viernes, 28 de junio de 2024

TRES AÑOS DE LA LEY DE EUTANASIA

 




En este mes de junio se cumplen tres años de la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE). Logro que muy pocos países en el mundo han conseguido: Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá, Nueva Zelanda y algunos territorios de Estados Unidos y Australia. Y España. Se trata de permitir el fin de la vida, de manera regulada, a los enfermos terminales o con un sufrimiento extremo.

 

En este artículo no voy a hablar de aspectos formales ni técnicos de la ley, pues se pueden encontrar fácilmente. Solo voy a hacer algunas reflexiones que me parecen de un cierto interés.

 

1. Aproximadamente 680 personas han podido acceder a la eutanasia y poner fin a su sufrimiento de manera legal en estos tres años. Solo son la mitad de las que lo solicitaron, y muchas de ellas (aproximadamente un tercio) fallecieron durante el proceso. Un resultado mediocre. Ha habido bastante boicot (activo o pasivo) por parte de la clase médica y de la administración de turno. Muchos olvidan que el paciente que solicita la eutanasia no lo hace por capricho sino por necesidad apremiante. Y que el derecho a la eutanasia es eso, un derecho que se transforma en una prestación sanitaria más al servicio del paciente que lo solicita. En el fondo y en la forma es algo sencillo. Hay que quitarle morbo y liturgia fúnebre.

 

2. Los que, por razones ideológicas o religiosas, se oponen a la eutanasia, tienen que tener en cuenta que su aprobación la convierte en un derecho para todos los españoles que la quieran utilizar. Y que los funcionarios, tanto políticos, como administrativos y sanitarios, tienen la obligación de facilitarla, encauzarla y aplicarla. Solo se permite al médico objetar en conciencia a la aplicación de la eutanasia, pero eso no le permite desentenderse del paciente, sino que lo debe dirigir a otro médico que no sea objetor. Y desde luego debe acusar recibo de la petición y registrarla para que comience el procedimiento.

 

3. Una reflexión sobre la objeción de conciencia del médico. La objeción de conciencia (OC) del sanitario siempre plantea problemas y se utiliza como herramienta de bloqueo. Es lo que ha pasado con el derecho al aborto, donde también se permite la OC del sanitario, y, como consecuencia, el aborto ha sido excluido en la práctica en la sanidad pública y ha tenido que refugiarse en las clínicas y grupos privados. La OC prioriza las creencias privadas sobre el bienestar del paciente, lo que es una contradicción en un Estado laico y aconfesional. Con la OC, la religión se sitúa por encima de la ley. Sin embargo, la polis no tiene biblia, tiene constitución, que nos iguala a todos en derechos y deberes.

 

4. La muerte sigue siendo un tema tabú. Pero si lo pensamos bien, el temor a la muerte no deja de ser un temor a la vida, pues vida y muerte constituyen un proceso natural. La vida es el principio y la muerte, el final. Morir en buenas condiciones es amar la vida de una manera racional. Una situación terrorífica no es vida. Un buen vivir exige un bien morir.

5. La oposición de algunos paliativistas a la eutanasia ha llegado a fabricar un “mito paliativo”, según el cual la causa de las peticiones de eutanasia es la falta de una atención adecuada del dolor. La realidad desmiente este discurso. La mayoría de las personas que piden la eutanasia no es por dolor sino por un sentimiento de dignificación personal. Algunos (cada vez menos) identifican eutanasia y sedación paliativa para criminalizar a esta última (recordar el caso del Hospital de Leganés y el Dr. Luis Montes). Y el encarnizamiento terapéutico no solo no es amor al paciente, sino que es una mala práctica médica que constituye una tortura y un trato degradante para paciente y entorno afectivos, prohibido en nuestras leyes. Es algo ilegal e inmoral.

6. Con la constitución de 1978 España entra en la contemporaneidad jurídico-política. Y con ello, aparecen los derechos de última generación: divorcio, aborto, matrimonio homosexual y eutanasia. Y los cuatro tienen algo en común: para todos son derechos y para nadie son obligatorios. La eutanasia es el último logro de la contemporaneidad en la victoria humana sobre la muerte, pues significa el triunfo de la libertad y la autonomía humanas.

Bueno, me tomo unas vacaciones. Hasta septiembre. Buen verano a todos.

Mariano Berges, socio de DMD-Aragón

viernes, 14 de junio de 2024

EUROPA EN LA ENCRUCIJADA

 






Entre mayo de 2023 y junio de 2024, en solo un año, ha habido en España seis procesos electorales: municipales y autonómicas, generales, gallegas, vascas, catalanas y europeas. Una auténtica locura. Porque, independientemente del gasto económico que conlleva, mientras hay elecciones no hay gestión ordinaria, lo que significa un año entero de vacío institucional para llevar a cabo la ejecución de las cosas ordinarias (y extraordinarias) para las que está pensada la política.

En estos momentos, tras las elecciones europeas nos encontramos en una situación realmente endiablada, con un desarrollo y un final no apto para cardiacos. Toda la energía política se va en la pura retórica electoral, que, en una situación como la española, dada la polarización y fragmentación políticas, se traduce en palabrería, insultos y futbolización de algo tan serio como es la acción política. Y todavía faltan consecuencias sustanciales como es la formación de varios gobiernos derivados de dichos procesos electorales: falta constituir el gobierno vasco, el gobierno catalán y el gobierno europeo.

Puesto que el gobierno vasco ya está enfilado con una coalición entre el PNV y el PSE, que garantiza la mayoría absoluta, las incógnitas se centran en la constitución del gobierno catalán y del gobierno europeo. Comenzaremos por el primero.

El gobierno catalán está pendiente de muchos interrogantes, tantos que podría acabar con la repetición de las elecciones. De momento, y tras la reciente puesta en marcha de la ley de amnistía, los indepes catalanes lo han vuelto a hacer. Haciendo caso omiso de la voluntad popular, han configurado una mesa parlamentaria mayoritariamente independentista, una mesa antirrepresiva la llaman (los represores son los que les han concedido a la carta los indultos y luego la amnistía), con cinco componentes independentistas y dos del PSC, partido claramente vencedor en las elecciones. Ya la mesa de edad del Parlamento catalán comenzó haciendo caso omiso de una reciente sentencia del Tribunal Constitucional, que negaba el voto de tres parlamentarios independentistas huidos de España para evitar el juicio y consiguiente condena por parte de la justicia española. La mesa, especialmente el presidente, tiene unas funciones importantísimas en el funcionamiento del parlamento, entre otras, establecer el orden de la investidura del presidente catalán.

Desde un punto de vista numérico y lógico, un acuerdo entre PSC, ERC y Sumar-comunes garantiza la mayoría absoluta, independientemente de si ERC y Sumar-comunes entran o no en el gobierno. O sea, que podría haber un tripartito o un gobierno en solitario del PSC con apoyo externo de los otros dos partidos. Cualquiera otra fórmula estaría fuera de la lógica política. Aunque, viendo lo sucedido con la constitución de la Mesa, todo es posible. Otro efecto indeseado pero posible puede ser la repercusión que la composición del gobierno catalán pudiera tener en la estabilidad o desestabilización del gobierno de España.

Sigamos con Europa. La constitución del parlamento y gobierno europeos está pendiente de multitud de posibilidades negociadoras entre las distintas familias políticas europeas, entre las que han tenido un notable ascenso las de extrema derecha, claramente antieuropeas, y lo que ello conlleva de negacionismo de los valores humanos y democráticos del, llamémosle, modelo Europa.

De las elecciones habidas en todos los países de la UE, hay dos resultados que destacan negativamente sobre todos: Francia y Alemania. También Italia, con Georgia Meloni como clara vencedora. En Francia ha ganado las elecciones con mayoría aplastante el partido de extrema derecha Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen y en Alemania el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) ha quedado en segundo lugar tras la conservadora CDU/CSU (democracia cristiana), muy por encima de la coalición gubernamental en estos momentos, comandada por los socialdemócratas alemanes. Hay que tener en cuenta que el tándem Alemania-Francia ha sido el motor de los avances en la UE desde su fundación. Y también de los momentos de retroceso, como sucedió con el referéndum fallido en Francia de 2005, que paralizó el proyecto de la Constitución europea. Si Francia o Alemania, o peor aún las dos, caen en manos de fuerzas de extrema derecha, la paralización de la UE está garantizada. En Francia, cuyas elecciones generales ha adelantado Macron, el suspense ya lo tenemos encima. Los proyectos de los políticos italianos Letta y Draghi, que, de llevarse a cabo, supondrían un salto cualitativo en el porvenir de la UE, están en evidente peligro.

Mariano Berges, profesor de filosofía