martes, 29 de mayo de 2012

15-M, primer aniversario Ha sido una masiva movilización de resistencia civil contra las élites políticas y económicas



MARIANO Berges 26/05/2012
Cuando uno habla o escribe públicamente no puede obviar la realidad inmediata, salvo que quiera inhibirse por miedo, por incapacidad analítica o por comodidad personal. Hablar políticamente del 15-M no es fácil. Quizás lo que más se presta es el uso de interrogantes, como los que tienen los propios protagonistas del fenómeno social.
Primer aniversario del 15-M. Ha sido una masiva movilización de resistencia civil contra las élites políticas y económicas que están hundiendo en la depresión a la democracia española. Si el 15-M tenía motivos para protestar el año pasado, hoy los tiene mucho más que entonces, dado el clímax depresivo de súbito desastre y emergencia nacional que se cierne sobre la actualidad española. Las condiciones materiales de vida todavía se han deteriorado más, dado el agravamiento de la recesión causado por la "austeridad" antisocial que predican y practican los gobiernos de la UE en general y de España en particular. Sobre todo para los jóvenes que protagonizan las movilizaciones, cuya tasa de desempleo ha escalado hasta el 60% pendiendo sobre ellos la amenaza de convertirse en una generación perdida.
¿Qué ha supuesto el 15-M? El 15-M ha ampliado el espacio público de la política. Esto es algo más que simbólico, es algo real, independientemente de cuál sea su futuro. Hay mucha gente del 15-M "no ejerciente", porque no tienen tiempo o porque tienen un cierto rubor de ser mayores, pero su espíritu está con ellos. Estas personas que simpatizan, también son 15-M. Si el movimiento tiene alguna amalgama es su protesta por el malestar. Ha propiciado una cierta conciencia política en gente que no la tenía. Ha fomentado la discusión política en un país que había perdido esta maravillosa costumbre.
Repercusiones del 15-M. Es difícil analizar este aspecto, pero quizás haya influido en los poderes políticos y económicos, llevándoles a reprimirse en sus excesos, aunque, pasada la sorpresa inicial, hayan vuelto a las andadas. Se desprecia la movilización de miles de personas que en numerosas ocasiones han salido a la calle de forma pacífica. Los puntuales incidentes se han magnificado y sirven de excusa para cambios normativos regresivos en el derecho de manifestación. Si la situación continúa igual de injusta y haciendo pagar el coste de la crisis a los no culpables, el movimiento 15-M podría cuestionar su aspecto pacífico e introducir más ruido en el sistema. De hecho ésta es una cuestión interna de debate.
Quizás sea ésta una de las cuestiones interesantes a tener en cuenta. Si los poderes no han entendido ni atendido el mensaje 15-M y hasta lo han despreciado, incluso algunos lo han criminalizado, la radicalización puede aparecer en cualquier momento. No olvidemos que es un movimiento global y en red que, de momento, solo ha sido un catalizador del malestar, pero que puede radicalizarse. Lo ideal sería que los poderes de distinto signo analizasen el síntoma y adoptasen la terapia pertinente, para ellos y para la sociedad.
¿Cómo evolucionará el 15-M? Tras un año de existencia han aparecido las divisiones: ¿partido político? ¿asambleísmo? ¿dónde están los líderes? ¿son necesarios los líderes? ¿cómo se mantiene esa canalización de malestar de una manera mínimamente estructurada? Si el futuro siempre es incierto, el del 15-M lo es aún más. Un año después de su nacimiento, algunos lo dan por agotado. Es claro que el primer aniversario no ha tenido la fuerza del inicio. Sin embargo, las causas del 15-M no solo continúan sino que son más fuertes. Algunos piensan, por eso mismo, que todavía estamos en el principio de un movimiento aún por definir, que el fondo estimulador por desgracia existe pero que falta un elemento formal organizativo que lo defienda de su propia disolución.
El gran éxito del 15-M se basa en que ha dado protagonismo a la gente en cuestiones vitales: trabajo, vivienda, sanidad, enseñanza, salarios. Sin embargo, su carácter asambleario, su ausencia de organización y de líderes, lo incapacita para la acción política. Ésta es la gran cuestión en un sistema económico-político en el que ni los economistas ni los políticos son los auténticos protagonistas. Si el 15-M se agota en su desafección al sistema democrático y no plantea alternativas viables, puede diluirse como otras modas pasajeras. La utopía siempre ha sido necesaria pero el pragmatismo también. Las manifestaciones, las huelgas, las protestas, los movimientos, hay que saberlos gestionar. De lo contrario, se extinguen. Y esto lo saben perfectamente los poderes.
Profesor de filosofía

sábado, 12 de mayo de 2012

Fusión de municipios, un debate artificial


MARIANO Berges 12/05/2012
Entre la marabunta reformista del Gobierno Rajoy le toca ahora el turno a los municipios. La reforma que prepara el Ministerio de Hacienda estudia agrupar los ayuntamientos con menos de 5.000 habitantes. En Aragón tendría consecuencias en el 96% de los ayuntamientos aragoneses, 706 de los 731 municipios existentes en Aragón, pues solo 25 municipios aragoneses tienen más de 5.000 habitantes. En España afectaría al 84% de los 8.116 ayuntamientos existentes. Hasta aquí, la síntesis de las notas de prensa sobre la cuestión.
Para empezar mi exposición diré que el debate sobre la supresión o fusión de los municipios pequeños me parece un debate artificial y falso. Siguiendo una idea del Dr. Francisco Velasco Caballero (Director del IDL-UAM), la Constitución contiene tres criterios generales que guían la estructura de la planta local: el principio de eficacia-eficiencia de todas las Administraciones públicas y del gasto público en general, el principio democrático y el principio de centralidad del municipio en la planta local. Y aplicando la "regla de prevalencia condicionada" para armonizar varios principios conflictivos entre si, termina diciendo que una eventual reducción del número de municipios sólo sería constitucionalmente justificable si supusiera una notable reducción del gasto público y supusiera al tiempo un moderado o limitado sacrificio en el principio democrático y en el principio de centralidad municipal. Perdón por una cita tan larga pero fundamental en esta cuestión.
Prácticamente no hay estudios que informen con precisión el coste real de los municipios en España. Y el concepto de eficiencia es muy relativo y se podría aplicar también a las autonomías, a los ministerios, al Parlamento, a las grandes ciudades, a cualquier organismo público-, con notas más que dudosas. Y si acudimos al análisis comparado, no solo hay que fijarse en Grecia, que ha fusionado municipios; también en Francia, que tiene 38.000 municipios, con unos servicios espléndidos y envidiables, y que nadie plantea su fusión o desaparición.
Las decisiones sobre la planta local en España no pueden derivar de un simple análisis de costes, aunque fuese muy importante, lo que es más que dudoso. Además, si se diese una fusión de municipios, sería más formal que real, ya que los caseríos y núcleos materiales de los pueblos se mantendrían como núcleos aislados, con las mismas necesidades anteriores, aunque hubiese formalmente un solo ayuntamiento para varios núcleos. Esto sucede, por ejemplo, en Ejea y sus ocho barrios-pueblos, a una distancia entre 4 y 20 kilómetros del núcleo principal. Y en Zaragoza, con la gran ciudad y sus catorce barrios administrativos, que son auténticos pueblos, y no pequeños.
Es ésta una cuestión compleja y muy sensible. Todos los ayuntamientos, por pequeños que sean, quieren existir, pero sus habitantes también quieren tener servicios de calidad, sin ser discriminados por razones residenciales, pues son tan ciudadanos y pagan los mismos impuestos que los que habitan en las ciudades. El núcleo del problema es cómo dar una calidad de vida a los habitantes de los pueblos pequeños, cuyos ayuntamientos no tienen capacidad técnica ni económica para ofrecerla. Este es el papel de las diputaciones provinciales, que lo han ejercido desde el siglo XIX, sin ningún tipo de disfunciones importantes. Los ayuntamientos de menor población que no pueden ejercer sus competencias por incapacidad técnica y económica manifiesta, requieren una gestión de ámbito supramunicipal. Esta fórmula ha funcionado en España de manera plena, sin quiebra de la sostenibilidad económica, social y territorial. Solo se ha empezado a cuestionar últimamente, pero por razones partidarias más que reales. Que una diputación provincial tenga amplios márgenes de mejora gestora no invalida que su función esté más que contrastada.
A juicio de la Federación Española de Municipios (FEMP), las diputaciones pueden asumir ese papel de administración común en los municipios de dudosa viabilidad en aquellas competencias que no pueden ser ejercidas por ellos mismos. En Aragón, con la existencia de las comarcas hay problemas de duplicidades y confusionismo en esta cuestión de la supramunicipalidad. De hecho, el PAR ya se ha opuesto al traspaso de competencias a las diputaciones, tal como ha propuesto la FEMP. Postura lógica en un partido que se ha inventado las comarcas como elemento de su propia supervivencia política.
Como este asunto va a dar mucho de sí, de momento queda planteado. Seguiremos informando. Profesor de Filosofía

sábado, 28 de abril de 2012

Prisas del PP y lentitud de Europa


Realmente esto es un sinvivir. Especialmente cuando llegan los viernes y hay Consejo de Ministros. Sobre el nuevo Gobierno del PP se podrán decir muchas cosas pero no se les puede acusar de inactividad, ¡qué ritmo llevan! Tampoco se les puede acusar de incoherencia pues van al corazón del Estado de bienestar, y eso que en España solo lo habíamos llegado a vislumbrar. Y lo que sí se nota muchísimo es la larga mano de FAES, la Fundación de Aznar que genera ideología para el PP. Es imposible que un Gobierno recién nombrado haga en tres meses lo que ha hecho el Gobierno de Rajoy, a no ser que el guión ya estuviese escrito por FAES.
Otra consideración a tener en cuenta es la hermenéutica que hay que aplicar a partir de ahora a los programas políticos que el PP predica en sus campañas. "Nos hubiera gustado no tener que hacerlo" es la frase que más repite Rajoy tras cada ajuste-recorte. Significa: aunque dije que haría lo contrario, me han obligado a hacer esto. "No voy a introducir el copago en sanidad". "Yo no voy a subir los impuestos". "No bajaremos las pensiones": en teoría no, en la práctica sí (IRPF, copago y otras subidas). "No tocaremos la sanidad ni la educación": no las han tocado, las han manoseado indecentemente. El famoso programa oculto de Rajoy seguía el guión de FAES, tanto en el fondo como en la forma.
No me gusta hacer críticas globales y fáciles. Es más, algunas medidas que han tomado o prometido tienen matices de eficiencia que no hay que rechazar. Frente al keynesismo exarcebado de gobiernos anteriores es necesario tomar medidas de racionalidad eficiente. Sin embargo, hay mucha habilidad en este gobierno de nuestros sueños (no nos deja dormir) al mezclar medidas de eficiencia biensonantes con hachazos a servicios básicos que ha costado muchos años conseguir. Por ejemplo, que las tasas universitarias suban y se acerquen a su precio real no estaría mal si se compensase con una buena política de becas para los alumnos sin recursos y que rindiesen bien en los estudios. Uno de los cambios más significativos en la España democrática ha sido el hecho de que los hijos de los obreros obtuvieran títulos universitarios. Hoy ocupan puestos de responsabilidad en organismos públicos, empresariales y multinacionales. Estoy seguro que su origen humilde se notará en sus decisiones.
Pero hay una pregunta que inquieta más todavía. ¿Cuánto va a durar el tiempo de ajuste? Porque estas medidas son coyunturales, nos dicen. De momento ya llevamos casi cuatro años de crisis y si leemos a los expertos, vemos que "España no recuperará el PIB de 2008 hasta 2017", seis años más tarde que Alemania o Francia. En el caso de empleo, el diagnóstico aún es peor "Si el PIB se recupera para 2018, los 2,5 millones de empleos perdidos en la crisis no se recuperarán hasta 2022 ó 2023". ¿Y en qué estado llegaremos? Desde luego, más pobres, pero, sobre todo, con una sociedad descohesionada e individualizada hasta extremos de competitividad y agresividad nunca vistos. Porque no es lo mismo pasar de proletarios a clase media que el viaje inverso. Y lo más trágico de todo, con toda una generación de jóvenes que no van a conocer lo que es una sociedad de mínimo bienestar, con un trabajo decente y una vida independiente. Y esto ya no es una cuestión económica sino psiquiátrica.
Una vez más hay que decir que la solución está en Europa. Esta afirmación la entendemos mejor en España que en la Europa rica, porque durante el franquismo Europa ya era nuestra esperanza. Lo que sucede es que la Europa socialdemócrata nórdica o la Francia conservadora republicana y laica eran otra cosa que esto de ahora. Y ahí debe radicar la nueva esperanza, en la vuelta a la Europa de las ideas y de los ciudadanos y no la de la plutocracia mercantil que nos asfixia. El ritmo lo debe marcar la ciudadanía y no los mercados. Por ejemplo, ¿qué sucedería si el 3% de déficit obligatorio europeo se alcanzase en 2016 y no en 2013? Sencillamente, que estas medidas antisociales que nos están axfisiando desde mayo de 2010 podrían acompasarse mejor a las potencialidades de cada país. Y esto sería posible con gobiernos progresistas en las naciones importantes de Europa.
Y las medidas a tomar por esta nueva Europa pasan por elaborar respuestas nuevas y comunes a todos, como un pacto fiscal europeo que combine austeridad y crecimiento; regularizar los mercados financieros; retomar nuestra seña de identidad europea de bienestar social y reivindicar que el Parlamento Europeo sea el lugar donde resida la voluntad de los europeos.
Profesor de filosofía

sábado, 14 de abril de 2012

Lectura de Prensa

Lectura de Prensa (del 11.04.2012)

A mí me ha dado un poco de risa esto de las autonomías. Sobre todo cuando Aragón pasó a ser nacionalidad

MARIANO Berges 14/04/2012

"Los mercados atacan a España", "La deuda española se ha disparado de 300 a 433 puntos básicos ante la pasividad del BCE, que exige más medidas a España", "Los Presupuestos Generales del Estado aprobaron el 3 de abril un tijeretazo de 27.300 millones de euros, pero el lunes 9 el Gobierno anunció nuevos ajustes de 10.000 millones más en Educación y Sanidad. Y tampoco eso calmó a los mercados", "Los inversores ven que las medidas para reducir el déficit frenan el crecimiento económico", etc.

Parece claro que se trata de un buen hachazo al Estado de bienestar. Y, sin embargo, para los insaciables mercados no es suficiente. Bruselas tampoco está satisfecha. Más aún, no se cree que estas intenciones del presupuesto se vayan a cumplir. Porque con estas medidas el crecimiento económico se aleja y sin crecimiento no hay economía real. También dice Bruselas que "para volver al crecimiento es más importante la calidad que la cantidad del gasto".

José Antonio Griñán, Presidente de Andalucía, dice que en los PGE hay una suma de subvenciones de 38.000 millones. Algo se podrá rascar de allí. Gestha, el sindicato de los inspectores de Hacienda, está constantemente haciendo propuestas alternativas en los medios de comunicación. Sólo me fijaré en algunas, que en síntesis son las siguientes:

1. La implantación de la denominada "Tasa Tobin" (tasa a las transacciones financieras) supondría 4.000 millones. 2. El Impuesto de Sociedades podría recaudar 10.500 millones. 3. Si la Iglesia católica abonara el IBI, los ingresos serían de 1.200 millones. 4. El Impuesto de Sucesiones y Donaciones supondría una recaudación adicional de 17.000 millones. 5. Volver al 1%, en el Impuesto de Patrimonio, supondría 3.500 millones. Lo que haría un total de 36.200 millones. Aún más, se calcula en 30.000 millones el fraude fiscal en España.

"Esperanza Aguirre revoluciona el PP al plantear el vaciado del Estado autonómico" La frase exacta es la siguiente: "Si España lo necesita, las grandes competencias, desde luego la sanidad, educación y justicia, deberían volver al Estado, y los transportes y servicios sociales a los Ayuntamientos". Calculó un ahorro de 48.000 millones de euros.

Esperanza Aguirre siempre me ha parecido de las personas más listas del PP. Y, además, se le entiende todo. Cosa que es de agradecer en un político. A mí, como hijo de la Ilustración y con tendencia jacobina, me encanta el Estado (democrático). Cuanto más fuerte mejor. Un Estado democrático y potente es la mejor garantía de justicia e igualdad para todos los ciudadanos. Por lo tanto, estas declaraciones de E. Aguirre me caen bien. ¡Qué le vamos a hacer! Soy consciente de que ese posicionamiento mío sorprenderá a unos y escandalizará a otros, pero uno se va cansando de la uniformidad, la obviedad y la formalidad.

Está claro que pasamos a otra dimensión que afecta nada menos que a la estructura del Estado autonómico español. De un Estado centralista pasamos a un Estado autonómico. Durante la elaboración de la CE solo exigían autonomía Euskadi y Cataluña. Las demás regiones se pusieron en fila y hasta se estableció una especie de carrera a ver quién llegaba más lejos. Cataluña dice que se creó el Estado autonómico para frenar a Euskadi y a la propia Cataluña. No me extrañaría. Siempre he pensado que España hubiera funcionado mejor y más barata con una descentralización administrativa inteligente y profunda a todas las regiones, menos a las dos citadas, que se hubieran conformado con una autonomía menor que la actual pero sin que la tuvieran los demás. Y si, además, hubiera desaparecido el concierto económico vasco y navarro, los españoles seríamos más iguales en derechos y en deberes de lo que somos ahora y, sobre todo, de lo que podemos llegar a ser cuando el Estado de bienestar quede hecho unos zorros.

Aparecieron 17 autonomías o "miniestados", con sus 17 parlamentos y sus 17 ejecutivos y las parafernalias correspondientes, que a veces superaban a las ministeriales. A mí, la verdad, siempre me ha dado un poco de risa esto de las autonomías. Sobre todo cuando Aragón pasó a ser nacionalidad y casi nadie se enteró. Parece ser que en el Parlamento español se despistaron y se les coló. En la práctica, no sirvió de nada salvo para que algunos se llenaran la boca de liturgia identitaria. En Aragón, región que daba la media en todo, cruce de caminos y resultado de su mera situación geográfica, hasta aparecieron nacionalismos. Y hasta tenemos Ley de Lenguas. ¡En fin!

Profesor de Filosofía

sábado, 31 de marzo de 2012

Javier Lambán, líder socialista aragonés


Javier Lambán, líder socialista aragonés

(Artículo aparecido en “El Periódico de Aragón” en fecha 31.3.2012)

Javier Lambán es un político culto, laborioso, que posee una serie de criterios éticos nada despreciables. Ha ejercido, y sigue ejerciendo, diversos cargos en instituciones aragonesas y otros cargos orgánicos en el PSOE. Es concejal y alcalde en el ayuntamiento de Ejea, diputado provincial (ha sido presidente de la DPZ), diputado regional en las Cortes de Aragón, secretario general provincial en el PSOE de Zaragoza y… En todas sus responsabilidades ha cumplido con suficiencia y demostrado su dedicación y una enorme pasión política.

Hoy-mañana puede ser el secretario general del PSOE aragonés, con todo lo que ello significa orgánicamente pero, sobre todo, institucionalmente, pues tendrá gran influencia en la configuración de las listas socialistas para las elecciones en las diversas instituciones aragonesas. Y es en este aspecto donde yo quiero incidir especialmente.

1. En estos momentos, el PSOE en general y el PSOE aragonés en particular, está en una situación sociopolítica baja, si analizamos los últimos resultados electorales en España y en Aragón, pero sobre todo, por la desafección ciudadana. No vamos a entrar en las causas que han conducido a esta situación, por haber sido analizadas suficientemente en muchas aportaciones públicas. Las últimas elecciones en Andalucía y Asturias han supuesto una cierta resistencia socialista, pero más bien han explicitado la enorme sabiduría del votante español, que repudia el poder absolutista y la destrucción de su bienestar básico adquirido.

2. El futuro líder del PSOE aragonés debe tener la lucidez, inteligencia, ética y valentía suficientes para que merezca la pena trabajar en la reconversión socialista. Si el estilo y método de liderar el partido socialista aragonés va a ir en la misma línea que ha seguido hasta ahora, debería finalizar aquí mi reflexión y desentenderme de esa batalla. Pero yo deseo y espero que Javier Lambán, convertido en el líder socialista aragonés, suponga un punto de inflexión radical en la línea política a seguir.

3. Para ello debe marcarse unos objetivos y un estilo muy distinto al que el PSOE ha seguido hasta ahora, incluso objetivos, modos y formas que él mismo ha ejercido. Hasta ahora, su papel ha sido más rural que urbano, y su incidencia en la transformación de la administración pública ha sido colateral. A partir de ahora, como buen historiador materialista que es, debe hacer avanzar la historia. Debe analizar, comprender y transformar el papel territorial de la ciudad de Zaragoza. La dialéctica Zaragoza-Aragón debe superar la dimensión folklórica y victimista y convertirse en una opción estratégica que potencie a Zaragoza y Aragón.

4. También tiene que integrar las distintas sensibilidades socialistas existentes. Pero, sobre todo, debe integrar a la juventud progresista aragonesa. Hay que superar el abismo en que se encuentra. Tiene que comenzar a operar en la nueva perspectiva de la crisis que se instala en nuestras vidas. Para vencer cuantitativa y cualitativamente a la crisis hay que pasar a primera línea a los auténticos protagonistas de ella, los jóvenes desafectos, indignados y rebeldes ante la situación que sus mayores les hemos dejado. La Política, con mayúscula, es para gente inteligente, ética y audaz.

5. No hay que olvidar que el último objetivo de la política progresista es el ciudadano. Él es la razón de ser del político. Por lo que el objetivo principal de la izquierda debe ser crear las condiciones para que todo ciudadano tenga capacidad de emancipación. Hasta que esto no se dé, con un puesto de trabajo digno como herramienta imprescindible de emancipación, la política progresista habrá fracasado.

6. El nuevo líder socialista es suficientemente culto y está capacitado para modificar la manera de ejercer la res pública, ampliar y enriquecer sus alianzas políticas, sociales y técnicas, y emprender de una manera radical la reforma administrativa que precisa la administración aragonesa. En definitiva, puede traducir sus sueños platónicos iniciales en práctica política real, convertir su radicalidad juvenil en radicalidad democrática, que no es otra cosa que la defensa de la política.

7. Pienso honestamente que todo lo dicho es cierto y posible, aunque reivindico el derecho a equivocarme. Y advierto, para que no haya malas interpretaciones, que este texto está elaborado desde una perspectiva afectiva pero no menos exigente para el protagonista de este relato.

Mariano Berges, profesor de filosofía

martes, 20 de marzo de 2012

Herederos de Cádiz

JAVIER Lambán, Alcalde de Ejea de los Caballeros 20/03/2012

Siempre que voy a Cádiz --lo hago al menos una vez al año-- visito el Oratorio de San Felipe Neri, donde renuevo la emoción de pisar por unos minutos el escenario en el que tuvo lugar uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia contemporánea de España, una de las creaciones españolas que fue objeto de más interés e imitación a ambos lados del Atlántico y, desde luego, la que inauguró en nuestro país una de las tradiciones ideológicas y políticas más estimables de los dos últimos siglos, la que ha producido después los exponentes más brillantes. Me refiero obviamente a la aprobación de la primera Constitución española, el día 19 de marzo de 1812.

Ante el muro cubierto de lápidas de homenaje a los diputados constituyentes, puestas muchas de ellas al cumplirse el primer centenario, pienso en Agustín de Argüelles o en el Conde de Toreno. Me enorgullece ser conciudadano suyo y también de los aragoneses liberales --no muchos pero de gran talla intelectual-- que participaron en aquella singular empresa.

Pienso en dos que fueron diputados en 1813: en Manuel Abella Peligero de Bernabé (Pedrola 1763) --empeñado en garantizar un verdadero sistema representativo-- y en Isidoro Antillón y Marco (Santa Eulalia del Campo 1778), un colaborador de Quintana y Blanco White en el Semanario Patriótico que, en sus intervenciones como diputado, se pronunció en contra de la vinculación y de los mayorazgos, así como de la esclavitud y de los azotes en las escuelas, y se proclamó partidario de la división de poderes y de la contribución directa como base de un auténtico sistema tributario nacional.

Pienso en Juan Polo y Catalina, diputado desde 1810 (Cabolafuente 1777), introductor del pensamiento deAdam Smith en España y uno de los primeros economistas españoles que apostaron por una vía industrialista para afirmar el desarrollo económico del país.

PIENSO, en fin, en Vicente Pascual y Esteban (Mora de Rubielos 1768), un liberal moderado que presidió las Cortes en febrero y marzo de 1812, es decir, en el momento de la aprobación de nuestra primera Carta Magna. De su orgullo de ser Presidente en aquella sesión y de su condición de aragonés dan cuenta algunos párrafos de los discursos que pronunció los días 18 y 19 de marzo sobre la "gran carta", en la que "se han marcado y puesto a salvo los derechos imprescriptibles de la Nación y de todos los españoles de ambos mundos" --decía el día 19-- y que "hará para siempre --había dicho el día anterior-- la felicidad de la Nación, asegurará de un modo estable su felicidad e independencia, pondrá a cubierto las personas y propiedades de todos los ciudadanos y los preservará de la arbitrariedad y el despotismo", añadiendo a continuación que "perteneciendo yo a un reino que en otro tiempo ha gozado de una constitución tan feliz, franca y liberal, ¿qué satisfacción no será la mía al verme obligado por la calidad que, aunque sin mérito, tengo de presidente del Congreso, a poner la primera firma en esta ley que en gran parte no es más que la renovación de las de mi patrio suelo?".

En mis reverentes visitas a San Felipe, admiro a aquellos gigantes de la libertad, partidarios de abolir los señoríos jurisdiccionales y la Inquisición y de instaurar la división de poderes, la libertad de opinión, la educación, la libertad de comercio o el derecho a la propiedad; opuestos a la pervivencia de una monarquía absoluta de súbditos y resueltamente decididos a constituir una Nación de ciudadanos como depositaria última de la soberanía; a impulsar, en definitiva, un nuevo sistema de convivencia superador de los privilegios sociales y territoriales --forales-- que habían caracterizado al Antiguo Régimen que se proponían dejar atrás.

Ahora, en la celebración del Bicentenario, considerando que la Pepa da origen a un nacionalismo liberal democráticamente superior a los nacionalismos identitarios, hay quienes apuestan por reforzar el sentimiento nacional español desde un patriotismo constitucional, liberal y progresista, en la línea de la propuesta del alemán Habermas.

POR SU PARTE, los que sitúan en Cádiz el arranque de la lucha contra el despotismo y la tiranía y contra los que cercenan los derechos ciudadanos, plantean la necesidad de localizar los nuevos obstáculos de la libertad, de denunciar los privilegios y las desigualdades de nuestro mundo y, en consecuencia, invitan a identificar a los actuales defensores de un statu quo injusto y a reconocer, por el contrario, a los que verdaderamente actúan imbuidos de la pulsión política que animó a nuestros antepasados de Cádiz, más allá de la literalidad estricta de su discurso.

En cualquier caso, será plausible cualquier esfuerzo destinado a mantener viva esa tradición nacida en 1812 y que encontró continuidad en hombres como Castelar, los krausistas o Manuel Azaña, en esos liberales que tuvieron tan poco que ver con los que hoy se reclaman de ese pensamiento y que ayer mismo, en plena celebración, utilizaban La Pepa para justificar sus recientes y futuras tropelías contra la libertad y la felicidad de los españoles, que eran los dos anhelos básicos de los constituyentes de hace dos siglos.

sábado, 17 de marzo de 2012

pensar en Europa

MARIANO Berges 17/03/2012

Recuerdo lo aburridos que eran los mítines de las campañas políticas en las elecciones europeas y lo lejanas que eran para los intereses subjetivos de los españoles. En la última campaña yo decía, ante la cara de extrañeza de la gente, que para España se decidían más cosas en Bruselas que en Madrid. Es curioso como en tan poco tiempo todo ha cambiado. A raíz de la crisis (mejor las crisis), Europa, Bruselas, la UE- son palabras frecuentes en los medios. Europa ya forma parte de la problemática española. Se comenzó con la Europa monetaria, hoy estamos en los albores de la Europa económica, ojalá pronto estemos construyendo la Europa política, y quizás lleguemos al objetivo final deseado, los Estados Unidos de Europa.

El proceso, aunque lento, prosigue, pero ha cambiado de dirección. Ni el espíritu de los fundadores de la idea de Europa en los años cincuenta ni el sentido de los líderes europeos de los años ochenta y primeros noventa (Delors, González, Kohl y Mitterrand) se mantiene en la actualidad. El hundimiento de los regímenes comunistas (1989) fue saludado como el acontecimiento más importante del final del siglo XX. Efectivamente, el comunismo se hundió y fue espectáculo ideológico y mediático, pero la consecuencia más importante fue el cambio radical del capitalismo. El capitalismo quedó como sistema económico-político único y comenzó su cambio de dirección en la línea depredadora de los logros sociales europeos. Este cambio no se ha empezado a ver en profundidad hasta la crisis de 2007. Por lo tanto, la crisis actual no es algo casual (Freuddecía que la casualidad no existe sino la causalidad) sino que es algo buscado y trabajado por el capital mundial desde que 1989 y la caída del comunismo generaron las causas objetivas para la consecución de tal objetivo.

Los políticos han sido secuestrados por los financieros (no por los economistas, como algunos confunden) y solo se ocupan de cosas secundarias, como es la gestión de las consecuencias. Pero la configuración de lo importante, que es la causa de las consecuencias, o sea, la planificación económica en su versión desregulada posmoderna, queda fuera de la política y la llevan los "expertos". Esto es tan grave que, de seguir así, iría contra la democracia al beneficiar a una minoría y no al "demos" o pueblo.

Pero esta desregulación no es consecuencia de las nuevas tecnologías, como nos adoctrinan, sino que es la aplicación de todo un programa político no gestionado por políticos profesionales sino por los gurús invisibles de la posmodernidad. Incluso la cesión de soberanía nacional de la que ya hablaba Jean Monnet (político francés de los años cincuenta y padre de la idea Europa) ha sido manipulada e instrumentalizada, ya que no es Europa quien desempeña esas funciones cedidas por las naciones sino la nueva revolución conservadora de la que todos parecemos formar parte. Una prueba de lo dicho está en el cambio de gobernantes, elegidos democráticamente, por tecnócratas supuestamente apolíticos al servicio de la nueva ideología (casos de Grecia e Italia) o en la extracción de los ministros de economía y directores de bancos de entre los técnicos de las grandes multinacionales financieras. Hay un cierto olor a dictadura financiera. Parece que la globalización está siendo instrumentalizada en su versión más negativa.

La próxima campaña electoral europea debería ser casi tan importante como la campaña española. Reivindicar la Europa de los ciudadanos y no solo la del euro. Desvelar y denunciar la nueva revolución conservadora, mutiladora del Estado de bienestar, del que predica su inviabilidad y propicia la idea-valor del "sálvese quien pueda". Pero Europa no es solo una palabra, ni siquiera es solo un territorio, Europa es también un concepto, una idea moral, que inventa la Modernidad, la Ilustración, los Derechos del Hombre, el Estado de bienestar. Europa es la civilización europea, el modelo europeo, el que ha producido los mejores logros políticos y éticos de la humanidad. Lo más grave de lo que hoy está sucediendo no es tanto la famosa crisis sino todo un cambio de valores, criterios y parámetros que conllevan un radical cambio social hacia un empobrecimiento material y mental. Y esto se está haciendo desde una política ultraconservadora europea y española.

¿Esperanza? Puestos a elucubrar, si en Francia venciese el socialista Hollande y en Alemania llegase a gobernar la socialdemocracia del SPD, aunque fuese en coalición con la democracia cristiana del CDU deMerkel, Europa podría empezar a modificar esos criterios hoy intangibles. Porque, a pesar de muchas opiniones izquierdistas, la socialdemocracia europea ha demostrado ser la práctica política más rentable para la felicidad humana. Ser más radical no significa ser más eficaz. Ser radical en una dictadura tiene sentido, es resistir. En una democracia no es cuestión de resistir sino de construir modelos y ponerlos en práctica con el apoyo de una mayoría social que nunca seguirá una política radical.

sábado, 3 de marzo de 2012

la reforma laboral debe ser Democrática mente corregida Democráticamente corregida

MARIANO Berges 03/03/2012

Uno tiene mala conciencia al hablar de otras cosas que no estén relacionadas con la Reforma Laboral (en adelante RL), como si me escondiese en una coartada para no comprometerme con la rabiosa actualidad. Las lecturas y audiciones de ya muchos días sobre la antedicha RL me producen una fuerte confusión en mi intento armonizador de intereses y perspectivas. Juro por los dioses que me he puesto en el lugar del Gobierno, de la oposición, de la patronal, de los sindicatos y hasta de la Merkel. Y me parece que todos ellos tienen argumentos parciales válidos. Quizás el elemento más clamorosamente ausente del proceso sea un auténtico diálogo entre todos los agentes sociales y con un deseo real de llegar a resultados positivos para todos. De las crisis se sale con síntesis inteligentes y audaces que eviten quiebras sociales y peligrosas para la estabilidad del sistema que todos dicen defender.

Lejos de mí atreverme a impartir doctrina a grupos como los citados, en teoría los más capaces para llevar a cabo el citado diálogo armonizador de intereses y perspectivas.

Solamente voy a sugerir algunas indicaciones que podrían encauzar dicho diálogo y evitar una fracción social impredecible y peligrosa en sus consecuencias.

1. La RL era necesaria. Aún más, hay necesidad de modificar la manera de pensar y actuar por parte del gobierno y los agentes sociales. La RL de Zapatero, a pesar de la huelga general que propició, fue timorata y no explicada. Éste fue el gran déficit de Zapatero, no explicar su cambio de política laboral. Los políticos solo acostumbran a explicar los éxitos (propaganda) y no las decisiones impopulares aunque necesarias, cuando son éstas las que realmente hay que explicar. El PP parece ser que no ha aprendido.

2. El gran problema de la Reforma Laboral es que solo es laboral. No se percibe ninguna reforma financiera y fiscal profunda que equilibre realmente las cargas, ni ninguna reforma política que otorgue mayor calidad democrática y credibilidad a nuestro sistema. El mayor defecto que tiene la RL es lo enormemente desequilibrada que es: una auténtica barra libre para la patronal, con poca cultura empresarial democrática y que me temo solo la aprovechen para "oxigenar" plantillas a precio de saldo y hacer caja, en vez de para ganar competitividad y posteriormente crear puestos de trabajo. Pienso que el gobierno tiene que repensar su RL partiendo de la buena intención que hay que suponerle. Cuesta creer que facilitando el despido y las malas condiciones laborales se cree empleo y riqueza

3. Los sindicatos necesitan desfuncionarizarse y enterrar algunos clichés fabriles izquierdistas más propios del siglo XIX que del XXI. Está muy bien que defiendan las conquistas sociales conseguidas por los "insiders" o trabajadores en activo, pero deben dirigir también su manto protector hacia los "outsiders" o trabajadores fuera del sistema como son los parados y especialmente los jóvenes. Los sindicatos siguen siendo imprescindibles pero adaptándose a la difícil y compleja labor de configurar un futuro complejo y cambiante.

4. La izquierda no puede abusar de la calle en detrimento de la política institucional. Está obligada a algo más que decir no. Debe elaborar toda una alternativa global integrando las varias reformas necesarias para iniciar la salida de la crisis. Precisamente ahora que no tiene la urgencia de gobernar debe aprovechar para elaborar alternativas potentes y creíbles. La izquierda o tiene teoría o no es nada.

5. El éxito de las manifestaciones convocadas por los sindicatos los días 19 y 29 de febrero contra la RL fue expresión de inquietud y desmoralización por parte de todo tipo de asalariados, parados y jóvenes. "No queremos confrontar, sino corregir", dijo el líder de UGT, optando por una estrategia de moderación y de responsabilidad. Si los sindicatos, patronal, partidos y gobierno tienen una auténtico deseo de trabajar por España y los españoles, están condenados a dialogar en profundidad. La mayoría absoluta del gobierno no es un cheque en blanco. No es que los sindicatos hayan perdido poder, es que los han expulsado de la mesa. Y eso no es bueno para nadie.

6. No puede ser que la RL sea buena o mala, blanca o negra, según el posicionamiento apriorístico de cada cual. Cerrándose en un pensamiento de grupo por miedo a ser silenciado o marginado se pierde la capacidad de responder con energía e imaginación a los nuevos desafíos. No es necesario ser experto en economía para pensar sobre la RL ni sobre la crisis. Es más, la economía no ha demostrado ser auténtica ciencia, pues la ciencia o sirve para prevenir o no es ciencia.

Tenemos que reaprender a criticar a los que nos gobiernan, pero pensando, no obedeciendo al círculo social o político en que estamos atrapados.

Profesor de filosofía

sábado, 18 de febrero de 2012

La Religión en el sistema educativo

MARIANO Berges 18/02/2012

Aviso previo: cuando hablo de educación me refiero siempre a la educación obligatoria del Estado y financiada con recursos públicos. La privada y financiada con recursos privados no es asunto de este análisis.

La polémica generada por los sectores más reaccionarios de este país en torno a la Ley Orgánica de Educación (LODE) se centra fundamentalmente en torno a tres cuestiones: 1) el dinero que se paga a los colegios concertados; 2) la redistribución de los alumnos inmigrantes; 3) qué hacer con la asignatura de Religión (católica). Hoy solo me referiré a la tercera.

La LODE (1985), por obligación del Concordato, permitió impartir la asignatura de Religión en los centros públicos de enseñanza. El entonces gobierno socialista optó por una postura prudente por temor a una cierta "guerra de religión" y por ayudar a cerrar la fisura entre las "dos Españas". Seguramente fue una postura políticamente realista que permitió ocuparse de otros asuntos más urgentes. Hoy, sin embargo, no cabe mantener la misma postura. La sociedad española ha madurado en estos veintisiete años y el espíritu y la letra de la CE exigen avanzar en su realización en ésta y otras cuestiones.

La separación entre Iglesia y Estado es algo zanjado desde el siglo XIV con la doctrina del fraile franciscano y filósofo Ockham, que marca el final del teocentrismo medieval escolástico y posibilita así la aparición del antropocentrismo renacentista como transición hacia la modernidad. Pero España, con poco espíritu renacentista, líder de la iglesia católica tridentina frente a la moderna reforma protestante, retrasada endémicamente durante los siglos XVII al XIX, con la guerra (in)civil del siglo XX y sus secuelas nacional-católicas posteriores, llegó tarde y exhausta al siglo XXI. Ahora es el momento de pasar definitivamente a nuestra mayoría de edad como país, sin coartadas de peligros imaginarios o miedos fantasmales.

Con la Constitución de 1978 España es un estado aconfesional en una sociedad laica, y debemos ser coherentes con ello. Vale ya de hipotecar un asunto tan grave como la educación a los intereses ideológico-religiosos-económicos de la iglesia católica. La CE no exige la enseñanza de la religión en las escuelas. En su artículo 27 dice: "Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones". Pero formación no es lo mismo que escolarización ni que enseñanza, y el derecho queda suficientemente garantizado si nada impide a las familias ofrecérsela ellas mismas o buscarla al margen de la escolaridad obligatoria. Y aunque el Concordato con la Santa Sede sí que proclama derechos religiosos de los padres y la enseñanza de la religión católica en los centros públicos de educación, se trata de un Acuerdo claramente inconstitucional que debería haber sido ya revisado.

Actualmente está en el poder un partido conservador, que ha amagado y preanunciado algunos cambios en ésta y otras cuestiones. Otra vez aparece la incertidumbre de qué va a pasar con la asignatura de Religión, tras muchos años de vaivenes y malos entendidos. Es curioso que en estos momentos se hable poco de esto. ¿Significa que se da por consolidada la situación actual? Ahora se ha creado un problema artificial con la supresión de la Educación para la Ciudadanía y su cambio por otra asignatura con un título semejante, cuando las diferencias en la materia no están en las denominaciones genéricas sino en los contenidos de los libros de texto. Ya se encargarán las editoriales de producir lo que convenga con cada momento político.

El Consejo Escolar del Estado (entonces había gobierno socialista) ya se pronunció: la Religión debe estar fuera de los centros públicos y debe revisarse el Concordato con la Santa Sede, por ser pre/anti/constitucional. Aunque hay soluciones más contemporizadoras con el Concordato, como poner la Religión fuera o al final del horario escolar y sin alternativa ninguna para los alumnos que no cursen Religión. Esta solución, aunque excesivamente proteccionista con la religión católica, es la mínima justificable desde una perspectiva neutra, posición obligatoria para el Estado español. ¿Cómo quedará finalmente la cuestión? Porque el asunto se va a complicar más con los muchos miles de alumnos inmigrantes por curso que ya hay en España, muchos de ellos de religión islámica y con el mismo derecho de los católicos a recibir enseñanza religiosa específica. A ellos habrá que sumar los protestantes y judíos. ¿Es razonable en una España cada vez con más credos mantener la enseñanza confesional de todos ellos dentro de las escuelas?

Lo razonable en una siociedad avanzada y laica es, sencillamente, que las confesiones religiosas tengan vedado el acceso a la enseñanza obligatoria. Como he dicho al principio, ésta es una cuestión ya zanjada en el siglo XIV. Está claro que algunos quieren viajar al siglo XIII. Yo prefiero el siglo XXI. Profesor de filosofía

sábado, 4 de febrero de 2012

Gestionar la administración pública (II)

MARIANO Berges 04/02/2012

El problema de fondo que late en todo el artículo anterior y en éste es el análisis de los niveles políticos de las administraciones y de las relaciones entre política y administración. Ambos campos están muy relacionados ya que la política, por medio de las administraciones públicas, administra los recursos de la sociedad. Por eso, la Administración necesita de la política para llevar a cabo sus funciones principales.

Según el artículo 103 de la Constitución Española, la Administración Pública sirve con objetividad a los intereses generales y actúa de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación, con sometimiento pleno a la ley y al Derecho. Creo que esta declaración es un buen espejo donde mirarse todos para saber qué podemos esperar y qué debemos exigir a la Administración.

A nivel territorial, la Constitución de 1978 divide la Administración pública en tres niveles como consecuencia de la definición de un Estado fuertemente descentralizado:

"Administración General del Estado: es la administración central de todo el Estado español, encargada de llevar a la práctica el programa del Gobierno y de satisfacer los intereses generales.

"Administración autonómica: compuesta por todos aquellos organismos que gestionan competencias atribuidas total o parcialmente a las regiones y nacionalidades de España.

"Administración local: comprende las competencias que tienen atribuidas los municipios, las diputaciones provinciales o forales y los cabildos insulares.

"Otras Administraciones: por ejemplo, la Universidad.

En todas las administraciones públicas mencionadas anteriormente existe la problemática funcional y competencial entre políticos y funcionarios. Como una referencia del proceso habido desde el siglo XVII, tras el final de la monarquía absoluta y su sentido patrimonial de la Administración Pública, la doctrina política liberal gira alrededor de la idea de la protección y la libertad del individuo. De ello se deriva la separación de poderes: política y administración. Posteriormente, Max Weber consolidará el modelo legal racional weberiano de una Administración que está separada del y subordinada al poder político. Con Weber, sólo el político es responsable porque usa valores e ideologías. No así el funcionario, que ejecuta las propuestas del político.

Actualmente, tras la Segunda Guerra Mundial, la Administración se vuelve más compleja y se necesitan funcionarios con una mayor cualificación técnica en las distintas dimensiones de la Administración. Esta fase se conoce con el nombre de Nueva Gestión Pública. En ella se producen una serie de reformas administrativas que involucran una gestión por objetivos, usa indicadores de gestión, tiene un claro enfoque hacia el cliente de los servicios, no desprecia la externalización de aquellos servicios no esenciales, sin perder nunca el control y la propiedad del proceso. Y sobre todo, utiliza la evaluación como instrumento para mejorar los procesos productivos de servicios.

En teoría, el sistema debería funcionar perfectamente, ya que conceptualmente y competencialmente el asunto está claro. Sin embargo la percepción social es que funciona mal. En mi opinión, dos son los grandes problemas de la Administración: uno por comisión, la corrupción; y otro por omisión, la eficacia-eficiencia.

La corrupción es un abuso de poder que supedita el bien general al beneficio propio. Mediáticamente brilla más la corrupción de los políticos, pero históricamente es más constante la corrupción de los funcionarios. Aún más, los políticos no podrían corromperse sin la cooperación necesaria del funcionario, mientras que éste goza de mucha más autonomía para sus tropelías. El exceso de burocracia, que suelen mostrárnosla como una consecuencia de la complejidad, no es más que la telaraña que oculta la corrupción. Si hubiese una gestión ágil y transparente no habría corrupción.

La eficacia-eficiencia (hacerlo bien optimizando los recursos) es una consecuencia de la ausencia de auténticos directivos, con todo lo que la Nueva Gestión Pública conlleva, y de una inexistente coordinación político-administrativa que nos arrastra a la estéril compartimentación de servicios, que sirve para justificarse los políticos y funcionarios pero que deja a la sociedad sin una respuesta rigurosa a sus demandas.

Profesor de filosofía