Tras el tórrido verano que hemos padecido, llega el suave septiembre, que, en mi opinión, es el mes climático más placentero del año. Los hechos acaecidos durante el verano han sido muchos y rotundos. Veamos algunos.
Al interior del caso Koldo, el
socialista Cerdán entra en la cárcel. Con todo lo que ello conlleva de dudas y
riesgos. La primera duda es si se trata de una corrupción individual o de una
financiación ilegal de partido. En este momento en que escribo, todo son elucubraciones.
No hay un caso sin dos y aparece el
caso Montoro. Se trata de otro caso de corrupción, este “con clase”, fino, de
gente como si tuvieran derecho, pues para eso mandan. Incluso es de los casos que
pueden quedar en nada.
El alud de incendios de este verano
ha sido más intenso y extenso que nunca. Una vez más se ha demostrado que la
planificación y la prevención no es un rasgo de nuestra idiosincrasia española.
Seguimos con el culebrón
arancelario de Trump. Parecía la broma de un gamberro sin educación, pero va en
serio. Y la culta Europa, el origen de la civilización occidental, baja la
cabeza ante “el amigo americano” y cede ante sus exigencias propias de un mal
amigo. Este culebrón está cambiando la geoestrategia mundial del comercio, de
la paz y de la guerra. Trump es la expresión más zafia del poder.
Y seguimos con Ucrania, una guerra
que se está cronificando, a pesar de que Trump la iba a terminar en 24 horas.
Retumban los tambores de guerra y España, a la chita callando, ya ha llegado al
2% en su aportación a la OTAN. Vamos camino del fantasioso 5%. Y los países de
la UE vuelven a plantearse la vuelta de la mili. Uno de los grandes triunfos de
Aznar está en peligro.
Y Gaza, siempre Gaza. No uso
metáforas para decir que no puedo hablar de Gaza. Me tiembla todo el cuerpo y
los ojos se me humedecen. ¿Cómo es posible que esto ocurra ante la pasividad de
todo el mundo, incluida la culta Europa, el origen de la civilización
occidental? No puedo seguir.
Sigue la guerra entre Felipe
González y Pedro Sánchez por la propiedad ideológica de la socialdemocracia. Porque, en el fondo, de eso se trata, de ver quién
de los dos representa hoy más fielmente a la socialdemocracia. Los años
transcurridos entre 1982 y 2025 son muchos y, sobre todo, los cambios habidos
en nuestra sociedad son tan fuertes e irreversibles que no es fácil dar con
recetas ideológicas para la mejor solución de nuestros problemas. Cada uno
damos por bueno aquello con lo que crecimos y nos desarrollamos. Por lo que la
edad es un factor a tener muy en cuenta en las fórmulas que consideramos más
propicias en la solución de los problemas. A los españoles nos gusta mucho
discutir, pero quizás nos vendría bien menos vehemencia y más análisis.
Si a ello añadimos la fuerte
polarización política entre PP y PSOE a la hora de analizar cualquier asunto de
cierta importancia (lo vimos en la pandemia del covid, lo repetimos en la dana
de Valencia y lo hemos vuelto a ver en los incendios de este verano), no podemos extrañarnos de la desafección
política de mucha gente y que los arroja en brazos de cualquier fuerza
populista, especialmente de extrema derecha, que aprovecha el malestar real generado
por distintos problemas (vivienda, paro, bajos salarios…) y aportar soluciones
fáciles de expresar y difíciles de aplicar. Eso de aportar soluciones simples a
problemas complejos. O sea, el populismo más esquemático.
Quizás el problema que más
tensiones crea en estos momentos sea el de la inmigración. Los sucesos de Torre
Pacheco (Murcia) fue una puesta en escena por parte de VOX y la realización de
una prueba experimental para analizar la reacción de la gente ante una probable
realidad más violenta en esa misma dirección. Francia ha sido un banco de
pruebas en este sentido durante los últimos años. Y la ganancia de votos por
parte del partido de Le Pen ha sido importante y con grandes posibilidades de
gobernar. Como ya gobierna la extrema derecha en Italia, Hungría y otros países
de la UE. En España, VOX es ya la tercera fuerza política y con fuerte
tendencia hacia arriba. Y, para mayor peligro, el PP tiene miedo de VOX, por lo
que mimetiza y pacta con ellos cuestiones identitarias como inmigración,
feminismo, ecologismo…
Y, como suele ser normal en el calendario de
acontecimientos, el final del ciclo de la vida, que no otra cosa es la muerte,
ha irrumpido en muchas vidas. Una de ellas, subrayada por los medios, ha sido
la del expresidente de Aragón, Javier Lambán. Como buen amigo y aliados en
muchos retos políticos, no puedo menos que recordarlo en su valerosa batalla
contra la dura enfermedad de sus últimos años. Adiós, amigo Javier.
Mariano
Berges, profesor de filosofía

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