pues ahí estamos, desde la cotidianeidad a la contemporaneidad.

 

Mariano Berges, profesor de filosofía

jueves, 6 de marzo de 2025

TRUMP Y EUROPA ANTE UCRANIA

 


Es evidente que Trump es el personaje del momento. Y de alguna manera, tiene su lógica, pues, de aquello que podemos conocer en la distancia, se adapta perfectamente a los tiempos líquidos que vivimos y a la superficialidad que nos rodea. La política es ya pura propaganda.

Acabo de leer un discurso reciente de Jeffrey Sachs en el Parlamento Europeo sobre la política estadounidense desde hace 30 años. Me ha puesto la carne de gallina. Tanta sinceridad y tanta claridad en desmontar la política exterior y la manipulación estadounidense te hace entender mucho mejor lo que ha pasado y lo que está pasando. Y lo que sí se entiende mucho mejor es el papel de Ucrania y la extensión de la OTAN hacia el Este europeo.

Trump, con su visceralidad congénita y su arrogancia multimillonaria, acaba de decidir que va a acabar con la guerra de Ucrania. ¡Ojalá! El papel de Europa puede ser aquí realmente ridículo si pretende convertirse de la noche a la mañana en una potencia bélica con el pretexto de “frenar a Rusia”. Porque si de modificar fronteras a la fuerza nos escandalizamos, qué es lo que ha estado haciendo Estados Unidos toda su vida en Sudamérica, en Palestina, en África, etc.

Europa tiene que dejar de bailar solo con EEUU y debe empezar a bailar también con Rusia y con China. El problema de Ucrania es mucho más complejo que esa historia de un pobre país (Ucrania) invadido por una gran potencia (Rusia). Obviando toda la política de EEUU de ampliar la OTAN hacia el Este europeo, ahogando el “ansia imperialista” de Rusia.

Desde que a Gorbachov se le juró y perjuró que, tras su faena de dinamitar la URSS, la OTAN permanecería fiel a su estricta vocación defensiva y no se extendería hacia el Este, en los países limítrofes con Rusia no han parado de ocurrir guerras y modificación de fronteras. Recuérdese la guerra de Yugoeslavia con tantas modificaciones de fronteras, mientras, por el contrario, Alemania se reunifica.

Ucrania, que es en lo que estamos ahora, ha tenido muchos conflictos internos por la intervención, directa o indirecta de EEUU y por la innegable expansión imperialista de Rusia. No dejan de ser coletazos de la guerra fría. Por eso, si Trump, por razones que no están claras, o al menos yo no las percibo, intenta acabar con esta guerra, bienvenido sea. Europa debería jugar un papel importante en esta paz posible y colaborar en la configuración de una geoestrategia más justa y posible en estos momentos. Europa no tiene por qué estar a la contra de Rusia ni de China ni de EEUU, sino que debe empezar a jugar un papel de gran potencia como una unidad de 450 millones de habitantes que constituyen el mercado económico más importante del mundo.

Europa debe empezar a dejar cierto romanticismo ilustrado y convertirse en mayor de edad, para lo bueno y para lo malo. Parece ser que Trump, en cierto modo, ha declarado la guerra a Europa. Si se cumple la amenaza de EEUU de los aranceles a los productos europeos, o es una amenaza mafiosa para otros fines no confesables, Europa no debe limitarse solo a contrarrestar con otros aranceles propios, sino que debe empezar a situarse en una posición de gran potencia frente/con EEUU, Rusia y China. Si Trump suprime la ayuda militar a Ucrania y Europa prosiguiera con su exiguo poder armamentista, sería el auténtico perdedor de una guerra imposible de ganar por parte de Ucrania. Porque Ucrania acabará, y sería lo mejor, como una zona de seguridad entre el Oeste y el Este. Cuanto antes se vea esto claro, antes se acabará la guerra. No será el último país de la antigua URSS que modifique sus fronteras.

Es curioso que, ante nuestras narices, esté desapareciendo otro país, Palestina, y Europa prácticamente no ha dicho ni mu. La conexión Netanyahu-EEUU, no solo con Trump, también con los presidentes anteriores, parece imbatible, teórica y prácticamente, para Europa. Y eso es mucho más peligroso que lo que acaece en Ucrania. Aunque la propaganda nos diga otra cosa.

Concluyo. Europa debe trabajar más en persuadir a Trump que una paz sostenible en Ucrania solo será posible con EEUU, Rusia, Europa y la ONU en la mesa de negociaciones. A eso debe dedicar Europa sus esfuerzos.

Mariano Berges, profesor de filosofía

 

viernes, 21 de febrero de 2025

50 AÑOS SIN FRANCO

 





Este es el título del programa de actos que el Gobierno de España está celebrando durante el año 2025 para conmemorar el cincuenta aniversario de la muerte de Franco.  Manifiesta con ello que la muerte del dictador es el momento cero desde el que arranca nuestro Estado democrático. Como los españoles somos de mucho discutir, enseguida salió a la palestra si es ese el punto de partida indicado o si es 1977, año de las primeras elecciones generales en libertad, o si 1978, año de la aprobación de la Constitución Española, o 1979, primeras elecciones generales plenamente democráticas, o 23 de febrero de 1981, superación del golpe de Estado del 23-F.

 

En mi opinión, y respetando todos los gustos, el año 1975 me parece un punto de partida perfectamente válido, pues la muerte de Franco es el momento y condición sine qua non para que el proceso de recobrar las libertades democráticas perdidas con el golpe de Estado de 1936 comience a andar.

 

Los cuarenta años de dictadura, añadidos a los tres de Guerra (in)Civil, fueron una prueba de fuego para la sociedad española, incluidos aquellos españoles que pensaban que eran afortunados. Grave error, pues una dictadura proveniente de un golpe de Estado contra un régimen legal y legítimo, como fue la II República española, nunca es bueno para nadie. Por cierto, que entre los que más sufrieron la dictadura franquista están los militantes de todos los grupos de izquierda: anarquistas, comunistas, maoístas, socialistas …, pero si algún partido puede representar mejor que nadie la lucha antifranquista, ese fue el PCE. No sobraría durante este año, un reconocimiento público al PCE, independientemente de los posicionamientos políticos de cada uno. Su sacrificio y su coste en vidas y sufrimientos bien lo merece. No hay que identificar a los comunistas españoles con el totalitarismo dictatorial y asesino de Stalin. Si acaso, al principio de su existencia, cuando la URSS fue un espejismo para muchos. Y Carrillo fue un personaje clave en el advenimiento de la democracia española.

 

Entre los objetivos que debería tener este año de celebración deberían estar fundamentalmente los jóvenes, pues tienen el peligro de pensar que esto de la democracia es algo gratuito que viene de la nada, por simple nacimiento dentro de unas coordenadas espacio-temporales que les ha caído en suerte. Pues no, y los mayores deberíamos dedicar algo de nuestro tiempo a explicar a los más jóvenes algo de la génesis de esta democracia, sin miedo a caer en batallitas de abuelo cebolleta ni a resucitar enfrentamientos fratricidas ni sectarios. La verdad histórica, con sus precedentes y sus consecuencias, no tiene por qué ofender a nadie. Ni nadie tiene que sentirse culpable por proximidad familiar a unos u otros. Incluso muchos de los combatientes en el bando fascista lo fueron por puro azar geográfico, cronológico o laboral.

 

Especialmente los jóvenes son hijos de la democracia española que brota de la Constitución de 1978 y que algunos de sus mayores peleamos y pusimos nuestro granito de arena para su advenimiento. Actualmente, en sondeos rigurosos, parece ser que un gran porcentaje de jóvenes, acostumbrados a gobiernos democráticos y a una sociedad madura y avanzada, no valora en su justa medida la situación que han heredado. Y van a la contra de sus mayores, haciendo la ola a Vox y similares, por eso de ir en contra de la situación establecida (propio de jóvenes, dirán algunos). Como si eso fuera condición de modernos. Pues no, eso, aparte de un error científico, es un error histórico propio de una sociedad acrítica, bastante huérfana de valores democráticos y con una instalación acomodaticia de los mayores de la tribu, que no somos capaces de mostrar el hilo histórico y procesual de nuestro país. Alguna razón de ello la tiene el fracaso del 11-M y la responsabilidad política correspondiente.

 

Y lo peor aún es que, en el mundo occidental, ese que creíamos el más civilizado, ilustrado y democrático, esas fuerzas ciegas de la ultraderecha, nacidas en los aledaños de una derecha revanchista, cada día son más numerosas e influyentes. Estamos, pues, en un momento de fuerte crisis interna y externa. Con el emperador Trump como jefe máximo de la economía y del poder militar, no estamos para trivialidades. Debemos retomar nuestro orgullo europeo, proveniente de la Ilustración (inglesa y francesa), y volver a indicar el horizonte humanista y progresista que nos hizo merecedores de los mejores años de la humanidad. Eso sí, teniendo en cuenta que el cambio de paradigma mundial por el giro estadounidense es brutal.

 

 

Mariano Berges, profesor de filosofía

 

jueves, 6 de febrero de 2025

TRUMP vs EUROPA



Sobre TRUMP se ha dicho de todo: epítetos tan descalificatorios que da vergüenza escribirlos. Y tan impropios del mandatario mundial más poderoso, que uno piensa si no serán artimañas del nuevo marketing de la época. Es imposible que Trump sea tan inculto y tan primario como nos dan a entender. Lo que sí parece cierto es que es un nacionalista trasnochado en un mundo globalizado. Aunque su nacionalismo sea en la nación más poderosa del planeta. Intentaremos analizar algunas cuestiones relativas a Trump que nos afecten en nuestro rincón de Europa.

 

La llegada de Trump, por segunda vez, a la Casa Blanca va a modificar la escena internacional en todos sus aspectos. La geoestrategia mundial ya está cambiando a los pocos días de su toma de posesión. Es indudable que los Estados Unidos de América es, todavía, la primera potencia del mundo, aunque China esté muy cerca de ella. Como señaló un reciente informe del think tank International Crisis Group, “el mundo parece abocado a un cambio de paradigma. La cuestión es si ocurrirá en mesas de negociación o en campos de batalla”.

 

El cambio de paradigma es tan claro y tan brutal que el análisis del futuro inmediato es necesario y urgente. De este futuro van a surgir, sin duda, amenazas y oportunidades. En el caso que nos ocupa, en Europa, o más concretamente en la UE, ha pasado a un plano primerísimo el Informe Draghi, que habrá que poner en marcha de manera acelerada, con una visión política que nos vaya dirigiendo a la configuración de la vieja idea de Delors de los Estados Unidos de Europa. Si hasta ahora la UE marchaba un tanto acomodaticiamente y sus decisiones iban encaminadas a parchear pequeños problemas, de ahora en adelante es urgente y necesario que la proa política dirija los pasos de sus actos y decisiones.

 

La cosmovisión de Trump sobre el mundo en general y Occidente en particular, nos va a obligar, para bien y para mal, a un análisis DAFO de urgencia. Los próximos cuatro años van a suponer un test de resistencia para la Unión Europea. Casualmente ha coincidido la reunión anual de Davos con la toma de posesión de Trump. La vieja globalización económica que se iba a traducir en una gobernanza global de un mundo más pacífico y próspero, ha recibido un golpe que puede ser mortal de necesidad, si al huracán Trump no se le encauza hacia nuestros intereses.  O nuestros intereses europeos se concilian con los de EEUU. En cualquier caso, la UE debe funcionar como un solo ente y no como 27 países. En concreto, en el ámbito de Defensa, independientemente de cuál sea nuestro pensamiento, no pueden existir 27 presupuestos y estrategias, sino que debe ser una sola UE la que rentabilice y planifique sus recursos de una manera armónica y única. Actualmente, operar desde 27 compartimentos estancos conduce a la ineficiencia de nuestros recursos.

Ya no vale con esa especie de optimismo cósmico que Europa siempre se ha aplicado a sí misma: somos los mejores, los más cultos, los más civilizados, y siempre hemos salido adelante. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca amenaza con revolucionar unas relaciones internacionales ya sacudidas por la invasión rusa de Ucrania y la tensión que no ha finalizado aún en el Oriente Próximo. Añádase Siria, Irán, y todas las guerras africanas que ni las nombramos. Todo apunta a profundos cambios en conflictos, alianzas, comercio, lucha contra el cambio climático y, en definitiva, en el futuro de la democracia. Política, economía, comercio y poder militar son los cuatro vectores que hay que cultivar y gestionar de una manera integrada por parte de la UE. La Unión Europea podría tener un importante papel como promotora de multilateralismo frente al proteccionismo de Trump.  Podría representar cierto protagonismo en la estrategia del libre comercio, de la lucha medioambiental y de apego a los valores democráticos, aspectos negados por Trump.

Pero hay que confiar en la fortaleza de la democracia estadounidense. Su sistema de pesos y contrapesos es muy fuerte y ya ha dado ejemplo en dos sentencias federales que han echado abajo dos decretos de urgencia del emperador Trump. Todos los epítetos que se han dicho hasta la saciedad de Trump son excesivamente hiperbólicos como para ser reales en la práctica política. Por ejemplo, los famosos aranceles a diversos países, que ya han creado un caos en las bolsas, son impuestos de ida y vuelta, encarecerán los productos a los propios americanos, generará inflación y supondría la quiebra del mercado internacional. ¿Todo esto es posible? Sí en un principio, pero dudo que dure mucho tiempo sin llegar a una solución más o menos compartida. O también pueden ser un chantaje mafioso para otro beneficio. En cualquier caso, va a ser (ya está siendo) China el factor de equilibrio en el mercado internacional.

Mariano Berges, profesor de filosofía

jueves, 23 de enero de 2025

ELECCIONES PRIMARIAS EN EL PSOE DE ARAGÓN



Aviso para mis lectores habituales. El artículo de hoy lo dedico a un asunto importante para el PSOE de Aragón, aunque tenga una relativa importancia para otros lectores.

 

En Aragón nos ha tocado en suerte para estas primarias una de las ministras con las que Sánchez piensa atar todavía más su circuito cerrado y autocrático en la organización del PSOE. Autocracia que se practica en todos los partidos y desde siempre. ¿Que una persona puede ser ministra y jefa orgánica a 300 kilómetros? Puede ser, pero es muy difícil, prácticamente imposible, por lo distintas y complejas que son las dos tareas y el esfuerzo consiguiente. Yo pensaba que ser ministro era algo casi inconmensurable y resulta que no, que puedes hacer más cosas simultáneamente. Pero, en fin, aceptemos que sí que se puede, y que incluso se pueden hacer bien las dos tareas. Los seres mitológicos podían con todo, pero eran mitológicos, no reales.

 

Entonces solo toca dilucidar cuál de los dos candidatos es el mejor: Pilar Alegría o Darío Villagrasa. Simpatía y conocimiento por ambos será clave en la elección. Pero también cabe que los afiliados se planteen en serio la valía de cada uno de los dos, teniendo en cuenta la finalidad de la elección. Nada menos que elegir al líder del PSOE aragonés durante una etapa muy difícil y con grandes retos por alcanzar. Entre ellos, intentar conseguir la presidencia de Aragón a fin de construir una región más justa, moderna y próspera. Y feliz. Y todo ello desde un partido político cohesionado y capaz de elaborar teoría y práctica políticas a fin de saber contarle a la sociedad aragonesa por qué el socialismo es una buena opción para el objetivo de una sociedad más justa e igualitaria.

 

Desde esta perspectiva pueden resultar positivas unas elecciones primarias. Así, los afiliados pueden elegir lo que cada uno piensa como más favorable para los intereses objetivos del partido socialista. Para ello se necesitan debates internos entre los dos candidatos, moderados por personas capaces y neutrales. Porque supongo que la cosa no va de corrientes (lambanismo y sanchismo), sino que todos tenemos la intención de coser heridas y configurar un proyecto común con aportaciones diversas y bien argumentadas.

 

Como yo no sé cómo se va a desarrollar el proceso de primarias, pues mi ignorancia en cuestiones orgánicas es grande, voy a mojarme y claramente diré a quién voy a votar yo, pues creo conocer algo a los dos. Mi voto será a favor de Darío Villagrasa. En lo que resta de este artículo voy a argumentar mi postura.

 

1) Darío Villagrasa (en adelante DV) ha demostrado en sus diez años de práctica política su sana actitud y talante dialogante. Dando importancia al fondo y a las formas en su trabajo político.

 

2) A pesar de su juventud, no. Precisamente por su juventud es la persona indicada para encarnar el futuro del PSOE. Un partido que necesita de un ímpetu nuevo y renovador, sin hipotecas a su espalda ni agradecimientos estériles que nada aportarán al partido. DV indica un mundo emergente, lleno de nuevas ideas y deseos de avanzar.

 

3) Ya sé que leyendo el párrafo anterior muchos sonreirán pensando en Lambán como su mentor y su impulsor. Pero, aparte de que DV ha negado cualquier dependencia de cualquiera en esa línea, en estas primarias el aparato del partido lo encarna Pilar Alegría, claramente impulsada nada menos que por el presidente del gobierno de España. Sin embargo, DV ha renunciado a su cargo de Secretario de Organización para no tener ninguna ventaja de tipo orgánico en el proceso de primarias.

 

4) Su presencia en el parlamento aragonés le posibilita su oposición al actual presidente de Aragón durante dos años. Aspecto del que carece su adversaria. ¿Qué tipo de oposición va a hacer Alegría contra Azcón? No creo que lo vaya a castigar con menos inversiones educativas, porque eso sería castigar a Aragón. Sin embargo, DV puede confrontar proyectos políticos con el actual presidente y erigir al PSOE como alternativa real de gobierno.

 

5) Y en ello ya tiene práctica, pues, además de ejercer de alcalde en Bujaraloz, la segunda vez con mayoría absoluta, a lo largo de su pertenencia al parlamento aragonés DV ha coordinado más de quince leyes, entre ellas la de memoria democrática de Aragón, la de capitalidad de Zaragoza, la de simplificación administrativa o la reforma del Código Foral de Aragón.

 

6) Se habrá podido observar que no entro en la capacidad política (hablo de la buena política) de cada uno de los dos. Tengo mi opinión al respecto, pero eso se podrá analizar en los debates que el PSOE debe organizar para que los militantes aragoneses tengan opinión fundada para su elección.

 

Mariano Berges, afiliado al PSOE de Aragón

viernes, 10 de enero de 2025

¿DÓNDE ESTÁN LOS PENSADORES?

 


 
“Sócrates al paredón” titulaba Carlos Sánchez hace unos días su artículo en El Confidencial. Y desgranaba una serie de ideas y realidades sobre la ausencia de pensamiento crítico dignas de tener en cuenta. Dicho artículo me ha inspirado este.

Situándonos en la esfera pública, los pensadores, ensayistas, intelectuales, o como se quiera llamarlos, han desparecido de un tiempo a esta parte. Históricamente, la labor de interpretación de la realidad social ha correspondido a los intelectuales. Ya no es así: las tertulias, las redes sociales, las controversias triviales, las denuncias vacías de contenido… campan cual Cid Campeador por las tierras de España. El famoseo es un término venido a más y su campo de acción es cada día más amplio. Siendo nulo el contenido intelectual que emana de su cerebro. Y no es eso lo peor, sino que los tradicionales medios de comunicación dedican gran parte de su tiempo y contenido a extender el eco de redes y famosos, con lo que el efecto multiplicador de las tonterías y chorradas se eleva a la enésima potencia. ¿Cuánto durará esta maldita moda con apariencia de modernidad? Que los dioses nos protejan, porque Trump y su multimillonario amigo Elon Musk van a posibilitar que esta inercia tan negativa se extienda por todo el mundo. En la actualidad, están apoyando a la extrema derecha en Alemania.

Además, este tipo de inercia funciona como un tsunami de la trivialidad, que opera con envoltorio “crítico” contra el pensamiento y la política tradicionales. La consecuencia es que la agenda pública la fijan hoy las redes sociales, cuya capacidad de polarización social es infinita, con las consecuencias que ello tiene. Y si los pensadores y políticos tradicionales insisten en vencerlos con sus propias armas, mal nos irá. Mal nos está yendo. Corren malos tiempos para la lírica. Como mucho, nos da para una épica tozolonera y chapucera, donde la magnitud cuantitativa se impone a la cualitativa de una manera escandalosa. La retórica y la autopublicidad de los políticos ocupa la mayor parte de su espacio expositivo. Y los oyentes y potenciales seguidores de estos altavoces políticos responden exclusivamente al ruido atronador y al folklore de los charlatanes de moda en cada momento. Nunca como ahora han sido tan necesarios la humildad y el silencio para, al menos, no embotar las inteligencias ajenas con tanta vaciedad y ruido.

Yo, personalmente, que procuro estar informado de lo que entiendo importante para mi tiempo y espacio, tengo la percepción de que los medios de comunicación fundamentalmente se dedican a llenar mi silencio de ruido publicitario y a imposibilitar lo poco que mi humilde pensamiento podría producir. Y, aunque mi ausencia de las redes sociales es total, me entero sin remedio de las tonterías que estas transmiten a través del eco en los medios públicos. Imposible evitar el interesado ruido “crítico” de nuestro tiempo. Añádase a esto la falsa batalla cultural de la educación donde la cantidad vuelve a imponerse abrumadoramente sobre la calidad. Qué labor tan poco grata tienen y les espera a los docentes de todos los niveles. Recuerdo una viñeta de mi admirado El Roto en la que dos niños estaban dedicados afanosamente a descifrar sus respectivos dispositivos electrónicos y uno le dice al otro “nos dan esto para que no miremos por la ventana”. Los cambios de perspectiva, de paradigma, de modelo, de vida, han cambiado tanto en tan poco tiempo que el lenguaje ya no sirve para comunicar, sino para manipular y, por tanto, para engañar.

Si la información solo sirve para llegar al poder y, desde el poder, manipular la siguiente información, el bucle esterilizador del progreso está garantizado. La estética y la ética (¡ay Hegel!) han caído bajo las garras del algoritmo que nos marca el itinerario si queremos estar al día. De lo contrario, nos convertiremos en fósiles descontextualizados respecto de la “modernidad” que nos invade.

Ya siento lo negra que me ha salido esta crónica quincenal, pero no puedo dejar de expresarla. No tanto por mí, que ya tengo la existencia amortizada, ni por mis hijos, que, de alguna manera, ya están fuertemente condicionados y casi determinados (espero que para bien). La negritud de mi crónica es aviso para navegantes, como mi nieto Eliot, y todo aquel que tenga a bien pensar sobre todo esto.

Para neutralizar un poco la oscuridad de lo dicho, cierto es que el futuro no está escrito, aunque sí pergeñado, y pueden surgir rebeldes con causa, a los que no les va a faltar un arduo trabajo de desbroce y clarificación. De momento, hagamos buena política y buen periodismo. Y hasta me atrevo a pedir una especie de cruzada: boicoteemos las malas redes sociales, que suelen ser las tecnológicamente fuertes, y que son las que están engordando a la extrema derecha.

Mariano Berges, profesor de filosofía