viernes, 20 de septiembre de 2024

PACTO FISCAL PARA CATALUÑA (II)

 


PACTO FISCAL PARA CATALUÑA
(II)

El Pacto Fiscal con Cataluña es demasiado complejo y confuso como para despacharlo con un par de descalificaciones. Es más, su lenguaje es premeditadamente ambiguo con la finalidad de que el tiempo de interpretación sea suficientemente largo, y así poder jugar con las expectativas de unos y otros.

De manera sintética, el acuerdo dice que Cataluña recaudará y gestionará todos los impuestos en su comunidad autónoma. Y posteriormente pagará al Estado central por los servicios que recibe más una cantidad al fondo de solidaridad interterritorial sujeta al principio de ordinalidad.

Claro que se parece al concierto vasco-navarro. Veremos luego cómo se desarrolla. Si a ello añadiésemos que Madrid y Baleares se quieran sumar a este modelo, no hay dinero en el Estado español para financiar a todas las CCAA ricas primero y, luego, a las pobres. Independientemente de la inconstitucionalidad del acuerdo y de la transgresión de la LOFCA, para cuya modificación el PSOE no tiene los votos necesarios en el Congreso.

Por otra parte, el procés ni se acaba ni se acabará, pues no olvidemos que empezó cuando Rajoy le negó a Artur Mas el cupo para Cataluña, lo que  precipitó a Mas al secesionismo, que técnicamente finalizó con la aplicación del art. 155. Curiosamente fue Rajoy con quien empezó y con quien acabó el procés. Todo el tiempo anterior y posterior no es más que la melodía catalana de siempre y que hay que saber conllevar con caridad cristiana. Éste es el fondo de la cuestión y lo demás son juegos malabares para los objetivos de unos y otros. El resto de los españoles podemos ser meros voyeurs menos cuando se toca las cosas de comer. Hemos transigido con los indultos y la amnistía, pero un pacto fiscal que, además de ilegal, nos empobrece al resto de españoles, es ya demasiado. Este pacto fiscal, para nada federal sino confederal, rompe con la igualdad entre los españoles y privilegia a unos respecto de otros. Hace bien mi amigo Javier Lambán en mantener esa brava pelea en el ocaso de su vida política activa. Gracias. Porque es que si ese pacto se cumpliese sería el auténtico triunfo del procés, pues eso, el cupo vasco y no la independencia (que es inviable), es lo que la insolidaria y rapaz burguesía catalana ha pretendido siempre. El resto de activistas son meros comparsas en un proceso que ya dura más de un siglo, desde finales del XIX, tras la pérdida de Cuba y los inicios del catalanismo. O sea, que con esto no solo no acabamos con el proces, sino que supone su triunfo definitivo.

Si interpretásemos bien la Constitución, veríamos que son los ciudadanos y no los territorios los sujetos de derechos. Por lo tanto, si Cataluña ingresa más será a costa de los ingresos de las demás CCAA, pues el sistema de financiación es un reparto de la recaudación de impuestos. Por lo tanto, este incremento sustancial de recursos para Cataluña supone, necesariamente, una disminución sustancial de los recursos de las demás CCAA y/o del Estado.

En el fondo, cuando hablamos de cuestiones sustanciales en España siempre partimos de un déficit teórico por ausencia de debate y por una especie de pereza mental para los asuntos de enjundia teórica. Deberíamos escribir más (aunque solo sea para nosotros mismos) y hablar menos. La escritura ata el pensamiento. A mí, personalmente, escribir estos humildes artículos me obliga a estructurar mi pensamiento y comunicarlo con la mayor claridad posible.  Cosa distinta es que lo consiga, pero el esfuerzo merece la pena.  

Hubo una época reciente en la que España estaba bastante implicada en una discusión pública sobre la modificación de la Constitución. El constitucionalista Santiago Muñoz Machado fue uno de los mayores impulsores hasta que se cansó y lo dejó. Muchos dicen que la Constitución Española (CE) tiene una base federalista que merecería la pena desarrollar y hacer evolucionar a la propia CE. Pero no lo hacemos. Más bien al contrario. Ya la propia CE en su origen consagra a Navarra y País Vasco como elementos claramente confederales, que no caben en ningún sistema federal y que agravian al resto de CCAA.  Ahora, el gobierno dice que el pacto fiscal con Cataluña es para ir avanzando en el federalismo. Eso no solo es falso, sino que avanza en sentido contrario, el confederalismo.

Los indultos y la amnistía, más la segunda que los primeros, constituyeron para muchos un agravio que tenía mucho de emotividad, aparte de los beneficios propios para cada firmante. Pero el pacto fiscal para Cataluña es mucho más grave, pues constituye una perversión territorial mezclada con un fuerte agravio económico. Lo que hace trizas la igualdad de los españoles y determina su futuro, ya que, si esto fraguara, nacer en Extremadura, Aragón, Cataluña o País Vasco, no sería inocuo, sino que disminuiría o incrementaría sus oportunidades de futuro.

Mariano Berges, profesor de filosofía

viernes, 6 de septiembre de 2024

PACTO FISCAL PARA CATALUÑA


 

PACTO FISCAL PARA CATALUÑA

Tras el parón veraniego me reencuentro con los lectores, a los que saludo cordialmente y les deseo lo mejor para sus vidas. Sin embargo, en este último mes de agosto no ha habido parón político, sino que han sucedido muchas cosas, frente a otros agostos de otros años en los que prácticamente no sucedía casi nada. En agosto no pasa nada llegué a titular yo un artículo.

De entre todos los asuntos ha habido dos muy destacados: la cuestión migratoria, que amenaza con colapsar Canarias y Ceuta, mientras el resto de las CCAA se niegan a recibir menores migrantes (los famosos menas). El PSOE llevó al Congreso una ley que intentaba poner un orden y una obligación más justos en el reparto de los inmigrantes, pero una vez más el enquistamiento político del PP, con la ayuda de un tal Puigdemont, lo ha imposibilitado. Y, en segundo lugar, el asunto del pacto o acuerdo fiscal firmado entre PSOE y ERC, que ha supuesto la investidura de Salvador Illa como presidente del gobierno catalán. En este artículo, me centraré en esta segunda cuestión.  

Ambos partidos, PSOE y ERC, se han dado hasta el primer semestre de 2025 para cerrar la futura financiación singular catalana, pero hay muchas dudas y divergencias sobre la literalidad del acuerdo, como con todas las cuestiones que atañen a Cataluña. De entrada, vemos un agravio comparativo a favor de Cataluña y en contra del resto de las CCAA (salvo Navarra y País Vasco) y que se circunscribe al hecho de si lo firmado es un concierto económico o no. En la literatura del acuerdo no aparece la palabra concierto, pero sí el contenido, con lo que estaríamos ante una cuestión de imposible cumplimiento, pues el concierto fiscal entre el Estado español y una comunidad autónoma ni es constitucional ni posiblemente tendría votos suficientes en el Congreso de los Diputados. Tras la indigestión de la ley de amnistía llega esta segunda, aún más indigesta, de la financiación singular para Cataluña.

Ya el Tribunal Constitucional (TC) declaró en 2010 la imposibilidad de la bilateralidad de Cataluña con el Estado español en materia de financiación, ya que ésta solo se puede dar en la globalidad del Estado español, para cumplimiento del art. 2 de la Constitución, como garantía efectiva del principio de solidaridad entre todos los españoles. En concreto, ninguna CA puede salirse del régimen común, a excepción de Navarra y País Vasco porque lo ampara la Constitución (grave error de la Constitución) y, por tanto, no se rigen por el modelo de financiación común sino por su concierto singular.

Por lo tanto, la llamada soberanía fiscal de Cataluña es falsa e imposible, pues habría que modificar la Constitución Española (CE). El propio gobierno socialista admite que no podrá culminar el pacto con ERC si el PP no apoya reformar la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA). Entonces ¿qué sentido tiene un acuerdo que es inviable? Una vez más estamos ante otro ejemplo de literatura política “modelo Sánchez” que junto al otro interlocutor (ERC) se reparten las ganancias políticas de interpretaciones sobre algo que no admite tal interpretación.  Volvemos otra vez al pensamiento Alicia en el que las palabras significan aquello que quien tiene el poder dice qué significan. Se me puede decir que tampoco la amnistía era posible y el taumaturgo Sánchez lo hizo. Respondo que la amnistía no era imposible y pienso que puede ser constitucional. Otra cosa es que políticamente sea un gravísimo error.

En definitiva, la relación entre Cataluña y el Estado español ha sido siempre vidriosa y compleja. Y no va de ahora. Pero, precisamente ahora, que es cuando el nacionalismo catalán está más débil, rebajarse el Estado a acuerdos vergonzantes, además de inviables, dice poco digno de un gobierno, a no ser que nos quieran engañar como dos trileros que así consiguen sus objetivos respectivos: Sánchez se apalanca en el poder (aunque los siete votos de Junts los tiene difíciles) y ERC comanda el nacionalismo catalán. No me sirve eso de que hemos pacificado Cataluña. En primer lugar, porque es más que dudoso y, en segundo lugar, a qué precio. ¿Al precio de quebrantar constitucionalmente y políticamente a todo un país? Los autores del intento secesionista ya fueron indultados. Posteriormente, se aprobó la ley de amnistía teniendo como damnificado principal a Puigdemont (cuestión que está todavía en entredicho). Y, en tercer lugar, se acuerda un pacto fiscal inviable e inconstitucional para Cataluña. Y aún no están conformes los secesionistas. Mal negocio el de Sánchez.

Mientras tanto, el proceloso camino que le espera al gobierno de Sánchez con unos presupuestos de 2025 muy difíciles de aprobar y con casi toda España en pie de guerra, Sánchez se puede jugar el poder político del gobierno y el orgánico del PSOE. Ahora bien, si la alternativa a Sánchez es Feijóo, vamos de mal en peor, porque el PP, aparte de descalificar a Sánchez a todas las horas, no emite ni una sola idea ni proyecto para gobernar España. Que los dioses sean benévolos con los españoles.

Mariano Berges, profesor de filosofía