jueves, 5 de marzo de 2026

El 23-F, UN FALLIDO GOLPE DE ESTADO

 


Tiene razón Cercas en que nada sustancialmente nuevo ha aparecido en los documentos desclasificados sobre el golpe de Estado en España del 23 de febrero de 1981 (popularmente conocido como el 23-F). Cercas ha sido, en mi opinión, el que, sin jugar a historiador, más certeramente ha analizado el 23-F. Su obra Anatomía de un instante es una novela de no ficción que analiza muy bien lo sucedido. Y no solo eso, sino que las dudas y los interrogantes que plantea el libro son, sustancialmente, los mismos que están actualmente sin resolver. Tras la desclasificación de los documentos, es, sin duda, el personaje con más claves ante lo sucedido. Y hay una frase suya que me parece clave: “El rey paró el golpe porque era el único que podía pararlo” y, a continuación, añade aunque los errores que cometió con anterioridad y sus irresponsabilidades son muchas y graves. Sobre todo, hay una que compartió con parte de la clase política y que consistió en jugar a destituir a un presidente del gobierno (Suárez), constitucionalmente y popularmente elegido. Eso es algo inconcebible en una clase política democrática y, especialmente, en un jefe de Estado.

 

En cualquier caso, la desclasificación documental de lo que quedó, tras 45 años de mangoneo y de oscuridad sobre la custodia de los documentos, no nos cuenta nada sustancialmente nuevo. Se reduce a narrar lo ya conocido y que constituye exclusivamente lo epifenoménico del 23-F. Nada se dice de los prolegómenos del golpe y de esa atmósfera entre los militares aludidos de que todos estaban con el rey.

 

Y, en plena alabanza pública del rey que paró el golpe aparece, una vez más, la patochada cometida por Feijóo de que el pobre Juan Carlos I debería volver a España, a morir en su país por el que tanto hizo. Solo un amateur de la política puede cometer tal metedura de pata; y quien le ha contestado ha sido la misma Casa Real, que ha dicho que el emérito puede volver, pues no está condenado ni perseguido, pero con dos condiciones: 1) que asiente su residencia fiscal en España (como todos los españoles de bien)  y 2) que vivirá en una residencia privada, y no en la Zarzuela. Está claro que el emérito no aceptará dichas condiciones y vendrá a España con frecuencia, pero no estará mas tiempo del mínimo obligatorio (la mitad del año menos un día), sin riesgo de poder ser investigado fiscalmente. Al tiempo. Porque no hay que olvidar que el autoexilio de Juan Carlos I no es por el 23-F, sino por sus delitos fiscales.

 

La tardanza en la desclasificación documental (45 años) ha supuesto que casi todos los protagonistas del suceso ya han muerto: Armada, Milans, Tejero y Sabino Fernández Campo. Entonces se trata casi de hacer un comentario de texto sobre ciertas frases y su contexto y poder elucubrar sobre lo sucedido con la mayor lógica posible. Veremos solo algunos ejemplos.

 

Armada en su libro Al servicio de la corona dejó una misteriosa frase: “Yo siempre cumplí órdenes, todas las órdenes”. ¿De quién?

 

Tampoco Tejero habló mucho, pero en el juicio, en medio de un barullo de opiniones dijo algo muy rotundo: “A mí lo que me gustaría es que alguien me explicara de una vez qué es lo que pasó el 23-F”. ¿Ironía o desconocimiento?

 

También Sabino Fdez. Campo dejo para el recuerdo aquella famosa frase sobre Armada que “ni está ni se le espera” (en la Zarzuela), cuando ya el golpe estaba disolviéndose.

Es entretenido ir anotando frases de unos y otros, pero desbordarían este artículo. Un último testimonio de Milans del Bosch: “No puedo aceptar nunca órdenes de un inferior mío, e incluso cuando es de mi propia graduación me resisto a ello. Si atendí al general Armada fue porque siempre pensé que vendría de parte de la superioridad”.

Por último, ¿por qué el golpe? Yo pienso que hay, aparte de la todavía reticente dictadura,  tres razones básicas: 1) La maldita tradición golpista de nuestro país. 2) La profunda crisis económica que los Pactos de la Moncloa solo atenuaron. Y 3) El escenario terrorista del momento en España (386 muertos por terrorismo entre el 20 de noviembre de 1975 y el 23 de febrero de 1981). Y hay un cuarto detonante muy importante para la clase militar que ganó la Guerra Civil: la legalización del Partido Comunista de España el 9 de abril de 1977. La posterior matanza de Atocha y el auténtico espectáculo democrático que fue el entierro organizado por el PCE, validaron la decisión de Suárez y nadie dudó ya de la legitimidad comunista.

Como párrafo final comunico a mis queridos lectores que este es mi último artículo en EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, al que agradezco la amable acogida en sus páginas durante tantos años. Próximamente cumplo 80 años y pienso que ya es hora de recogerse y retirarse del mundanal ruido.

Mariano Berges, profesor de filosofía

 

jueves, 19 de febrero de 2026

LA ILUSTRACIÓN OSCURA (una historia para no dormir)



La Ilustración fue un movimiento cultural e intelectual europeo que tuvo lugar desde mediados del siglo XVII hasta principios del siglo XIX. Locke, Hume, Kant, los Enciclopedistas franceses y todo el entorno de la Revolución francesa son algunas de sus referencias más notables. El racionalismo ilustrado fue su efecto más destacado, y el despotismo ilustrado, su exceso. Algunas ideas importantes de la Ilustración son: la fe en el progreso, la búsqueda de la felicidad, la soberanía de la razón, la evidencia de los sentidos, la ley natural, la igualdad, la tolerancia, la fraternidad, el gobierno constitucional, la separación Iglesia-Estado… La Ilustración introduce a Europa en la Modernidad, dejando atrás la Edad Media y su feudalismo y la monarquía absoluta. Esta Ilustración iluminó Europa y la constituyó en el faro que condujo al mundo occidental en la mejor época de su historia.

Pues bien, desde hace muy poco tiempo tenemos otra ilustración, la “ilustración oscura”. Hasta hace muy poco tiempo yo solo había leído algo sobre Bannon, Thiel, Vance y poco más, pero ideas sueltas sin prestarles gran atención. Fue un amigo (gracias, Carlos) quien me aconsejó buscar en Internet la expresión “ilustración oscura” y casi me da un colapso. Y lo mismo hago ahora yo con mis lectores, busquen en Internet “ilustración oscura” y alucinarán. Decía Benjamín Farrington que lo revolucionario de la ciencia no está tanto en los descubrimientos sino en su divulgación. Eso es lo que intento hacer. 

“Ilustración oscura” es la expresión que sirve para nombrar a toda la saga de ideólogos y pensadores que se mueven en torno a Donald Trump y que están intentando por todos los medios cambiar el Orden del Día en el tablero estadounidense y mundial. No es que sea Trump el inventor, sino que es el mandatario que mejor, hasta ahora, ha encarnado y focalizado el rostro del poder y la desfachatez verbal para llevar a cabo todos los objetivos que la “ilustración oscura” pretende en el más corto espacio de tiempo posible.

Es un movimiento de extrema derecha, antidemocrático, reaccionario y tradicionalista que se considera a sí mismo como la antítesis de la Ilustración. En general, rechaza el igualitarismo y la opinión de que la historia muestra un progreso inevitable hacia una mayor libertad e ilustración. Las construcciones sociales que busca instalar en la sociedad se basan en las monarquías absolutas propias del Antiguo Régimen y Edad Media. Esta perspectiva se aplica a cuestiones como los roles de género, relaciones raciales y migración.

Algunos nombres importantes de este movimiento neorreaccionario son: Curtis Yavin, un ingeniero informático estadounidense que comenzó a construir las bases de esta ideología a finales de la década de los 2000; el filósofo inglés Nick Land, que desarrolló y acuñó el término “ilustración oscura”; también ha tenido gran importancia en este círculo el multimillonario de Silicon Valley Peter Thiel; también se mueve en este ámbito el conocido Steve Bannon, asesor político de Donald Trump y eficaz agitador entre todos los grupos de extrema derecha de los países europeos. (entre ellos, Vox); y también pertenece a esta casta J.D. Vance, vicepresidente de Trump y su posible sucesor.

La ilustración oscura ha sido descrita como la rama teórica de la derecha alternativa y ha sido calificada como “neofascista”, pues se basa en las teorías supremacistas del fascismo. Su idea básica es negar la compatibilidad entre la libertad y la democracia. Conciben la sociedad como un sistema en el que una empresa es propietaria del país. Son feudos libres de leyes y regulaciones externas. Así, por ejemplo, proponían que el presidente Trump tomase más poder cancelando la Constitución de los Estados Unidos y reemplazando el gobierno por la Organización Trump, pues piensan que los sistemas aristocráticos son más estables financieramente y menos despilfarradores que los sistemas democráticos, a los que llaman comunistas.

¿Por qué esta historia que acabo de contar, y que está en Internet, es tan poco conocida? Porque los neorreaccionarios no se prestan a entrevistas. Lo importante son las ideas y, sobre todo, su aplicación a la realidad socio-política, no los nombres propios. Exceptuando a Donald Trump, que es el traductor fáctico de tales ideas.

Lógicamente, la neorreacción hace una evaluación pesimista de los resultados del progresismo y desecha muchos avances que se han logrado: mayores derechos de las mujeres, minorías raciales y colectivo LGTB+, mejor atención a ancianos y desempleados, mayor atención a la salud por parte de las personas con pocos recursos, la disminución de la pobreza mundial, la mejora de la calidad del aire, la mayor tolerancia religiosa e integración racial, ausencia de guerras mundiales desde 1945, etc. Y vemos que Trump da pasos reales y rápidos en esa dirección.

La labor de Trump es muy peligrosa para todo el mundo, incluido EEUU. No se trata de un payaso todopoderoso, sino de un agente de la “ilustración oscura” que trata de acabar con la otra Ilustración, la luz que odia esta saga ideológica y que, con los medios técnicos y económicos de los que disponen, podría conseguirlo. Vox no es una cuadrilla de indocumentados (los indocumentados son los que lo votan), sino que son la cabeza de puente de la “ilustración oscura” en España.

Mariano Berges, profesor de filosofía

jueves, 5 de febrero de 2026

ELECIONES AUTONÓMICAS EN ARAGÓN

 


Confieso de entrada que me aburren, y mucho, los debates políticos actuales en España (que son los únicos que conozco). La cantidad de obviedades y generalidades que se dicen, suponen auténticas fotocopias unos de otros. Prácticamente, puedes adelantar lo que va a decir uno y otro sin necesidad de oírlos. Los debates a 8 son difíciles de analizar, pues son monólogos con poca sinergia entre sí. En teoría son más fecundos los debates a 2. Al menos, cabe una cierta discusión sobre algunas cuestiones importantes. Aunque depende también de la entidad de los dos rivales, pues también se da el hecho de que los dos no discuten, sino que ejecutan dos monólogos, cada uno a su aire.

 

En principio, los partidos con posibilidad de gobernar (en estos momentos, solo PSOE y PP) tienen más responsabilidad en su discurso y sus propuestas, pues les puede tocar ponerlas en práctica, y los ciudadanos pueden verificar la seriedad y coherencia de sus planteamientos. Aunque en esta sociedad plagada de redes sociales y una excesiva cantidad de medios de comunicación, no es fácil tal verificación, pues entre “cambiar de opinión” y “hacer lo contrario de lo que dije”, es difícil discernir. Y, además, para su traducción popular ya están los hooligans de cada bando. En fin, francamente difícil y muy poco erótico.

 

Por el contrario, los pequeños partidos sin posibilidad de gobernar (como mucho, pueden complementar) son más atrevidos y variopintos en sus discursos y propuestas. Pueden ser más divertidos. Pero España es ya un país veterano en su práctica democrática y no suele tragar con casi nada. El escepticismo español es histórico en todas sus épocas. La literatura está llena de ejemplos. Un ejemplo magnífico de lo que digo es el libro “El legado de Galdós: los mimbres de la política y su cuarto oscuro” (Los libros de la Catarata, 2023), de mi querido amigo Rafael Jiménez Asensio. Merece la pena leerlo.

 

Generalmente, los discursos de los políticos en los debates se reducen a criticar lo que ha hecho el rival, o su partido, y a exponer el retablo de las maravillas que vamos a tener si gobierna él/ella. Tampoco aquí los españoles suelen tragar. Y más bien las elecciones suelen traducir tendencias que los sondeos suelen adelantar, y que actúan por ciclos de ocho años. En un momento dado, le toca gobernar al PP y en otro momento, al PSOE. Es como si el elector español, en su infinita bondad, permitiese a todos su oportunidad y su rectificación.

 

Llegado a este momento del artículo, se me ocurre pensar lo fácil que sería para PSOE y PP pactar media docena de grandes asuntos de Estado, dejando de lado sus principios más ideológicos, y comprometerse a respetarlos y ejecutarlos. No entrañaría ningún peligro para ninguno de los dos partidos, pues dichos asuntos podrían dejarlos incluso al margen de cualquier debate público, previa asunción pública de dichos asuntos por parte de ambos partidos.

 

Precisamente en esto suelen fallar los debates, que son más un examen de líderes que un conjunto de propuestas transformadoras reales y creíbles. Y lo que sí que suelen reflejar los debates a nivel autonómico es la falsa creencia de que en nuestra comunidad autónoma tenemos los resortes del magnífico futuro que nos espera si somos nosotros los gobernantes. Porque una cosa está clara: que las cuestiones importantes no se solucionan en Aragón, algunas ni en España. Europa suele ser el horizonte de la solución. Y lo que sí deben hacer los partidos aragoneses mayoritarios es presionar y convencer a sus cúpulas estatales para que pacten los grandes asuntos de Estado: economía, empleo, arquitectura institucional y el núcleo básico del Estado de bienestar. Y, juntos, negociar en Europa qué papel queremos jugar, garantizando nuestro rigor y lealtad en los objetivos a conseguir.

 

La situación actual es, como casi en todas las épocas, de emergencia, pues casi siempre hay objetivos o propuestas importantes que desarrollar. En estos momentos hay asuntos de vital importancia como la vivienda; un empleo digno y dignamente pagado; el empobrecimiento de nuestras clases medias; el problema de los jóvenes precarios sin posibilidad de emancipación; el adelgazamiento paulatino del Estado de bienestar, que se traduce especialmente en la sanidad, educación y dependencia.

 

En definitiva, los mítines y debates políticos deberían ser más sustanciosos y relacionados con la realidad que nos rodea, pues el lenguaje político, con mucha frecuencia, en vez de transformar la realidad sirve para enmascararla. Porque tanto callar cuando hay que hablar como hablar sin decir nada es uno de los grandes fraudes de la política.

 

 

Mariano Berges, profesor de filosofía

jueves, 22 de enero de 2026

EL EMPERADOR AMERICANO



En mi entrega anterior decía que detrás de las aparentemente alocadas palabras de Trump “hay toda una ideología y una nueva concepción del mundo”. Nueva que no es nueva, sino muy vieja, pues es la típica de un emperador borracho de poder. Decía nueva porque parecía que habíamos dejado atrás la “paz” de la Guerra Fría tras la Segunda Guerra Mundial. Era entonces, y parece que vuelve ahora, un mundo dividido en áreas de influencia por parte de la URSS y EEUU, centros del comunismo y capitalismo en la posguerra. Cámbiese la URSS por Rusia y añádase China y tendremos la equiparación actual. Trump me recuerda en gran manera a Nerón y Calígula, incluidos sus espectáculos pirotécnicos y circenses. Es un personaje verdaderamente repulsivo.

 

Y en estas circunstancias aparece la nueva pieza a cazar por Trump: Groenlandia. “A las buenas o a las malas” (el amo). Pero Groenlandia pertenece a Dinamarca, vieja nación europea perteneciente a la OTAN y a la UE. Y la OTAN está en la obligación de oponerse a cualquier agresión a un Estado integrante de ella. La postura mantenida hasta ahora por parte de Europa, de subordinación humillante y hasta de reírle las gracias al viejo autócrata, solo le da a este un mayor atrevimiento para sus tropelías. Porque quien necesita realmente a Groenlandia es Europa; más que EEUU. Por lo tanto, hay que defender la soberanía de Dinamarca frente a cualquier agresión. Y más todavía si es por parte de un socio de la OTAN. ¿O es que lo que busca EEUU es la destrucción de la OTAN y el debilitamiento económico-político de la UE? ¿O piensa en cambiar Groenlandia por Ucrania? De la mente del emperador americano cabe esperar eso y más. Otra cosa es que se lo permitan. Porque hasta ahora, ni el permiso internacional (Consejo General de la ONU) ni el permiso nacional (Congreso de EEUU) han operado contra ninguna acción de fuerza de Trump. También es verdad que lo de Venezuela ha sido una acción relámpago que aparentemente ha dejado todo como estaba, salvo el secuestro ilegal de Maduro, objeto de devoción de muy pocos. Aunque hay que recordar que ha ejercido muchas otras acciones relámpago en solo un año de mandato: ha atacado a Irán, ha bombardeado otros seis países y ha ayudado determinantemente a Israel para derrotar a Gaza, a la que ahora quiere gobernar.

 

Ante los excesos del amo, a Europa le urge unificar, para fortalecer, su posicionamiento de gran potencia frente a los imperios mundiales. Y no solamente por su propio interés, que también, sino porque Europa representa los mejores valores de una sociedad organizada democráticamente. Aunque no siempre ha sido así: recuérdense las aventuras colonialistas de las grandes naciones europeas y las barbaridades ocasionadas a los indígenas de los lugares colonizados. Pero hoy Europa es otra cosa.

 

El cambio de paradigma es tan claro y tan brutal que el análisis del futuro inmediato es necesario y urgente. De este futuro van a surgir, sin duda, amenazas y oportunidades. En el caso que nos ocupa, en Europa, o más concretamente en la UE, ha pasado a un plano primerísimo el Informe Draghi, que habrá que poner en marcha de manera acelerada, con una visión política que nos vaya dirigiendo a la configuración de la vieja idea de Delors de los Estados Unidos de Europa. Si hasta ahora la UE marchaba un tanto acomodaticiamente y sus decisiones iban encaminadas a parchear pequeños problemas, de ahora en adelante es urgente y necesario que la proa política dirija los pasos de sus actos y decisiones. De ahí la gran importancia de luchar contra todos los movimientos reaccionarios auspiciados por las otras grandes potencias, a las que no interesa una UE con estrategia única y fortaleza equiparable a la de ellos. El avasallamiento de Trump puede constituir una gran oportunidad para Europa.

La Unión Europea podría tener un importante papel como promotora de multilateralismo frente al proteccionismo de Trump.  Podría representar un fuerte protagonismo en la estrategia del libre comercio, de la lucha medioambiental y de apego a los valores democráticos, aspectos negados por Trump.

Pero también hay que confiar en la fortaleza de la democracia estadounidense. Su sistema de pesos y contrapesos es muy fuerte y ya ha dado ejemplo en dos sentencias federales que han echado abajo dos decretos de urgencia del emperador Trump. Parece ser que en las elecciones de medio mandato que se celebrarán en noviembre tienen muchas posibilidades los demócratas para comandar el Congreso. Ello supondría una clara derrota de la política imperialista de Trump y su posible regresión. Veremos. Esto no ha hecho más que empezar.

Mariano Berges, profesor de filosofía

jueves, 8 de enero de 2026

TRUMP, EL PUTO AMO

 


Le robo el título a Martín Caparrós, magnífico escritor y articulista argentino, porque me parece la expresión más ilustrativa entre todos los apelativos que se pueden predicar del presidente de USA.

¿Qué leyes y qué normas ha incumplido? El amo no tiene leyes ni normas. Nadie le lleva la contraria, y quien lo hace la paga. Y, en el caso de Venezuela, lo explica bien claro. La causa de la invasión es que Maduro es un “dictador ilegal”. Ah, que ustedes no sabían que había dictadores legales, pues ya lo saben. Y la finalidad de la invasión es que el amo va a poner orden en Venezuela y va a poner en marcha la producción petrolífera venezolana. Estamos hablando de la mayor reserva mundial de petróleo.

A partir del hecho inicial, todo son incertidumbres. Hay más preguntas que respuestas sobre el futuro de Venezuela. Lo que sí está claro es que la famosa Doctrina Monroe de “América para los americanos” (del norte) se cumple una vez más. Trump la llama “Doctrina Donroe”. También hay que decir que en esto Trump no es original, pues sigue la estela de los presidentes estadounidenses anteriores. Recordar Panamá y Noriega, Granada, Haití, Chile, Argentina, la Irak de Sadam Husein (esta con ayuda de Aznar)… Sin entrar en el expolio de Méjico, la guerra de Vietnam y otras. Lo que sucede es que el programa político de Trump hablaba de que no iba a empezar ninguna guerra y acabaría con las que ya había.

Trump es tan puto amo que se ha propuesto decidir cómo va a ser el mundo a partir de ahora. Europa puede ser otro damnificado, bien sea directamente o bien Rusia mediante. “Estas son las leyes de hierro que siempre han determinado el poder global, y vamos a seguir manteniéndolo así”, dijo el amo tras capturar a Maduro.

Desde mi desconocimiento geoestratégico mundial, percibo que el mundo se va configurando, una vez más, en zonas de influencia, bajo el mandato de los imperios respectivos Rusia, China y USA, y que los países bajo su imperio saben que, en cualquier momento, pueden ser objeto de la codicia imperial.

Europa del Este (y la no tan del Este), Taiwán y América Latina están bajo vigilancia. El resto de Asia y África también forman parte del futuro mapa a repartir. De momento, de Groenlandia ya ha dicho el amo que es suya, que la necesita para su seguridad. Estamos ante una nueva configuración del mundo. Las posturas tan ambiguas y tibias por parte de los mandatarios de Rusia y China ante la invasión de Venezuela así lo atestiguan.

Trump no se esconde: EEUU regresa a Latinoamérica bajo la promesa de “gobernar Venezuela” con la colaboración de la nueva presidenta interina. “Y si no colabora le irá peor que a Maduro” (el amo). Y se hará con el petróleo venezolano, con o sin el permiso internacional y nacional. Podría ser el principio de su nuevo imperio del Hemisferio Occidental, lo que incluiría a Europa.

¿Y Europa, que? Si Gorbachov finalizó con el mundo soviético, Trump puede finalizar con el mundo occidental, tal como está concebido hasta ahora. Europa y Canadá ya no son aliados de USA; estamos en el principio de una nueva relación. La OTAN parece ser el nuevo ámbito del cambio y la nueva relación Rusia-USA su consecuencia o su causa, según se mire.

¿Es Trump un loco millonario, maniático y caprichoso? No lo creo. Detrás hay toda una ideología y una nueva concepción del mundo. En solo un año ha dado suficientes pruebas de ello. Quizás se haga el loco para difuminar su poder intimidatorio, su vocación de depredador universal. De cualquier manera, la multipolaridad actual está empezando y es el momento en que Europa debe empezar a ser adulta respecto a USA y a los otros imperios. O la UE empieza a configurarse como una fuerza única con voz propia o pasará a ser una víctima más del amo. Habrá que desempolvar los informes Letta y Draghi sobre la nueva voluntad política de Europa para esta nueva manera de estar en el mundo.

Es fascinante el momento actual del planeta, si hacemos caso omiso de los muertos que quedan por el camino. Ya parecen no existir Ucrania ni Gaza, tras el caso Venezuela. Veremos cuál es la próxima figura del tablero mundial en aparecer en las primeras páginas de los medios: ¿Cuba?, ¿Colombia?, ¿Méjico?

En cualquier caso, hay que reconocer que la voz de Pedro Sánchez ha sido la voz europea que más claro ha hablado (al menos, hablado) sobre esta cuestión. Ha declarado que era “una violación del derecho internacional”, mientras Merz la ha calificado como “una acción compleja”, y la italiana Meloni se ha creído lo de la acusación narcoterrorista.

Mariano Berges, profesor de filosofía