jueves, 4 de septiembre de 2025

TRAS EL TÓRRIDO VERANO

 


Tras el tórrido verano que hemos padecido, llega el suave septiembre, que, en mi opinión, es el mes climático más placentero del año. Los hechos acaecidos durante el verano han sido muchos y rotundos. Veamos algunos.

Al interior del caso Koldo, el socialista Cerdán entra en la cárcel. Con todo lo que ello conlleva de dudas y riesgos. La primera duda es si se trata de una corrupción individual o de una financiación ilegal de partido. En este momento en que escribo, todo son elucubraciones.

No hay un caso sin dos y aparece el caso Montoro. Se trata de otro caso de corrupción, este “con clase”, fino, de gente como si tuvieran derecho, pues para eso mandan. Incluso es de los casos que pueden quedar en nada.

El alud de incendios de este verano ha sido más intenso y extenso que nunca. Una vez más se ha demostrado que la planificación y la prevención no es un rasgo de nuestra idiosincrasia española.

Seguimos con el culebrón arancelario de Trump. Parecía la broma de un gamberro sin educación, pero va en serio. Y la culta Europa, el origen de la civilización occidental, baja la cabeza ante “el amigo americano” y cede ante sus exigencias propias de un mal amigo. Este culebrón está cambiando la geoestrategia mundial del comercio, de la paz y de la guerra. Trump es la expresión más zafia del poder.

Y seguimos con Ucrania, una guerra que se está cronificando, a pesar de que Trump la iba a terminar en 24 horas. Retumban los tambores de guerra y España, a la chita callando, ya ha llegado al 2% en su aportación a la OTAN. Vamos camino del fantasioso 5%. Y los países de la UE vuelven a plantearse la vuelta de la mili. Uno de los grandes triunfos de Aznar está en peligro.

Y Gaza, siempre Gaza. No uso metáforas para decir que no puedo hablar de Gaza. Me tiembla todo el cuerpo y los ojos se me humedecen. ¿Cómo es posible que esto ocurra ante la pasividad de todo el mundo, incluida la culta Europa, el origen de la civilización occidental? No puedo seguir.

Sigue la guerra entre Felipe González y Pedro Sánchez por la propiedad ideológica de la socialdemocracia.  Porque, en el fondo, de eso se trata, de ver quién de los dos representa hoy más fielmente a la socialdemocracia. Los años transcurridos entre 1982 y 2025 son muchos y, sobre todo, los cambios habidos en nuestra sociedad son tan fuertes e irreversibles que no es fácil dar con recetas ideológicas para la mejor solución de nuestros problemas. Cada uno damos por bueno aquello con lo que crecimos y nos desarrollamos. Por lo que la edad es un factor a tener muy en cuenta en las fórmulas que consideramos más propicias en la solución de los problemas. A los españoles nos gusta mucho discutir, pero quizás nos vendría bien menos vehemencia y más análisis.

Si a ello añadimos la fuerte polarización política entre PP y PSOE a la hora de analizar cualquier asunto de cierta importancia (lo vimos en la pandemia del covid, lo repetimos en la dana de Valencia y lo hemos vuelto a ver en los incendios de este  verano), no podemos extrañarnos de la desafección política de mucha gente y que los arroja en brazos de cualquier fuerza populista, especialmente de extrema derecha, que aprovecha el malestar real generado por distintos problemas (vivienda, paro, bajos salarios…) y aportar soluciones fáciles de expresar y difíciles de aplicar. Eso de aportar soluciones simples a problemas complejos. O sea, el populismo más esquemático.

Quizás el problema que más tensiones crea en estos momentos sea el de la inmigración. Los sucesos de Torre Pacheco (Murcia) fue una puesta en escena por parte de VOX y la realización de una prueba experimental para analizar la reacción de la gente ante una probable realidad más violenta en esa misma dirección. Francia ha sido un banco de pruebas en este sentido durante los últimos años. Y la ganancia de votos por parte del partido de Le Pen ha sido importante y con grandes posibilidades de gobernar. Como ya gobierna la extrema derecha en Italia, Hungría y otros países de la UE. En España, VOX es ya la tercera fuerza política y con fuerte tendencia hacia arriba. Y, para mayor peligro, el PP tiene miedo de VOX, por lo que mimetiza y pacta con ellos cuestiones identitarias como inmigración, feminismo, ecologismo…

Y, como suele ser normal en el calendario de acontecimientos, el final del ciclo de la vida, que no otra cosa es la muerte, ha irrumpido en muchas vidas. Una de ellas, subrayada por los medios, ha sido la del expresidente de Aragón, Javier Lambán. Como buen amigo y aliados en muchos retos políticos, no puedo menos que recordarlo en su valerosa batalla contra la dura enfermedad de sus últimos años. Adiós, amigo Javier.

Mariano Berges, profesor de filosofía

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